Después de un año de in­ves­ti­ga­ciones y es­cu­chas, in­clu­yendo a sus fa­mi­lias, Cenyt iden­ti­ficó bienes por 130 mi­llones

FG pagó a Villarejo el 12,5% de los activos ‘ocultos’ de Martinsa-Fadesa y Portillo

Durante la crisis del la­dri­llo, BBVA re­cu­rrió con asi­duidad al co­mi­sario en ac­tivo para in­ves­tigar a clientes

BBVA.
BBVA.

Los ex­cesos del la­drillo que desem­bo­caron en el mayor ajuste del sis­tema fi­nan­ciero es­pañol, des­pués de 2008, fue apro­ve­chado por el en­tonces pre­si­dente del BBVA, Francisco González, para poner en marcha un pro­grama de re­cu­pe­ra­ción de deudas en el que uti­lizó todas las he­rra­mientas a su al­cance -y cuya le­ga­lidad se cues­tiona ahora por la Fiscalía Anticorrupción-, que in­clu­yeron los ser­vi­cios de la em­presa Cenyt, con­tro­lada por el en­tonces co­mi­sario de po­licía en ac­tivo José Manuel Villarejo

Según el Auto de Procedimiento Abreviado abierto por el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón, cuyo texto íntegro obra en poder de www.capitalmadrid.com, el presidente del BBVA acordó una comisión de éxito (‘succes fee’ en el argot) del 12,5% “del valor total de bienes y/o efectivo susceptible de ser recuperados”.

García Castellón, en dicho Auto, dicta la continuación de diligencias Previas contra ocho altos ejecutivos del banco (Ángel Cano Fernandez, Antonio Béjar González, Antonio Bonilla Martínez, Eduardo Arbizú Lostao, Eduardo Ortega Martín; el entonces presidente, Francisco González Rodríguez; Joaquín Gortari Díez, José Manuel García Crespo), además del propio BBVA; los responsables del grupo Cenyt, José Manuel Villarejo, Julio Corrochano Peña, Óscar Santos Touche, Rafael Redondo Rodríguez y un agente de policía (identificado por su número oficial) “por hechos constitutivos de delitos de cohecho en grado de continuidad delictiva y pluralidad de delitos de descubrimiento y revelación de secretos".

En el caso de la declaración insolvencia de Martinsa-Fadesa y del Grupo Portillo, Villarejo y su empresa cobraban esta comisión en dos tramos: el 4,5% cuando el bien con el que el banco se resarciría su deuda “era localizado, identificado y trabado” y el 8% restante una vez que ese mismo bien, o dinero en efectivo pasaba a control del BBVA. La agencia de detectives logró identificar bienes por valor de 130 millones de euros.

Tras la solicitud voluntaria de concurso de acreedores presentada por Martinsa-Fadesa (en julio de 2008), [la entidad presidida por Francisco González[(https://www.capitalmadrid.com/2024/6/7/67470/gonzalez-fg-rompe-su-silencio-procesal-para-apuntar-a-la-epoca-de-torres-en-el-caso-bbva-villarejo.html) y Villarejo pusieron en marcha una estrategia de investigación del propio Fernando Martín (presidente y máximo accionista de la inmobiliaria) como de su esposa y sus hijos en un contrato suscrito el 5 de febrero de 2010. Ese mismo días el banco y el excomisario firmaron otro contrato de” investigación patrimonial”al Grupo portillo), directamente con Cenyt a efectos de dejar constancia del encargo.

Con un toque un tanto ‘peliculero’, la investigación de Martinsa recibió el nombre de “Proyecto Summer-Fish”; mientras la del Grupo Portillo fue bautizado como “Proyecto Summer- Gate”.

Martinsa, escuchas e ‘infiltraciones’

La investigación al presidente de la, por entonces, una de las mayores inmobiliarias españolas (Martinsa-Fadesa) llevó mas de “un año de indagaciones”, según consta en el Auto del Juez García Castellón.

Tras un “informe preliminar elaborado por CENYT “ en diciembre de 2009, la empresa del excomisario Villarejo “aludía como medios a utilizar, si fuese necesario, el uso de “vigilancias, seguimientos, filmaciones y controles electrónicos”. El documento incluía una estrategia “consistente en infiltrarse en el entorno próximo de Fernando Martín y analizar tanto a sus familiares como colaboradores, usando para ello, entre otros medios, ocho dispositivos de I.C. de captación de INFO. Ocho dispositivos de I.C. de comunicaciones. Cuatro dispositivos de contramedidas I.C… Software y Hardware para acceder a determinados bancos de datos. Equipos de audio para grabaciones convencionales. Equipos de captación de audio en ambientes hostiles”.

