Las pe­tro­leras re­claman un marco es­table a la in­ver­sión en ener­gías lim­pias

El déficit de redes le cuesta a España 76.000 millones por los retrasos en inversiones

Los data center con­di­cionan 38.000 mi­llones de in­ver­sión a la ex­ten­sión de las redes eléc­tricas

Data Centers.
Data Centers.

La transición verde puesta en marcha por la Unión Europea se ha con­ver­tido en el eje cen­tral de la in­dus­tria. Después de que las eléc­tricas eu­ro­peas hayan in­sis­tido en la ne­ce­sidad de que los 27 apo­yen, sin fi­suras y con ce­le­ri­dad, el desa­rrollo de las redes de trans­porte y dis­tri­bu­ción, la in­dus­tria de los cen­tros de pro­cesos de da­tos, agru­pada en España en Spain DC, ase­gura tener pen­dientes in­ver­siones de 38.400 mi­llones de euros a falta de que la red es­pañola se re­fuerce.

Y, en paralelo, las petroleras europeas y españolas reclaman un marco normativo estable que asegure el desarrollo de una industria de energías limpias potente mientras, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) clama por el apoyo de los gobiernos a las renovables.

Los promotores de data centers plantean hasta cuatro escenarios posibles para el periodo 2022-post 2026 en función de las decisiones públicas, de las regulaciones relacionadas con la eficiencia energética y la sostenibilidad medioambiental, así como de la capacidad de las infraestructuras para dar respuesta a las necesidades de energía.

En el más ambicioso de ellos, la inversión directa podría superar los 14.400 millones s a la que habría que añadir una inversión indirecta de otros 24.000 millones de euros.; “sin que ninguno de los objetivos implique incremento de gasto público que pudiera significar restricción a la inversión.”, aseguran.

El desarrollo de la sociedad de la información ha convertido en imprescindibles tanto las redes de telecomunicaciones (cuya ampliación reclaman a Bruselas las operadoras desde hace años) como de los propios centros de procesos de datos.

Como ejemplo, el reciente a nuncio de Amazon Web Services (AWS), la filial tecnológica del gigante del comercio online estadounidense, de invertir 15.700 millones de euros para ampliar sus instalaciones en Aragón. Será la mayor inversión del sur de Europa en este ámbito y representa la primera ruptura del denominado ‘mercado FLAP’ (Francfort, Londres, Amsterdam y París) que, hasta ahora, ha concentrado el desarrollo de estas instalaciones en Europa.

En España, y pese a la abultada inversión anunciada por Amazon, el 61% de esta industria se concentra en Madrid. Aunque Barcelona (concentra el 14,4% de la capacidad total de proceso) ha aumentado la potencia instalada en centros de datos durante el año pasado.

Según el informe Data Center Snapshot 2023 elaborado por la consultora Colliers, el año pasado Madrid amplió su capacidad de proceso de datos el 56% y Barcelona el 79% con dos nuevos data centers en cada ciudad.

Con ello, la capital de España alcanza los 39 centros operativos frente a los 14 de la Ciudad Condal; aunque la la capacidad instalada (medida en megavatios IT) es muy diferente: 59 MW IT en Madrid frente a los 11 MW IT de Barcelona. Aragón, con 37,2 MW IT se consolida como el nuevo nodo tecnológico español.

La propia Amazon ha explicado las ventajas Aragon para desarrollar con éxito sis inversiones: fundamentalmente contar con un acceso rápido y seguro al suministro eléctrico, fundamentalmente renovable, dado el peso de la energía eólica en esa comunidad autónoma.

De ahí que, como señala la patronal Spain DC, las empresas tienen proyectos por 38.400 millones que aportarían al PIB español otros 37.834 millones hasta 2026. Eso supone que el coste económico (entre inversiones y aportación al producto interior bruto nacional) que supone tener unas redes eléctricas saturadas o no suficientemente extendidas se sitúa por encima de los 76.200 millones.

El director ejecutivo de Spain DC, Manuel Giménez, asegura (en referencia a Madrid donde las inversiones pendientes de desarrollo alcanzan los 16.000 millones) asegura que para conseguir situar a la capital a la altura de los ‘gigantes’ europeos "será necesaria la intensificación de la inversión en redes de transporte de electricidad y su efectiva ejecución.”

