FMI y OCDE ven re­cu­pe­ra­ción en 2025 para una eco­nomía aus­tral en re­ce­sión

La tensión diplomática entre España y Argentina intranquiliza a las filiales españolas

Santander, BBVA, Naturgy y Telefónica, entre las firmas con mayor pre­sencia

Partidarios de Milei en las calles de Buenos Aires.
Partidarios de Milei en las calles de Buenos Aires.

La ines­pe­rada crisis di­plo­má­tica desatada entre España y Argentina, -pero apa­ren­te­mente su­pe­rada en muy po­co-, como con­se­cuencia del duro in­ter­cambio de de­cla­ra­ciones y co­mu­ni­cados al más alto nivel gu­ber­na­men­tal, ha sor­pren­dido a las em­presas es­pañolas pre­sentes en el país aus­tral y ha aña­dido in­quietud a la com­pli­cada re­cu­pe­ra­ción de la eco­nomía local tras el cambio de rumbo im­pul­sado por el pre­si­dente Javier Milei, claro ven­cedor de los úl­timos co­mi­cios elec­to­ra­les.

Las compañías españolas en Argentina se ubican todos los sectores, principalmente financiero, telecos e infraestructuras. Las que tienen mayor exposición allí son Santander, Naturgy, Telefónica, BBVA, Mapfre, ArcelorMittal y Acerinox, pero también operan con volumen importante de negocio DIA, Prosegur, Codere, ACS y Acciona.

Las compañías en el país austral, entre las que también se hallan Inditex, Indra, Abertis, FCC, Sacyr, Grupo Sanjosé, Copasa, Elecnor, CAF, Juliá, Air Europa, Freixenet, Iberia, Meliá, NH, Puig o Iberconsa, generan en Argentina 100.000 empleos. España es allí segundo inversor, tras EEUU, con más de 15.000 millones de euros, y uno de los grandes socios comerciales. Argentina es, además el tercer destino de la inversión española en Latam (10% del total).

Para este año, sin embargo, las perspectivas de las empresas sobre el país no son especialmente halagüeñas. Argentina no será uno de los siete países donde aumenten la inversión, según el ‘XVI Informe de Inversión Española en Iberoamérica’, de IE University. Y, en desempeño económico, y aunque Argentina sale de las últimas posiciones por las expectativas generadas por Milei, se mantiene en situación complicada a ojos de los empresarios.

La durísima respuesta de la Presidencia argentina, con un contundente comunicado oficial muy crítico con el Gobierno Sánchez, tras dar a entender el ministro español de Transportes, Óscar Puente, que Milei consume estupefacientes, ha creado una tensión sin precedentes en unas relaciones diplomáticas bilaterales que no viven su mejor momento desde que el nuevo mandatario llegara a la Casa Rosada tras derrotar al peronismo.

Ajuste radical en marcha

Milei, que este mayo visitará España para acudir a un acto de Vox y sin reuniones fijadas con el Gobierno Español, lo que puede agudizar más la polémica, acusó a Puentes de difundir “calumnias e injurias” y pidió su dimisión. Y cargó con contundencia contra el Gobierno Sánchez, mencionando las acusaciones de corrupción contra su esposa; criticando la política económica del Gobierno y acusándole socavar la integridad de España, siendo respondido por el Ejecutivo español con una nota en la que censuró unos “términos infundados que no se corresponden con las relaciones de países hermanos”.

El mandatario argentino llegó a la Casa Rosada con la promesa de un giro económico radical y defendiendo, en tres etapas, la reducción al mínimo del peso del Estado en economía y el final de gastos improductivos (“optimización y achicamiento del Estado”) en un país de gran tradición de intervencionismo. Apoya, además, la privatización de empresas públicas deficitarias; la reducción de costes para las empresas; la flexibilización laboral; el fomento de la inversión privada; la inversión en infraestructura y la eliminación y bajada de impuestos para potenciar el desarrollo de los procesos productivos.

Algunas buenas noticias

De momento, sus reformas parecen dar ya algunos resultados en la economía financiera y los mercados comienzan a creer en sus planes, pero la economía real dista de haber abandonado el coma en el que estaba a su llegada al poder en 2023. El país está en recesión, con tres trimestres seguidos de caída, y a ello se suma una inflación que supera el 200%, si bien los precios han comenzado a bajar desde inicio de año. No obstante, Argentina logró en el mes de enero el primer superávit fiscal en 12 años, gracias a los recortes de gasto público aplicados por Milei desde diciembre. Y el peso se ha fortalecido.

El Gobierno confía en que la economía se recuperará rápidamente gracias a las medidas en marcha, algo que numerosos economistas ponen en duda. Sin embargo, los organismos internacionales sí otean recuperación en el horizonte, aunque no este año. La OCDE apunta a que el PIB se contraerá el 2,3% en 2024, tras la caída del 1,1% de 2023, pero juzga que Argentina volvería a la senda del crecimiento, con un avance del 2,6%, en 2025.

Por su parte el FMI y el Banco Mundial prevén una caída del PIB el 2,8% este año y un crecimiento del 5% en 2025. Justamente el Fondo dio un espaldarazo a Milei y sus planes económicos el pasado enero, al desembolsar 4.700 millones para Argentina. Para la OCDE “Argentina es el país de la región con el pronóstico económico más difícil, porque atraviesa una importante reestructuración con el nuevo Gobierno”, aunque cree que tras la contracción esperada este año habrá probablemente un crecimiento más vigoroso que el proyectado en 2025 si el nuevo Ejecutivo tiene éxito con su agenda fiscal y con el control de la inflación.

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