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Enagás, el dividendo no es suficiente

Las cosas no fluyen bien para Enagás. Las ac­ciones del gestor de in­fra­es­truc­turas de gas en España man­tienen una in­ce­sante ten­dencia ne­ga­tiva desde 2015 que no acaba de en­con­trar suelo ni con­suelo. Un cas­tigo acen­tuado este año por la re­duc­ción de las ex­pec­ta­tivas de be­ne­fi­cios y la falta de ca­ta­li­za­dores res­pecto a su ne­gocio fu­turo.

El recorte de los ingresos regulados, la menor contribución de las filiales internacionales y el mayor coste de la deuda han llevado a los accionistas a dar la espalda al grupo. Todo ello a la espera de que se resuelva de una vez por todas el arbitraje de DSP en Perú que parece no acaba de llegar nunca y en el que confía en recuperar buena parte de su inversión.

El único incentivo de la compañía en estos momentos, señalan los analistas, es su alta rentabilidad por dividendo, más del 10% anual. Este jueves abonará un dividendo complementario de 1,044 euros brutos por acción con cargo a 2024, descontado este pasado martes.

Entre tanto, los más fieles esperan que la fuerte apuesta por el hidrógeno verde se confirme como una buena oportunidad de crecimiento futuro ante el apoyo de la Comisión Europea, mientras el grupo sigue haciendo caja con la venta de activos no estratégicos para focalizarse en el proceso de descarbonización y la seguridad del suministro en España y Europa.

Enagás ha cerrado en junio la venta del 50% de la Estación de Compresión de Soto La Marina en México por unos 14 millones de euros. Ese mismo mes, por su parte, se ha iniciado la planta de GNL de Stade, Alemania, en la cual participa la cotizada española. Planta que será clave para la seguridad del suministro en Europa.

Por ahora, sin embargo, el grupo sigue sin romper la dinámica bajista y ya ronda sus peores niveles en más de una década tras acumular una caída añadida del orden del 10% desde principios del año. Y lo peor, es que los expertos técnicos, no observan un nivel de suelo firme a corto plazo.

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