Con la re­baja del BCE pasa a toda ve­lo­cidad de má­ximos a mí­nimos del mes

La banca reformula su estrategia de hipotecas ante el nuevo escenario de tipos

Los mo­vi­mientos pen­du­lares en los costes de los prés­tamos son tí­pico de un es­ce­nario a la baja

Hipotecas sobre viviendas.
Hipotecas sobre viviendas.

Las os­ci­la­ciones con­ti­nuas y muy cuan­tiosas del Euribor están pro­vo­cando más de un ataque de ner­vios en los cuar­teles ge­ne­rales de las en­ti­dades fi­nan­cie­ras. En un mo­vi­miento pen­dular casi per­fecto, el ín­dice hi­po­te­cario ha en­ca­de­nado nueve se­siones ca­paces de romper todos los pro­nós­ti­cos. Primero fueron tres ba­jadas antes de la reunión del Banco Central Europeo (BCE) hasta el 3,684% que pa­re­cían des­contar buenas no­ti­cias en ma­teria de ti­pos.

Y, son solución de continuidad, tres subidas hasta los máximos del mes del 3,729% en tipo diario, antes de girarse otra vez completamente y firmar otro trío en este caso de descensos hasta el 3,672%, el nivel más bajo de esta primera mitad de un trepidante mes de junio que ha dejado una cosa clara: hoy por hoy es imposible prever dónde estará el Euribor dentro de una semana. Es, sencillamente, imposible.

“Estamos viviendo una auténtica locura. El Euribor se mueve como pollo sin cabeza con alzas y bajadas alternativas que demuestran hasta qué punto anda desquiciado el mercado después de la rebaja de 25 puntos básicos del precio del dinero. Lo que viene a partir de ahora es una absoluta incógnita y el Euribor lo expresa sacando su cara más volátil. El mercado es un manojo de nervios”, señalan fuentes financieras.

Todo es posible por lo tanto de cara a la segunda mitad del mes. En juego está que el tipo medio del Euríbor no deje atrás la suave relajación del mes de mayo. En este momento, la tasa mensual provisional de junio se sitúa en el 3,703%, por encima del 3,68% del mes anterior. Muy cerca están los máximos del año del 3,718% de marzo. Una distancia que da una idea muy clara de cuánto le está costando al Euribor recuperar la senda bajista.

Está claro que volver a bajar es sólo cuestión de tiempo. La máquina de reducir los tipos de interés ya se ha puesto en marcha, y que aún pueden quedar uno o dos recortes de 25 puntos básicos cada uno en lo que queda de 2024. Pero ahora mismo es muy difícil prever la velocidad y la intensidad del descenso. Y es posible que esta situación se prolongue durante todo el verano, hasta la reunión de septiembre del BCE.

“Está claro que Lagarde no se va a pronunciar hasta que no tenga sobre la mesa varios datos sobre el control de la inflación y de los salarios que le permitan ofrecer pistas más o menos jugosas sobre el futuro de los tipos en 2024. Así que conviene apretarse los cinturones, porque el Euribor puede seguir en el tiovivo durante los meses de julio y agosto como poco”, vaticinan en una gestora nacional.

La banca depende del margen de maniobra

Muy atentos están también los bancos, cuyas ofertas hipotecarias dependen del margen de maniobra que les ofrezca el Euríbor. Las entidades están por la labor de hacer aún más atractivas las condiciones de sus préstamos, pero están frenando en este escenario de enorme volatilidad. En este momento, los expertos no prevén grandes movimientos, a la espera de que la situación se normalice.

“Hemos hecho los deberes en este primer semestre y hemos bajado tipos para alimentar nuestro negocio hipotecario. Eso nos permite afrontar con una oferta atractiva estos momentos de incertidumbre. De momento vamos a esperar antes de hacer cualquier cambio, porque vienen semanas de mucha volatilidad. Es momento de esperar y ver”, aseguran desde una entidad financiera mediana.

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