La en­tidad po­dría plan­tearse la venta de Garanti para ase­gu­rarse la ope­ra­ción

Puro trámite en la junta del BBVA para inyectar capital para la OPA al Sabadell

El apoyo tanto de los fondos como de los mi­no­ri­ta­rios será clave para el éxito de la oferta

Carlos Torres, pte. del BBVA.
Carlos Torres, pte. del BBVA.

La junta ex­tra­or­di­naria del BBVA, a fin de lo­grar el visto bueno de los ac­cio­nistas a la am­plia­ción de ca­pital ne­ce­saria para abordar la oferta hostil de compra sobre el Banco Sabadell me­diante el canje de tí­tu­los, no ofre­cerá grandes sor­pre­sas. Puro trá­mite para Carlos Torres y sin di­nero por me­dio. Con un im­porte no­minal má­ximo de 551,9 mi­llones de eu­ros, se rea­li­zará con apor­ta­ciones no di­ne­ra­rias, me­diante la emi­sión y puesta en cir­cu­la­ción de hasta 1.126 mi­llones de ac­ciones de 0,49 euros de valor no­minal cada una.

El importe definitivo dependerá del número de aceptaciones que reciba de los accionistas del Banco de Sabadell que está condicionada a conseguir, al menos, el 50,01% del capital. Buena parte de que la operación llegue a buen puerto pasa por la aprobación mayoritaria de los accionistas del BBVA a la ampliación.

Eso explica el fuerte nerviosismo vivido durante este último mes en el consejo de administración que ha presionado fuertemente a la plantilla para lograr los apoyos del accionariado. Las oficinas han puesto en marcha toda su maquinaria para convencer a los minoristas sobre los beneficios de la operación, animándolos a firmar su representación preferiblemente de forma física sobre el sistema online para evitar “errores”.

Cuatro grandes argumentos

Los cuatro grandes argumentos han sido que el banco ganará escala para ser más competitivo en España, que se combinarán negocios muy complementarios que servirá a su vez para capturar sinergias sustanciales y lograr, finalmente, una franquicia más fuerte y rentable con más capacidad de inversión. Algo que mucho no lo acaban de tener claro y menos después de la improvisación demostrada.

Más allá de convencer a sus minoritarios para apoyar la operación, algo que no parece demasiado complicado, el problema que enfrenta la entidad presidida por Carlos Torres son las condiciones que pueda imponer la CNMC y el rechazo político y social ante un excesivo proceso de concentración que perjudique la competencia.

Una vez puesta en marcha la opa con la presentación de la solicitud y el folleto a la CNMV, el siguiente hito será la remisión de la documentación al BCE y a Competencia. El primer obstáculo en esta carrera será el del Banco Central Europeo, que es lo que le servirá a la CNMV para permitir a BBVA que abra el período de aceptación de la opa, que podría extenderse de 15 a 70 días. La ley de opas contempla la posibilidad de ampliar la operación en caso de "resultar necesario".

Los más lógico es que el BCE apruebe la operación en un plazo de unos tres o cuatro meses a lo sumo. De hecho, no se prevén grandes objeciones dado su interés en potenciar entidades grandes y solventes. Otra cuestión será la CNMC. El organismo de competencia español podría tardar más, alargando todo el proceso, además de incluir fuertes condiciones para dificultarla. El Gobierno se ha mostrado especialmente reacio a este proceso de concentración.

El Sabadell plantará cara

A ello se suma la fuerte oposición del Banco Sabadell que ha movilizado todos sus esfuerzos para convencer tanto a los fondos de inversión como a los minoristas de que una fusión frenaría en seco su actual proceso de crecimiento y desarrollo.

Cabe recordar que BBVA ha propuesto a los accionistas de Sabadell el intercambio de una nueva acción de BBVA por 4,83 acciones de la entidad catalana. Eso supone valorar al Sabadell en más de 12.000 millones de euros. Tras el canje y suponiendo un 100% de aceptación por parte de los accionistas de Banco Sabadell, estos tendrían un 16% de participación en BBVA.

La integración daría lugar a uno de los mejores bancos europeos, con una cuota en préstamos cercana al 22% en España. BBVA se ha comprometido además a mantener su actual política de remuneración a los accionistas, así como a distribuir cualquier exceso de capital por encima del 12%.

Para alcanzar este objetivo, la entidad está dispuesta a echar toda la carne en el asador si es necesario. Incluso se baraja la posible venta de Garanti, su filial turca, para mejorar la opa si se complica en los próximos meses, además de atar el apoyo del BCE. Todo ello a pesar de que Carlos Torres se deshiciera

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