Los ope­ra­dores prevén menos es­pe­cu­la­ción en torno a sus par­ti­ci­padas

Criteria blinda el Ibex-35 pero reduce la creciente emoción del tablero corporativo

La es­tra­tegia de ser un gran primer o se­gundo in­versor atrin­chera las com­pañías ele­gidas

Isidre Fainé, CriteriaCaixa.
Isidre Fainé, CriteriaCaixa.

CriteriaCaixa se ha con­ver­tido en el gran ani­mador del Ibex 35 en 2024. El brazo in­versor de la Fundación de La Caixa ha com­pro­me­tido más de 3.200 mi­llones de euros para apostar con fuerza inusi­tada por Telefónica, ACS, Colonial y Puig. Cuatro pesos pe­sados (la lle­gada del grupo de per­fu­me­rías al mayor ín­dice bur­sátil es­pañol sólo es cues­tión de tiem­po), a la es­pera de que se re­suelva la OPA que junto a Taqa con­ver­tirá a Criteria en el primer ac­cio­nista de la ener­gé­tica Naturgy.

La primera conclusión es que el Ibex gana algo así como un gran guardián con presencia en todos los sectores clave de la economía española. Un accionista con sello nacional que en clave Ibex mira cara a cara a los BlackRock, Vanguard o Norges Bank en algunas de las compañías más importantes del mercado. Con una cartera global que cada vez se acerca más los 25.000 millones de euros, Criteria exhibe músculo.

En el terreno estrictamente bursátil, sus participadas ganan estabilidad en grandes proporciones. Ahí está el caso de Colonial, donde La Caixa ha hecho un viaje de ida y de vuelta. Completó su marcha en 2014 tras la explosión de la burbuja inmobiliaria, y vuelve ahora, en puertas de la primera bajada de tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE), con una participación del 17% tras poner más de 622 millones sobre la mesa.

En Telefónica, Criteria se convertirá con su participación del 10% en el contrapoder tras la entrada del Estado y en ACS será el segundo accionista tras Florentino Pérez. Su apuesta por Puig también se enmarca en su línea estratégica de entrar con paquetes siempre muy significativos en empresas muy consolidadas y de gran valor estratégico, de mucho prestigio y con altas rentabilidades por dividendo.

“Son operaciones que, desde el punto de vista societario, otorgan una enorme influencia. Y desde el financiero, refrendan las políticas de altas remuneraciones a los accionistas de estas compañías. Si Criteria entra, es porque cree que esos pagos están garantizados a medio plazo. La otra cara de la moneda es que estas empresas con otro accionista con mucho peso al frente son menos atractivas para los especuladores”, señalan fuentes bursátiles.

Reducirá el número de OPAs

Es decir, que están mucho más blindadas de cara a una posible operación hostil. Es sobre todo el caso de Colonial, donde Criteria será primer accionista y donde se ha barajado la posibilidad de una OPA en estos últimos trimestres de sufrimiento en bolsa de la socimi. No es que ahora se diluya totalmente esta opción, pero la posibilidad de una oferta parece ahora bastante más difícil.

Y es casi imposible en Telefónica (la presencia del Estado ya lo condicionaba todo antes del anuncio del paso delante de Criteria en el capital), o en ACS y Puig, que cuentan con primeros accionistas particulares muy potentes. La entrada de Criteria los blinda aún más de posibles movimientos de inversores con un perfil agresivo que quieran jugar a posibles operaciones corporativas futuras o que, sencillamente, quieran influir en la gestión.

Salvando las distancias, la entrada de un inversor como Criteria en el capital de estas cotizadas tiene el efecto contrario a la de otro gran jugador en nuestra bolsa como es el grupo Mayoral, que a través de Indumenta Pueri acaba de tomar el 5% de Línea Directa Aseguradora y tiene intereses en una docena de empresas españolas cotizadas. En este caso, se trata de un especialista en anticiparse a operaciones corporativas, como ocurrió en su día con MásMóvil y, mucho más cerca en el tiempo, con Unicaja.

Por el contrario, las participadas de Criteria son ahora mucho más estables desde el punto de vista accionarial, pero menos emocionantes desde el punto de vista corporativo en un momento en el que el mercado español es un hervidero de opas. Son compañías más para inversores de medio plazo, que quieren garantizarse un buen dividendo, que para los más audaces que buscan plusvalías rápidas. A la espera de posibles nuevos movimientos de Criteria, desde este punto de vista, van a ofrecer menos emociones fuertes en bolsa.

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