La cuña fiscal del tra­bajo re­pre­senta más del 40% del sa­lario medio

España es el país de la UE que más ha subido los impuestos al trabajo en el último año

En el con­junto de eco­no­mías de la Unión Europea, España se en­cuentra en el puesto 14

OCDE.
OCDE.

IRPF y co­ti­za­ciones a la se­gu­ridad so­cial son las prin­ci­pales cargas im­po­si­tivas a las que tienen que hacer frente los tra­ba­ja­dores en España. Unos im­puestos que se en­globan dentro de lo que se co­noce como cuña fiscal del tra­bajo y que han ex­pe­ri­men­tado en el úl­timo año la mayor subida de toda la Unión Europea. En apenas doce me­ses, su peso subió casi un punto por­cen­tual con lo que la cuña fiscal -del tra­bajo- es­pañola re­pre­senta algo más del 40,2% del sa­lario medio de un em­pleado en España, según datos de la OCDE..

De esta forma, la carga impositiva laboral en España sigue la senda de grandes países de la zona euro como Francia con una cuña fiscal del 46,83%, Alemania en el 47,85% e Italia con un 45,07%.

Datos que comparten tanto la OCDE como Tax Foundation y donde además se apunta otra realidad totalmente a la contraria: en Alemania y durante ese mismo periodo de tiempo esa variable se redujo un 0,49% y un 0,17% en el caso de los trabajadores franceses.

En el conjunto de economías de la Unión Europea, España se encuentra en el puesto 14 en lo que respecta a la recaudación por impuestos al trabajo. En el primer puesto está Bélgica, donde los trabajadores pagan más de la mitad de sus salarios en impuestos (52,73%), seguida de Alemania, Austria, Francia e Italia…; mientras la última posición es la de Suiza con la carga fiscal más baja alrededor de un 23,5%.

¿Qué es la cuña fiscal?

Con esta denominación se hace referencia a distintos impuestos recaudatorios que se dividen en lo que paga el trabajador y lo que paga la empresa. En el caso de España, el Impuesto de la Renta sobre las Personas Físicas (IRPF) lo abona cada trabajador y supone el 12% de la cuña fiscal. En el caso de la empresa, esta se encarga de sufragar la mayor parte de las cotizaciones a la Seguridad Social (concretamente el 23,3% mientras que el empleado se ocupa de un 4,9% del total de esa cantidad).

Cuestión de familia

Según estos mismos datos de la OCDE en cuanto a la carga fiscal de un trabajador en España, las bonificaciones por hijos son un 10% menores que en el conjunto de los países desarrollados. En España, de media, una pareja que tenga hijos a su cargo abona el 37,1% de su nómina anual entre IRPF y cotizaciones sociales. En cambio, en el conjunto de la OCDE la cuña fiscal de parejas con hijos a su cargo grava al 29,5% la nómina.

En este sentido, en España una persona puede desgravarse hasta 2.400 euros por el primer hijo y hasta 4.500 por el cuarto y siguientes. Además, si es menor de tres años, la bonificación en el IRPF asciende a los 2.800 euros. Eso sí, el hijo debe ser menor de 25 años, a no ser que tenga una discapacidad superior al 33%. Al mismo tiempo, a esta deducción fiscal por hijo se le pueden sumar los conocidos como gastos de guardería que hacen que al importe máximo bonificado en la declaración de la renta se le añadan otros 1.000 euros.

Si se comparan estos datos con países del entorno, en el caso de los belgas la cuña fiscal de un trabajador que tenga hijos se reduce del 52,7% al 37,3%, en Alemania apenas supera el 30% y en Francia si sitúa alrededor del entorno del 38%. Por su parte, las familias italianas con hijos estarían desgravándose poco más del 15%.

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