Monitor de Coyuntura

En el es­ce­nario base, la ase­gu­ra­dora es­pañola prevé un re­tro­ceso del cre­ci­miento mun­dial

Mapfre actualiza su previsión del PIB español al 2,1% en 2024 y baja al 1,6% la de 2025

La pre­vi­sión del cre­ci­miento para España es siete dé­cimas su­pe­rior a la de enero

Mapfre Economics.
Mapfre Economics.

Mapfre Economics ha re­vi­sado sus pre­vi­siones eco­nó­micas para España para 2024 y es­tima que el PIB cre­cerá este año un 2,1%, lo que su­pone siete dé­cimas al alza, aunque en 2025 lo hará un 1,6%, dos dé­cimas menos de lo pre­visto pre­via­mente. La ase­gu­ra­dora que pre­side Antonio Huertas prevé, sin em­bargo, un "retroceso ge­ne­ra­li­zado" de la eco­nomía mun­dial en su es­ce­nario base, "hasta si­tuarse por de­bajo de su po­ten­cial", al tiempo que ac­tua­liza su pre­vi­sión al alza del sector de se­guros mun­dial.

Estas proyecciones actualizadas se han publicado el pasado 29 de abril en la página web de Mapfre y correspondes al último estudio de Mapfre Economics, 'Panorama económico y sectorial 2023: perspectivas hacia el cuarto trimestre', publicadas en el mes de enero de 2024. Editado por a Fundación Mapfre y publicado por su Servicio de Estudios, la actualización se ha realizado a finales del mes de abril de 2024.

En cuánto a la actividad aseguradora, el informe anticipa crecimientos reales positivos en el volumen de negocio, más allá del crecimiento inercial de las primas de seguros por la inflación.

La actividad aseguradora más ligada al volumen de crédito puede seguir ralentizada por unas condiciones crediticias endurecidas durante algo más de tiempo, en virtud de los últimos repuntes puntuales de la inflación en algunas economías.

El informe del prestigioso servicio de estudios de la compañía aseguradora contempla, como suele ser habitual, dos escenarios.

A continuación incluimos íntegramente los dos escenarios:

Escenario base^

  • El escenario base considerado en este informe presenta retroceso generalizado del crecimiento mundial, hasta situarse por debajo del potencial en 2024, y una recuperación gradual de cara a 2025, evidenciando un aterrizaje suave. Entre los factores de esta proyección destacan los obstáculos de una política monetaria todavía restrictiva, un consumidor menos fuerte, así como una combinación de debilidad más prolongada en el sector manufacturero y de menor expansión en el sector servicios, el cual deja atrás sus máximos cíclicos.

  • En materia de inflación, este escenario proyecta una moderación apoyada en menor presión de los servicios, una aportación que seguirá siendo subpar en los bienes, y unos precios de energía y alimentos más estables. En concreto, el pronóstico de los precios del petróleo se ha revisado a la baja (75 USD/b frente a 80 USD/b del informe previo), debido al aumento de la producción de Estados Unidos, los planes de la OPEP+ para extender los recortes voluntarios en la producción diaria hasta el primer trimestre de 2024, y a la respuesta moderada de los mercados de materias primas a los conflictos geopolíticos.

  • Siguiendo por la política monetaria, la mejora de inflación hace más probable que tanto la Reserva Federal como otros bancos centrales de las economías desarrolladas comiencen a flexibilizar sus políticas monetarias hacia unas condiciones más favorables, mientras que los países emergentes se ven fortalecidos para continuar con la etapa ya iniciada. Más en detalle, no se espera un giro brusco de la postura monetaria de la Reserva Federal, sino una moderación en la segunda mitad del año.

  • En el caso del Banco Central Europeo, se plantea el mismo escenario de bajadas, pero con un ligero retraso respecto a la Reserva Federal, a la espera de una confirmación de la evolución de las tensiones en el transporte marítimo y los mercados energéticos. De esta forma, en el escenario base se prevé cierto declive en el crecimiento económico durante 2024, seguido de una moderada recuperación en 2025, con una actividad económica global al alza (2,3% y 2,6% en 2024 y 2025), mientras que, en materia de precios, se prevé una inflación media para estos años del 4,4% y 3,3%, respectivamente.

Escenario alternativo

  • Para el escenario estresado (escenario alternativo de riesgo), se parte de suponer un shock de oferta prolongado causado por una amplificación de los riesgos geopolíticos que se materializa en una inflación más alta. El componente principal pasa por el componente energético (por la escalada de la guerra de Israel y Hamas y los conflictos en el Mar Rojo), que alcanza un pico máximo por encima de los 120 USD/b, manteniéndose tensionado durante el primer semestre de 2024, y que retorna a unos precios de equilibrio más altos en el medio plazo (en un rango de 90-95 USD/b). Por el lado de la actividad económica, este escenario prevé la erosión en el poder adquisitivo dificulta la capacidad de consumo al tiempo que se daña los canales de confianza, dejando como resultado una debilidad que se prolonga hasta 2025.

  • Así, la dicotomía entre actividad económica y precios vuelve aparecer, con un importante desequilibrio en el binomio que termina pensado sobre la hoja de ruta de los bancos centrales. En este modelo alternativo de riesgo, si bien no hay subidas adicionales de tipos de interés, no se identifican bajadas en todo 2024, mientras que 2025 ofrece una senda de flexibilización moderada y con tipos de interés reales positivos en la mayoría de los países, tanto desarrollados como emergentes.

  • El efecto en los rendimientos de los bonos gubernamentales es de un tensionamiento a lo largo de la curva, superior a 150 puntos básicos, a medida que se transmite la percepción de una política monetaria restrictiva por más tiempo y de que la incertidumbre sobre la inflación se combina con niveles de emisiones de bonos sometidas a una mayor incertidumbre de la respuesta fiscal y los planes de sostenibilidad. Este efecto se trasmite a los mercados financieros afectando tanto a los diferenciales de crédito como de la renta variable, amplificando el deterioro de los canales de confianza.

  • En el mercado de la vivienda, se tamiza el impacto respecto a ediciones anteriores, con un shock inferior al 10% en términos globales, pero de base más amplia. En materia de divisas, el dólar se ve fortalecido nuevamente hasta situarse (en términos de intercambio con el euro) en los 1,05, pero volviendo a finales de 2024 a la senda del escenario central.

  • El resultado es el de un crecimiento económico global de sólo el 1,4% en 2024 y del 1,5% 2025, detrayéndose un punto porcentual en promedio respecto al escenario base, mientras que la inflación se desplaza 0,4 puntos porcentuales por encima en 2024, aunque con una inflación más benigna en 2025 dado el efecto base del shock y el deterioro de la actividad.

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