La ope­ra­ción pone en un brete a los ba­jis­tas, con más del 6% del ca­pi­tal.

Enagás supera las dudas del mercado, que ve blindado el dividendo

La bolsa fes­teja la sa­lida de Estados Unidos, que cla­ri­fica la es­tra­tegia

Enagas.
Presentación de hidrógeno verde de Enagas.

Enagás se ha me­tido en el bol­sillo a los in­ver­sores y ana­listas con el anuncio de la venta de su 30% de Tallgrass Energy a Blackstone por cerca de 1.020 mi­llones de eu­ros. Una ope­ra­ción aplau­dida a ra­biar por el mer­cado por un buen puñado de ra­zo­nes: se ha ce­rrado a un precio más que bueno para la ga­sista; re­fuerza la apuesta por el ne­gocio del hi­dró­geno re­no­va­ble; y des­peja toda duda sobre el fu­turo del di­vi­dendo.

“Es una operación magnífica. El importe supera los alrededor de 900 millones que estaba barajando el mercado y permiten a Enagás acelerar su estrategia de rotación de activos. El mercado entiende que la compañía persevera en su plan, sin ningún tipo de duda, y que el proceso es imparable. Con la salida de Estados Unidos, Enagás es hoy una compañía mucho más potente y con una hoja de ruta mucho más definida”, señalan en una gran gestora nacional.

La gran pregunta es si también hay un antes y un después para la compañía en términos de valoración bursátil. Y todo parece indicar que así es. El rally de la acción, no visto en los últimos cuatro años en una sola sesión, indica que los inversores se han quitado un peso de encima. La venta de Tallgrass Energy hace a Enagás mucho más poderosa financieramente. Pero también mucho más previsible desde el punto de vista del dividendo.

En febrero, la compañía comunicó lo que la comunidad financiera estaba esperando desde mucho tiempo atrás: el recorte del dividendo para financiar el giro estratégico hacia el hidrógeno renovable. El tijeretazo fue del 43%, desde 1,73 hasta un euro por acción. El mercado recogió la noticia con una enorme tranquilidad: la acción incluso llegó a subir algo más de un 3% en las dos sesiones posteriores.

Recorte más amplio

La razón es que una parte del mercado esperaba un recorte incluso más amplio. El mercado entendió bien la medida (al fin y al cabo, el valor mantiene la rentabilidad por dividendo mayor del Ibex 35 en los 12 últimos meses y se prevé que ofrezca en torno al 9,5% este año y el siguiente) por su encaje estratégico, lo que no evitó que el valor entraba después en algo muy parecido al encefalograma plano en bolsa. Entre otras cosas, porque el mercado temía otra rebaja a la retribución al accionista.

“Ahora, ese temor desaparece casi totalmente a corto y medio plazo. Si algo espera el mercado de una ‘utilitie’ es que pague bien y de forma estable. Ahora parece que el suelo de un euro por acción es mucho más sostenible. Con la acción perdiendo en torno a un 5% en lo que va de año, gana mucho atractivo para inversores estables que quieren hacer cartera a largo plazo”, señalan en fuentes bursátiles.

Tras la fuerte subida del 6,2% de ayer, la acción de Enagás se sitúa ya por encima de los 13,50 euros por acción, muy cerca de los 13,8 a los que se situaba el valor antes de anunciar el recorte del dividendo. Por lo tanto, se puede hablar de una vuelta al punto de partida, con la diferencia de que ahora no hay malas noticias que cotizar y que Enagás sigue cumpliendo los hitos de su plan estratégico en este hiperactivo 2024.

Con estas cartas sobre la mesa, los analistas están mejorando sus valoraciones y recomendaciones sobre Enagás, que vence y convence con una operación. Y que de paso pone en un aprieto a los inversores bajistas, que este mes de julio han elevado sus posiciones cortas por encima del 6% del capital. Una apuesta muy fuerte que ya se verá hasta qué punto se mantiene tras el adiós de Enagás a Estados Unidos.

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