Monitor de Latinoamérica

El Índice Global de Complejidad Corporativa aboga por me­joras re­gu­la­to­rias

Siete países de Latinoamérica, entre los 15 más ‘complejos’ del mundo para las empresas

Colombia, México, Bolivia, Brasil, Perú, Argentina y Paraguay, los seña­lados

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Cinco na­ciones ibe­ro­ame­ri­ca­nas, entre ellas cuatro de los prin­ci­pales des­tinos de las com­pañías es­pañolas en la re­gión, se si­túan entre las diez eco­no­mías que pre­sentan mayor com­ple­jidad para la in­ver­sión in­ter­na­cio­nal. Se trata de Colombia, México, Bolivia, Brasil y Perú, según el ‘Índice Global de Complejidad Corporativa: Ranking 2024 (GBCI)’, que ela­bora TMF Group.

Este índice analiza los desafíos que plantea el establecimiento y gestión de empresas en 79 países que suman el 93% del PBI mundial y el 88% de las entradas de IED. Y entre los 15 más complejos entran Argentina y Paraguay.

Colombia (tercer país en complejidad corporativa del mundo), por delante de México (cuarto); Bolivia (quinto); Brasil (séptimo) y Perú (noveno), están entre los diez países ‘señalados’ por un informe en el que Argentina ocupa el puesto 12; Paraguay el 13 y España el 15.

Pese a ello, se trata de mercados, con excepción del boliviano, donde la inversión internacional, y especialmente española, no ha dejado de crecer en las últimas décadas y no se ha visto desalentada por lo complejo del marco regulatorio, político, operacional o por el contexto económico. España es, de hecho, uno de los primeros inversores en México, Brasil, Colombia, Perú y Argentina.

TMF Group, firma de servicios contables y de gestión corporativa, trata con este informe de aportar un análisis que ayude a identificar las trabas a las inversiones. Un 22% de los expertos consultados destaca que la regulación actual obstaculiza la inversión en el mundo, porcentaje que en Sudamérica se eleva al 40%. “En los territorios juzgados más complejos, la falta de claridad y una regulación cambiante dificultan o desalientan la inversión y, por el contrario, en las consideradas menos complejas, el cumplimiento normativo permite exigir responsabilidad y ayuda a proteger las inversiones”, según el texto. Entre los 15 países más complejos se sitúan este año también Italia, Turquía, China o Bélgica, en un ranking que encabezan Grecia y Francia.

Una región rezagada

De los países analizados, casi la mitad están bien preparados para gestionar riesgos mundialmente, pero Sudamérica está rezagada y sólo el 30% de los mercados en la región están listos para esas eventualidades. El Índice GBCI 2024 se basa en 292 indicadores vinculados a la complejidad corporativa y los retos globales y locales que afectan la facilidad para hacer negocios en todo el mundo. Entre los factores de riesgo considerados más preocupantes para las compañías, el informe sitúa los regulatorios (29%), por delante de los políticos (22%), los operacionales (17%) y los económicos (14%).

Y las regulaciones laborales (38%), las regulaciones fiscales (26%) y el cumplimiento normativo (12%) son identificadas como las principales complejidades en materia de riesgo regulatorio. “En un contexto global actual de incremento de las tensiones geopolíticas, el mundo presenta bloqueos, interferencias políticas, expectativas de mayores restricciones comerciales y una economía más multipolar”, destaca el texto.

Colombia aparece en el podio de los países más complejos debido a sus complejos sistemas contables y tributarios, así como a las frecuentes reformas fiscales: en los últimos siete años se han introducido 19 reformas. Aunque Colombia mantiene más de 100 tratados internacionales para impulsar el comercio y la inversión, afronta, a juicio del informe, una inestabilidad política y social que desalienta una mayor inversión.

México es señalado por tener unas normas complejas que contribuyen en gran medida a su complejidad general, como el tiempo que lleva abrir una cuenta bancaria y los distintos requisitos para obtener un visado de trabajo. Pese a ello, el país ha logrado avances en digitalización, con sistemas como la facturación y firmas electrónicas, que simplifican la contabilidad. Además, México se beneficia del creciente ‘nearshoring’ que impulsa EEUU, debido a su ubicación geográfica, infraestructura, disponibilidad de suelo y menores costos, así como a su presencia en el T-MEC con EEUU y Canadá.

Muchas trabas

Bolivia presenta el desafío de un “sistema tributario anticuado”, que requiere presencia física y conocimiento del idioma local: tanto para crear una empresa como para presentar informes de manera regular, muchas veces se requieren acciones presenciales.

Brasil también exhibe una complejidad en la legislación tributaria y una variedad de leyes en los distintos niveles administrativos y estatales, además de que una gran diferencia de regímenes laborales en todo el país, lo que provoca dificultades, demoras y contratiempos, como bien conocen muchas empresas españolas, que se refieren a ello con el denominado ‘coste Brasil’ a la hora de estar presentes en un mercado enorme que es clave y fundamental en el área.

La legislación tributaria de Brasil, caracterizada por variaciones locales, hace que sea complejo planificar operaciones. La elección de un régimen fiscal óptimo depende de la industria y de la parte de Brasil en la que desee operar. Debido a ello, se requiere un sólido conocimiento local del país.

En Perú se señalan los complicados procesos de concesión de licencias para las firmas internacionales, lo que dificulta el establecimiento de las empresas, pese ser un mercado atractivo y con grandes oportunidades. Esta situación, además, se ve agudizada por la situación política, caracterizada por la incertidumbre desde 2016.

La complejidad regulatoria, especialmente en lo referente a las leyes laborales, también plantea dificultades para el inversor. El informe indica que se trata de un mercado laboral muy regulado y que en el marco impositivo se producen constantes cambios.

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