La contratación de la agencia de Villarejo, recomendada por FG, se realizó el 5 de febrero de 2010. Según ese contrato, Cenyt se comprometía a realizar “una detallada, minuciosa y específica labor de rastreo y detección, de bienes de cualquier tipo (muebles e inmuebles) a nombre de Fernando Martín (…) y/o de sociedades, fundaciones y/o cualquier otra persona física y/o jurídica, que le permita ostentar la titularidad y/o control y no estén comprendidas dentro de los ya declarados en el acuerdo societario ya suscrito con BBVA. Se hace extensivo, incluso al dinero en efectivo depositado en cuentas corrientes y/o cualquier otro bien, susceptible de trabar y posteriormente disponer, con el fin de resarcirse el BBVA de la deuda personal que el referido tiene contraída por importe de unos ochenta millones de euros aproximadamente”.

La investigación de más de un año, incluyó -tal como especifica el Auto de la Audiencia Nacional- búsquedas en terceros países a través de ”registros públicos con personas de contacto de cada país y que, en función de este, implicaba tener que afrontar gastos para “mordidas” y, por otro, los seguimientos y rastreos antes referidos, así como información confidencial sobre diferentes personas del entorno del objetivo”. Con ello, el BBVA obtuvo informes de Costa Rica, Rumanía, Portugal y Polonia; además de otras investigaciones realizadas en España que permitieron al banco localizar empresas, presuntamente controladas por Fernando Martín como Cedargrove Investments.

Portillo, escuchas, coches y motos

Una vez conocidos los datos sobre Fernando Martín del concurso de acreedores de Martinsa-Fadesa, el BBVA se los envía a Cenyt. A partir de ese momento, la agencia de Villarejo refuerza su investigación “tanto en fuentes públicas, nacionales y extranjeras, como a través de la utilización de medidas de seguimiento e interceptación, especialmente mediante el acceso a los registros de llamadas entrantes y salientes” de su teléfono “y obtención de datos personales de bases policiales, como los de los pasaportes” del propio Fernando Martín, su mujer y sus dos hijos.

El trabajo satisface al banco que no modifica el importe de los bienes localizados (80 millones de euros) y acuerda con el excomisario el pago de la factura en dos pagos (inicialmente eran tres).

En noviembre de 2009, el BBVA encarga a Cenyt la “investigación patrimonial” de Luis Portillo, propietario el Grupo Portillo. El banco y el empresario andaluz habían tenido negocios conjuntos aunque mantenían “ posiciones encontradas desde el año 2006 vinculada a Anida” y mantenía “importantes posiciones de mora” , objeto de seguimiento individualizado desde 2008.

Tras unas primeras indagaciones sobre el propio Portillo, “sobre su familia y sus principales abogados”, la empresa de Villarejo entrega al banco “un informe de 20 páginas, luego reducidas a 14”, en el que especifica los equipos a utiliza, muchos más amplio y sofisticado que el utilizado en ele aso de Martinsa-Fadesa: “una infraestructura compuesta de 8 equipos humanos bajo el sistema de compartimientos estancos y con los siguientes medios técnicos:

  • ocho dispositivos I.C. de captación de INFO. Ocho dispositivos I.C. de comunicaciones. Cuatro dispositivos de contramedidas I.C. Tres bases estáticas y Una externa de apoyo de emergencia. Ocho coches y Cinco motos para vigilancia/transporte. Tres vehículos base para comunicaciones. Elementos varios de transmisión dúplex.

  • Software y Hardware para acceder a determinados bancos de datos. Infraestructura de análisis y muestreo de soportes para detectar falsificaciones.

  • Procedimientos de contraste para el descubrimiento de tintados y otros elementos correctores utilizados en reproducción de documentos. Equipos de audio para grabaciones convencionales. Equipos de captación de audio en ambientes hostiles. Equipos ópticos varios fotografía/vídeo. Equipos ópticos captadores de imágenes en situaciones adversas”.

Máx de 60m millones de deuda

La ‘presa’ no era pequeña ya que la deuda personal del empresario andaluz alcanzaba los 60 millones de euros. De ahí que el banco y el excomisario acuerden investigar, según el Auto del Juez García Castellón, “la deuda personal que el referido tiene contraída por importe de unos sesenta millones de euros (60.000.000 €) aproximadamente”.

La investigación, además del propio Luis Manuel Portillo, incluía “sociedades, fundaciones y/o cualquier otra persona física y/o jurídica, que le permita ostentar la titularidad y/o control y no estén comprendidas dentro de los ya declarados en el acuerdo societario ya suscrito con BBVA. Se hace extensivo, incluso al dinero en efectivo depositado en cuentas corrientes y/o cualquier otro bien, susceptible de trabar y posteriormente disponer, con el fin de resarcirse el BBVA de la deuda”.

La investigación permite localizar e identificar “bienes suficientes que sobrepasan la cifra de 80 millones de euros. Aunque en 2012, a la firma de una prórroga del contrato, el banco señala al excomisario que “con relación a lo expuesto en la cláusula 1.4 del contrato suscrito, que como consecuencia de diversos avatares la deuda que el referido tiene contraída con BBVA se ha reducido a unos cincuenta millones de euros (50.000.000 €) aproximadamente”.

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