Desde su sa­lida de Heathrow (Londres) ne­gocia la venta a Aena de otros tres en Reino Unido

Ferrovial mueve su cartera de aeropuertos para apostar por el proyecto del JFK de NY

El grupo de Rafael del Pino pre­para el des­em­barco en el mer­cado ca­ri­beño

Terminal de Ferrovial en el Kennedy Airport, en Nueva York.
Terminal de Ferrovial en el Kennedy Airport, en Nueva York.

Ferrovial ne­gocia la sa­lida del ne­gocio ae­ro­por­tuario bri­tá­nico mien­tras avanza en el desa­rrollo de la nueva ter­minal 1 del Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York, en el que prevé in­vertir di­rec­ta­mente 1.400 mi­llones de eu­ros.

El grupo presidido y controlado (primer accionista) por Rafael del Pino cambia de aires en el sector en el que hace 18 años realizó la que, entonces, fue la mayor inversión de su historia y de la que sale con una plusvalía próxima a los 2.000 millones tras vender el 20% de las acciones a la francesa Ardian y al fondo soberano saudí PIF.

Como el resto de las grandes constructoras españolas, Ferrovial centra su estrategia en el desarrollo de grandes infraestructuras y el negocio concesional, como compensación a la escasa licitación de obra pública y el estrecha viento de los márgenes.

De ahí que el grupo presidido por Del Pino, tras su salida casi total del primer aeródromo británico (mantiene el 5%) negocie la venta de los otros tres aeropuertos que le quedan en el Reino Unido: Aberdeen, Glasgow y Southampton (agrupados en su filial AGS). Unas infraestructuras que controla, al 50%, junto a la australiana Macquarie. La constructora y concesionaria española negocia con Aena -en pleno desarrollo internacional-, la venta de sus participaciones en una operación, valorada en torno a los 1.000 millones de euros, cuya venta ha encomendado a Crédit Agricole.

Y, mientras, presenta sus cartas para entrar en el mercado caribeño. La compañía española opta a construir y explotar el futuro Aeropuerto Internacional de Howard Hamilton de las islas Turcas y Caicos (bajo control británico) en el Caribe. El proyecto supondrá una inversión de 400 millones de dólares (372,5 millones de euros).

La rotación de estos activos permitirá a Ferrovial centrarse en el desarrollo de su gran proyecto en este negocio: la construcción y explotación de la nueva Terminal Uno del aeropuerto internacional John F. Kennedy de Nueva York. La constructora española es el socio mayoritario (49%) del consorcio New Terminal One (NTO) en el que participan, las estadounidenses JLC Infrastructure (30%) y Ullico (19%) y la británica Carlyle (2%).

La ampliación de la terminal que, en la práctica supone la construcción de una nueva infraestructura, de 65.000 metros cuadrados, supone la inversión de 9.500 millones de dólares (8.847,7 millones de euros al cambio actual); de los que 1.140 millones de dólares (más de 1.061 millones de euros) corresponden a la inversión directa que deberá realizar Ferrovial. La empresa española será la encargada de gestionar la infraestructura hasta 2060. NTO ya tiene cerrados acuerdos con siete compañías aéreas para el uso de sus instalaciones y acaba de alcanzar un acuerdo con la inmobiliaria francesa Unibail Rodamco para desarrollar los más de 16.000 metros cuadrados de superficie comercial que tendrá la nueva terminal del aeropuerto neoyorquino.

Buscar la rentabilidad

La venta de estos activos permitirá a Ferrovial aumentar la rentabilidad de esta línea de negocio. El mercado aéreo británico ha sido uno de los más castigados por el parón de la actividad provocado por la epidemia del Covid. De hecho, según consta en la última presentación a inversores de EEUU, la actividad aeroportuaria reportó a Ferrovial 80 millones de euros en 2023, con 22 millones de beneficio bruto de explotación (Ebitda) y apenas 4 millones de beneficio antes de impuestos.

Aparte de la escasa rentabilidad lo cierto es que el aeropuerto de Heathrow cerró el pasado ejercicio con una deuda neta superior a los 16.202 millones de libras esterlinas (casi 19.172 millones de euros) y no paga dividendo desde 2021.

Los otros aeropuertos británicos que puede comprar Aena (Aberdeen, Glasgow y Southampton) muestran una mejor evolución que el londinense. El tráfico de pasajeros conjunto creció en 2023 el 13% hasta los 10,4 millones de personas. Eso ha permitido aumentar el 18,5% los ingresos de los tres aeropuertos, situados en 198 millones de libras al cierre del ejercicio pasado. Aunque AGS lleva también tres años sin dividendo, al menos dede 2022 la filial no arroja dividendos negativos a Ferrovial.

Una vez vendidos estos activos -la operación se prevé cerrar este año- Ferrovial solo mantendrá en Europa el control del aeropuerto turco de Dalaman (al suroeste del país) que, el año pasado, registró 5,2 millones de pasajeros (el 3% más que el ejercicio anterior), con unos ingresos de 71 millones de euros (suben el 58%), con un Ebitda de 55 millones (el 57%); aunque con unas pérdidas en el año de 10 millones de euros frente al beneficio de 13 millones que obtuvo en 2022.

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