ANÁLISIS

Los empresarios, inquietos por la menor inversión exterior y la pasividad oficial

El pre­si­dente de la CEOE, Antonio Garamendi, re­clama una mayor aten­ción a las nuevas tec­no­lo­gías y la pro­duc­ti­vidad

Juan Nin, pte. del Circulo, con Cuerpo, ministro de Economía.
Juan Nin, pte. del Circulo, con Cuerpo, ministro de Economía.

El hun­di­miento de la in­ver­sión ex­te­rior su­pone un riesgo a medio y largo plazo para la eco­nomía es­pañola. Tanto el Círculo de Empresarios como la pa­tronal de las grandes em­presas es­paño­las, la CEOE, vienen ad­vir­tiendo desde hace meses de la gra­vedad de ese des­plome.

A ellos se ha sumado el Fondo Monetario Internacional. Su directora gerente, Kristalina Georgieva, advertía, en su intervención la pasada semana desde Luxemburgo, de que mantener y mejorar la ventaja competitiva de Europa frente a sus numerosos desafíos requiere una estrategia multipolar de inversión bien estructurada. No que el caso español evidencia una estrategia de inversión estructurada.

Aunque Georgieva no lo decía abiertamente, daba a entender que esa es una de las carencias principales en este momento en la economía comunitaria. Coincide con el diagnóstico hecho público a mediados de abril por el exprimer ministro italiano, Enrico Letta. quien alertaba del riesgo real de desindustrialización en la Unión Europea si no se aplica una estrategia de inversiones de dimensiones europeas.

En cuanto a la situación española, en concreto, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, instaba en la jornada inaugural del congreso organizado por la Asociación Española para la Digitalización, DigitalES, a la inversión y al mayor uso de las nuevas tecnologías para mejorar la productividad de las empresas.

Falta de inversión en empresas de nuevas tecnologías

Porque para Garamendi, las pequeñas empresas españolas pueden estar en peor situación respecto a Europa por una menor inversión en estas tecnologías. Según el presidente de la patronal, “si algo permiten las nuevas tecnologías es la mejora de la productividad. La productividad también se trabaja” advertía Garamendi.

Casi cuatro años después de que el Consejo Europeo aprobara el 21 de julio del 2020, un instrumento temporal y excepcional para la recuperación de la economía europea, conocido como Next Generation EU, por un importe también excepcional de 750.000 millones de euros, sus efectos están por lograr la eficiencia que se les atribuyó inicialmente.

No existe todavía un análisis razonado y concreto, de hasta donde ha llegado la aplicación de esos fondos comunitarios europeos y cuáles han sido sus beneficios. En este caso, la transparencia informativa del Gobierno está por confirmarse.

En cambio, tratando de evitar otra nueva confrontación inútil con la administración, el presidente de la patronal propone llevar a cabo actuaciones concretas en colaboración con la administración. Para la patronal, “se trata de aprovechar los fondos europeos como una de las palancas para que las empresas puedan introducir estas nuevas tecnologías tan necesarias”.

Pero, de momento, a dos años de que finalice la vigencia de esos fondos, esa colaboración público privada es más un deseo que una realidad, pese a que estamos hablando de cifras inimaginables hasta poco antes de que fueran aprobadas. Conviene recordar que España recibirá aproximadamente unos 140.000 millones de euros. 60.000 millones corresponden a transferencias no reembolsables. Y, además, podrá acceder a un volumen máximo de 80.000 millones de euros en préstamos.

A la espera de los datos de inversión exterior del primer semestre

Los datos de inversión exterior del primer trimestre, como ya ha recogido en esta misma sección capitalmadrid.com, han sido desalentadores. La caída, además, se produce a partir de unos datos de referencia, los del año anterior, 2023, de inversión exterior, muy negativos.

Pese a ofrecer los datos de crecimiento económicos más elevados de los grandes países de la zona euro, este crecimiento económico de España no ha sido suficiente para llamar la atención de los empresarios internacionales. Así lo confirman los datos oficiales de la Secretaría de Estado de Comercio.

En el 2023, la inversión extranjera cayó casi un 20%. Registraron la peor cifra desde la pandemia, en 2020, pese a que el Ministerio de Economía ha matizado que se sitúa en el promedio del último quinquenio.

La cifra sugería que el endurecimiento de las condiciones financieras, la incertidumbre política y la entre tímida y mala evolución económica del continente podrían haber condicionado esta caída.

Pendientes de los datos de los seis primeros meses, lo que se sabe del primer trimestre de este año es que ha sido todavía peor. La inversión extranjera directa bruta cayó un 33%. Supone el mayor desplome desde la pandemia para este periodo. Según los datos de la Secretaría de Estado de Comercio, entre enero y marzo la entrada de capital foráneo soló llegó a 6.679 millones de euros, frente a los 10.014 millones del año pasado.

Desplome de la inversión desde EEUU

Desde delegaciones de los principales bufetes internacionales, se apunta a otro dato cualitativo muy a tener en cuenta. La caída de la inversión desde Estados Unidos, más que dobla el hundimiento de la inversión exterior, alcanzado hasta un 77 % respecto al primer trimestre de 2023.

Desde la patronal del sector empresarial advierten a capitalmadrid.com que se trata de una señal muy preocupante sobre el clima inversor exterior, pues históricamente Estados Unidos ha supuesto la principal vía de inversiones en España.

Este hundimiento de las mismas va a tener consecuencias concretas en el ámbito del empleo. Por ejemplo, en el sector del automóvil en la Comunidad Valenciana. La fábrica Ford de Almussafes ha planteado un ERE de más de 1.600 trabajadores, que, tras las primeras negociaciones con los sindicatos podrían quedar reducidas a 1.000. Una importante reducción de empleo, con un coste para las arcas públicas, efecto directo del hundimiento de la inversión exterior.

Convendría no dejarse llevar por el espejismo que estamos viviendo de los buenos datos del PIB en comparación con nuestros socios europeos, que tanto deben a los cambios contables introducidos por el INE y admitidos por el bueno del comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Paolo Gentiloni.

Antes de empezar a echarle la culpa a Bruselas por los cambios de los criterios contables y antes de que vuelvan a operar los nuevos criterios de austeridad, es el momento de garantizar la llegada de inversiones que faciliten la modernización y la fortaleza de nuestra economía. En este sentido, el Gobierno debe actuar ya.

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