EMPRESAS

Supone el mayor pro­yecto en ci­clos com­bi­nados de la firma es­pañola

La crisis con Argelia le cuesta a Duro Felguera parar una obra de 544 millones

La in­ge­niería as­tu­riana afronta el pró­ximo día 28 su junto de ‘año cero’ tras la toma de con­trol por Prodi y Mota Engil

Planta de ciclo combinado de Duro Felguera
Planta de ciclo combinado de Duro Felguera

Las crisis di­plo­má­ticas tienen con­se­cuen­cias eco­nó­mi­cas. Para las 69 em­presas es­pañolas que operan en el país ma­grebí los 19 meses de rup­tura de re­la­ciones di­plo­má­ticas (recuperado en no­viembre pa­sado) el día a día de su ac­ti­vidad acusa el efecto más allá de la vuelta de los em­ba­ja­dores a sus res­pec­tivas se­des. De he­cho, las com­pañías es­pañolas con pre­sencia en ese país llevan tiempo avi­sando de que la si­tua­ción es­taba peor por el parón di­plo­má­tico.

Para Duro Felguera, la situación se ha puesto tan complicada que la compañía asturiana, tal como ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha optado para paralizar el mayor proyecto de su historia en el diseño y construcción de plantas de ciclo combinado, valorado en 544 millones de euros, la central de Djelfa.

El contrato, suscrito con la argelina Societé de Production de Electricité (SPE), filial del grupo Sonelgaz, supone la construcción de cuatro turbinas de gas y dos de vapor, además de cuatro calderas de recuperación de calor, con una potencia de 1.250 megavatios (MW).

Los motivos de esta decisión no han sido explicados por la empresa en su comunicación a la CNMV. Solo se ha limitado a señalar que la parada de la obra se produce “ante la necesidad de ajustarlo a la realidad concurrente, alterada sustancialmente desde su origen por causas no imputables a Duro Felguera y tras múltiples intentos de solución”.

Aunque en la actividad exterior son bastante habituales estas decisiones, el hecho es que llega en un momento en que la ingeniería ha cogido velocidad de crucero tras una larga crisis resuelta con la incorporación de las mexicanas Grupo Prodi y Mota Engil México (filial de la constructora portuguesa del mismo nombre) como accionistas de control de Duro Felguera.

Los nuevos propietarios de la centenaria compañía asturiana controlan el 54,6% del accionariado. Una participación que logró el ‘placet’ del supervisor bursátil español de eludir la oferta de adquisición de acciones (OPA, obligatoria cuando se supera el 30%), al haberse realizado mediante la capitalización de dos préstamos de 50 millones del Grupo Prodi y 40 millones de Mota-Engil México.

Con un fuerte ajuste de empleo previo (incluidos dos créditos por 120 millones aportados por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales -Sepi-) y la venta de su filial Epicom a Indra y al Grupo Oesía por considerar el Gobierno español que la empresa maneja tecnología ‘sensible’ (al tratarse de compradores extranjeros), el desembarco de los nuevos accionistas se ha traducido en la recuperación de la actividad comercial y la recuperación de deudas y otros grandes proyectos paralizados durante su crisis.

Junta de ‘punto cero’

Con 166 años de historia y una vez asegurada su estabilidad financiera y accionarial, Duro Felguera celebra el próximo día 28 la junta general que debe suponer el ‘punto cero’ de su nueva etapa. Además de la preceptiva aprobación de cuentas y gestión, el consejo lleva a escrutinio de sus accionistas su nueva composición.

Ratificado el consejero delegado que ha llevado todas las gestiones para encontrar socios industriales para la empresa, Jaime Argüelles (fue nombrado en 2021), llega el momento del ‘desembarco’ oficial de los nexos propietarios. Tal como ha comunicado la propia empresa a la CNMV, el exministro de Trabajo e Inmigración en el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, Valeriano Gómez y José Massa (ambos ocupaban puesto de consejeros independientes); han presentado su renuncia. A ellos se le ha sumado la hasta ahora presidenta, Rosa Aza, “por diferencias surgidas con el consejero delegado y por el cumplimiento de las funciones que le fueron encomendadas”.

Con ello, el consejo de la nueva etapa estará presidido por el mexicano Jaime Isita (CEO de Grupo Promotor de Desarrollo e Infraestructura -Grupo Prodi- y consejero de Mota-Engil México) con Eduardo Espinosa (exsubdirector de Política Energética en la Secretaría de Energía de México) como vicepresidente.

En el bloque de consejeros independientes están la portuguesa Mónica Rodrigues (directora financiera de Mota Engil México) y el mexicano Gerardo Tietzsch (exdirector adjunto de Banca de inversión del Banco Mercantil del Norte). Y como consejeros externos, César Hernández Blanco (consejero de Mercasa) y María Jesús Álvarez (directora Económico-Financiera de la Sepi).

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