Y añade que “el problema competitivo para el sector no se encuentra en la disponibilidad de la energía sino en la dificultad y lentitud del acceso. La rápida expansión de las energías renovables -añade- no está teniendo la necesaria correspondencia con el desarrollo de infraestructuras de red, que presenta un grave déficit”.

Para la patronal de los data center españoles la Modificación de Aspectos Puntuales (MAP) del Plan de Transporte de Energía Eléctrica ha perjudicado significativamente la capacidad de desarrollo del sector en nuestro país.

Y, mientras, el Ministerio de Transición Ecológica mantiene el límite a la inversión en redes de las eléctricas pese a que, como señala el informe elaborado por el 'think tank’ Ember, durante 2023, “la gestión de su ya limitada red costó a España 2.040 millones de euros, superando la inversión en la red de transporte, de 1.160 millones”.

Freno a la descarbonización

Sea como fuere lo que parece evidente es que sin impulsar el desarrollo y digitalización de las redes eléctricas, los planes de descarbonización impulsados por Bruselas se van a ver frenados. De hecho, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha advertido recientemente de que los Gobiernos destinan nueve veces más ayudas a combustibles fósiles que a las renovables. Tal como señala esta agencia, creada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) tras la crisis del petróleo de 1973, acelerar el paso de las energías limpias mejora la asequibilidad de la energía. “Si los responsables políticos y los líderes de la industria posponen la acción y el gasto hoy, todos acabaremos pagando más mañana”.

La AIE cifra en 620.000 millones de dólares (más de 571.300 millones de euros) lo que los gobiernos de todo el mundo gastaron el año pasado en subsidios para uso de combustibles fósiles. Es decir, casi nueve veces más que los 70.000 millones destinados a apoyo a inversiones en energías limpias orientadas a los consumidores.

Por ello, la agencia internacional que dirige Fatih Birol señala que la principal tarea de los gobiernos es hacer que las tecnologías energéticas limpias sean más accesibles para quienes, de otro modo, tendrían dificultades para hacer frente a los costes iniciales. Y asegura que alcanzar el objetivo de cero emisiones netas en 2050 “requiere inversiones adicionales, pero también reducirá los costes operativos del sistema energético mundial en más de la mitad durante la próxima década, en comparación con una trayectoria basada en las políticas actuales”.

Tras señalar que en muchos casos, las energías limpias ya son más competitivas en costes que las que dependen de combustibles convencionales (carbón, gas natural y petróleo) la AIE es rotunda al asegurar que “los datos dejan claro que cuanto más rápido se avance en las transiciones hacia una energía limpia, más rentable resultará para los gobiernos, las empresas y los hogares”. “Si los responsables políticos y los líderes de la industria posponen la acción y el gasto hoy, todos acabaremos pagando más mañana”, concluye Fatih Birol.

Estrategia integral

Por su parte, las petroleras españolas, agrupadas en la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) han reclamado a todos los candidatos a las próximas elecciones europeas una Estrategia Integral de la UE para la Transición de los Combustibles Líquidos y Productos para la industria que asegure alcanzar la neutralidad climática en 2050.

Las petroleras españolas asociadas a la AOP (Repsol, Cepsa, Galp, BP, Gunvor y Saras) se unen a la declaración de la patronal europea del sector, FuelsEurope, para pedir un marco regulatorio "claro y predecible, con un enfoque tecnológicamente abierto, que permita a todas las tecnologías limpias competir y complementarse entre sí y, en consecuencia, facilite el desarrollo de los combustibles renovables” y, al mismo tiempo, mantener como prioridad la reindustrialización de la UE para garantizar su autonomía estratégica.

Las empresas insisten en que los combustibles renovables "facilitan una reducción de emisiones acelerada en el transporte por carretera y demanda que se incluyan en los planes de descarbonización”. Motivo por el cual piden que los combustibles renovables complementen a la electromovilidad; lo que favorecería una descarbonización más rápida del parque automovilístico actual.

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