Los dis­tintos men­sajes de los go­ber­na­dores hacen dudar al ín­dice hi­po­te­cario

La próxima reunión del BCE somete al euribor a su propia esquizofrenia

Los ex­pertos prevén nuevos epi­so­dios de gran vo­la­ti­lidad hasta el día 6

Edificio del BCE.
Edificio del BCE.

Si se de­fine la es­qui­zo­frenia como un tras­torno mental agudo que hace que quienes la pa­decen in­ter­preten la realidad de ma­nera anormal o di­fe­rente, se puede llegar a la con­clu­sión de que el Euribor a 12 meses la su­fre. Se trata de una es­qui­zo­frenia in­du­cida por los men­sajes que el mer­cado re­cibe desde las dis­tintas ins­ti­tu­ciones mo­ne­ta­rias de la zona euro, tan dis­tintos entre sí que han subido al eu­ribor a la mon­taña rusa.

Todo parece preparado para que el Banco Central Europeo (BCE) baje 25 puntos básicos los tipos de interés el próximo seis de junio desde el 4,5% actual. Hasta ahí queda claro que la zona euro va a tomar la delantera a Estados Unidos en el proceso de desescalada del precio del dinero. La contención de la inflación, que parece mucho más controlada a este lado del Atlántico (a pesar de las dudas que suscitan los últimos datos de España y Alemania) que en la primera economía del mundo, lo permite.

Pero lo que venga después y a qué ritmo es una absoluta incógnita que los responsables de la política monetaria del área no ayudan precisamente a descifrar con sus declaraciones públicas. Desde el poderoso Bundesbank alemán, su gobernador Joachim Nagel insta a no analizar una segunda subida de tipos hasta la reunión de septiembre, mientras que su homólogo francés apunta al mes de julio para seguir tomando decisiones.

Unas declaraciones estas últimas, la de François Villeroy, que han sido suficientes para dar la última vuelta de tuerca a un euribor que empezó la semana marcando máximos de mayo ante las opciones de que la bajada sea más lenta de lo esperado. Es decir, dentro del marco que fijaba el martes el economista jefe del BCE, Philip Lane, cuando aseguraba que aún hay que mantener una política restrictiva este año “aunque podemos movernos algo a la baja”.

De momento baja

Por lo tanto, el euribor (que refleja el precio al que los propios bancos están dispuestos a prestarse entre ellos) ha tenido que ‘cotizar’ en cuestión de unos pocos días declaraciones que van desde la agresividad hasta la máxima prudencia, pasando por el término medio. Una locura que se ha trasladado con fuerza inusitada al precio, que no ha dejado de dar bandazos durante todo el mes de mayo.

En las últimas cuatro semanas, el Euríbor se ha instalado en la locura. Empezó dando grandes alegrías a los hipotecados y cayendo por debajo del 3,63%, para -siempre dentro de su particular montaña rusa- repuntar esta misma semana hasta máximos del mes del 3,70%, antes de relajarse suavemente de nuevo y volver a subir ayer. Una locura que, según los expertos, puede continuar e incluso seguir creciendo hasta el 6 de junio.

“Puede ser una locura. Hay muchos intereses distintos según la situación económica de cada país, y vamos a ver declaraciones de facturas muy distintas según quien sea el emisor. Lo normal es que hasta el próximo jueves veamos movimientos que pueden ser incluso muy violentos. Lo que está claro es que el camino de rosas que muchos preveían para el Euribor cuando empezó el año se sigue complicando”, señalan fuentes financieras.

Tras los sustos de febrero y marzo en forma de subidas respecto al mes anterior, abril y mayo han devuelto al Euríbor a la senda de las caídas. En cualquier caso, la media provisional de mayo, en el 3,679%, está todavía claramente por encima de las previsiones de los expertos. Muchos de ellos siguen creyendo que puede caer hasta el 3,5% cuando acabe la primera mitad del año, pero el escenario no puede estar más abierto.

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