El cobro de 10 mi­llones de in­dem­ni­za­ción en Italia no im­pide la baja del 2,54% en la jor­nada

Los fondos especulativos inundan Solaria y apuestan por una fuerte caída en Bolsa

Los grandes in­ver­sores man­tienen casi el 11% del ca­pital en po­si­ciones ba­jistas

Planta de Solaria
Planta de Solaria

Solaria sigue su curso a la baja en su co­ti­za­ción bur­sá­til. La com­pañía que pre­side Enrique Díaz-Tejeiro lleva acu­mu­lada una pér­dida del 38,2% en lo que va de año tras ce­rrar este martes a 11,5 euros la ac­ción; lo que su­pone una caída del 2,54%. Ni unos re­sul­tados no tan malos pre­sen­tados el lunes y ni si­quiera el anuncio de que la com­pañía co­brará 10 mi­llones de euros como in­dem­ni­za­ción de ta­rifa en su planta ita­liana de Serramanna, pu­dieron frenar las pér­didas bur­sá­ti­les.

El efecto de las posiciones bajistas y la convicción en el mercado de que la compañía de renovables tardará en cumplir sus objetivos de actividad y beneficio componen un círculo vicioso para la empresa.

La energética se encuentra en una posición realmente incómoda ya que el 10,66% de su capital está en manos de fondos con posiciones cortas (bajistas), según el registro de la comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

De hecho, este martes se supo que el fondo soberano noruego Norges Bank ha alcanzado el 5,053% de participación en la empresa de renovables española (desde el 3,96% anterior, aunque en su mayor parte, el 4,028%, la tiene prestada a inversores bajistas; lo que representa cerca de cinco millones de acciones que presionan en el mercado para bajar el precio.

Desde junio de 2010, la CNMV obliga a comunicar las posiciones cortas (bajistas) que superen el 0,2% de una empresa cotizada. Según sus registros, Solaria tiene actualmente a diez inversores especulativos que controlan casi el 11% del accionariado encabezados por el gigante inversor estadounidense y uno de los mayores bajistas del mundo, BlackRock, con el 3,48%, seguido por JP Morgan (1,08%) Citadel (0,91%), PDT Partners (0,6%), Cubista (0,52%), AHL Partners (0,5%), Voleon Capital Management (0,73%), Que Research (1,1%) y Franklin Templeton Investment Management (0,6%). El lunes, el fondo Marble Bar Asset Management se anadía a la lista y declaraba poseer el 1,13% de Solaria en posiciones cortas.

Dudas respecto a su capacidad

Por norma general, los bajistas se fijan en compañías de las que creen que puede bajar su cotización, bien sea por alta deuda o por la previsible debilidad de sus resultados futuros.

Y algo de eso deben pensar estos inversores (y otros, dado que las posiciones cortas solo se declaran si superan el 0,2% del capital; que, en el caso de Solaria, representa un mínimo de 249.901 títulos).

Es más, analistas como CIMD Research recomiendan mantener los títulos de la energética presidida por Enrique Díaz-Tejeiro, a la que sitúan con un precio objetivo de 14,5 euros al cierre de este año.

La recomendación, realizada tras la presentación de los resultados del primer trimestre de este ejercicio, se basa en “el mal momento de precios de la electricidad, y las dificultades que, tras este primer trimestre, se presentan para que Solaria alcance sus objetivos de EBITDA en 2024”.

La compañía ha fijado el objetivo de aumentar este año su Ebitda (beneficio bruto de explotación) un mínimo del 16%. Una cifra que, no obstante, supone una rebaja del 7% respecto a sus previsiones anteriores por el efecto de los cambios regulatorios en España.

“Reconocemos el gran crecimiento en resultados de la empresa, pero vemos muy complicado que pueda alcanzar su guía de 6.200 megavatios (MW) en 2025, y más difícil aún los 18.000 MW en 2030, ambas confirmadas en su pasado Capital Markets Day”, señala Guillermo Barrio, analista de esta firma.

Solaria ha cerrado el primer trimestre del presente ejercicio con un aumento interanual de ingresos del 7% (48 millones de euros) y una mejora del 5% en su Ebitda (42 millones). Aunque el aumento del 14,28% en sus gastos financieros (hasta los 8 millones) ha desembocado en una caída del 6% en su beneficio neto, cifrado en 24 millones frente a los 27 millones del mismo periodo del año pasado.

Especulación pura y dura

El negocio bajista o de posiciones cortas es una de las formas de inversión en los mercados típicamente especulativas. Como ocurrió con la Deuda española durante la crisis financiera de 2008, la inversión en corto es utilizada especialmente por los 'hedge fund' o inversores especulativos que suscriben un contrato de préstamo de valores con cualquier titular de las acciones que les interesan. El prestamista, a cambio de ciertas garantías y una participación, suele ser un inversor que pretende conseguir un beneficio extra a su participación a largo plazo.

Básicamente, una posición en corto permite apostar a que el precio de una acción concreta va a caer. Para ello, los inversores bajistas toman prestadas unas acciones que venden en el mercado para recomprarlas después. Si la acción baja, la recompra de los títulos es más barata y se apuntan como beneficio la diferencia entre el precio al que, primero, vendieron y al que compraron más tarde. El prestamista de los títulos cobra un porcentaje de esa plusvalía.

De modo que si esas operaciones se concentran en poco tiempo consiguen que el mercado se ponga en posición vendedora y bajen las cotizaciones como ocurrió con la Deuda española a principios del nuevo siglo.

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