OPINIÓN

Un Gobierno con un puño de hierro engrasado y una fingida mandíbula de cristal

La uti­li­za­ción de las pa­la­bras de Milei o los cinco días de re­fle­xión de Sánchez, a golpe de mon­tajes me­diá­ticos

Pedro Sánchez, Pte. del Gobierno.
Pedro Sánchez, Pte. del Gobierno.

La ac­tua­ción po­lí­tica del Gobierno de Pedro Sánchez en estos mo­mentos puede re­su­mirse per­fec­ta­mente en una frase que pro­ba­ble­mente venga del mundo del boxeo y que es la de “puño de hierro y man­dí­bula de cris­tal”.

Los boxeadores que se precien, los grandes campeones, deben ser muy contundentes golpeando con sus puños a sus rivales, pero también deben saber encajar los golpes y tener resistencia y aguante para el castigo. Ambas cualidades son las que hacen a un campeón.

No es recomendable saltarse ninguno de ambos consejos para ganar los combates, a menos que tengas al árbitro comprado y cada vez que tu rival te enchufe un golpe en la mandíbula o en el estómago, el juez de la pelea lo califique de ilegal y reste puntos a tu contrincante, aunque a veces sucede.

Pues bien, la frase “puño de hierro y mandíbula de cristal” es muy ilustrativa de lo que está pasando ahora mismo en nuestra denostada clase política, ya que alude a la facilidad con la que uno puede insultar al contrario y a lo fácil que se ofende cuando se recibe ese improperio. Y el Gobierno de Sánchez se ha abonado a ella de forma entusiasta, haciendo de la misma el eje de su estrategia mediática.

Olvidarse de gobernar

Lo malo es que, desgraciadamente para todos, se ha olvidado de gobernar desde que tuvo que tragar con Puigdemont y con el resto de la banda independentista, y ahora no encuentra otra hoja de ruta para intentar prolongar una legislatura realmente inviable, que funcionar sólo a base de montajes perfectamente calculados, estudiados y preparados para derrotar a sus contrincantes en la batalla mediática.

Da la sensación de que este Gobierno dedica a esto gran parte de su tiempo y sus recursos. Y la mayor parte de esos montajes pasan directamente por hacerse el ofendido con las críticas o las acusaciones (mandíbula de cristal) y, sin embargo, atacar con la misma o más contundencia que tus enemigos aprovechando los infinitos recursos que se tienen como Gobierno y si hace falta hasta comprando al árbitro, que también les vale.

Sánchez dispone de una maquinaria perfectamente engrasada para defenderse de las acusaciones de sus críticos y al mismo tiempo atacar con contundencia a la oposición.

“Ministerio de la Verdad”

Además de asesores y gurús de la comunicación de todo tipo de sensibilidad y pelaje, desde finales del año pasado Sánchez tiene hasta su propio “Ministerio de la Verdad” en La Moncloa, tras crear una dirección general llamada de “Discurso y Mensaje”’ bajo la supervisión del directo adjunto del gabinete del presidente, Antonio Hernando. Este nuevo departamento se encarga de enfocar de la mejor forma posible los mensajes que el Gobierno transmite a la opinión pública.

No hay que perder de vista tampoco las peligrosísimas propuestas que permanentemente hace Sumar al Ejecutivo. Planteamientos para crear un organismo que regule y supervise a los medios, ante su falta de encaje a las críticas contra el Gobierno. Una especie de “comité de la verdad” del que por ahora nos vamos salvando, pero que como siga arreciando el caso de Begoña Gómez, igual lo tenemos más cerca de lo que pensamos.

Regeneración democrática

De hecho, la última pista dada por Sánchez sobre esto a sus flamantes socios de Sumar, ERC, Junts, Bildu, BNG y Podemos, ha sido comunicarles su intención de poner en marcha una cosa llamada “agenda de regeneración democrática”, terminología que da verdadero pavor, para después de las europeas del 9 de junio.

Esta cosa presuntamente podría incorporar medidas para que los medios de comunicación informen de quiénes son sus propietarios, cómo se financian y la publicidad institucional que reciben.

Luego están los medios y tertulianos afines, los palmeros encargados de jalear los mensajes, lo que Carlos Herrera empezó definiendo como el “equipo de opinión sincronizada” del Gobierno y ahora llama el “equipo de felación sincronizada”.

Sin embargo, habría que destacar, según dicen todos los entendidos que se está notando mucho en el Gobierno y todas sus terminales la falta de Miguel Barroso. Desde su fallecimiento a principios de año, algunos de los que han tomado el relevo no están a su altura ni mucho menos. Ponen el ejemplo de que las abruptas salidas de Cebrián, Sabater o Azúa de El País nunca se hubieran producido con Barroso y hasta los cinco días de reflexión.

Da la sensación de que Sánchez se rompe cuando recibe alguna crítica sobre él y su entorno, aunque sea absolutamente similar a las que él realiza sobre sus contrincantes sin cambiar el gesto. Cuando parece que se rompe, que está a punto de hundirse, lo que siempre da mucho juego a su parroquia, es cuando más contundente es la respuesta gubernamental, generalmente desproporcionada, aunque esta no vaya ni siquiera muchas veces al destinatario que se suponía merecedor del castigo, indefectiblemente es el PP su blanco preferido.

Hay mucho de actuación teatral o cinematográfica en esta estrategia, pero también de manuales de comunicación. En los últimos meses hay ejemplos para aburrir de esto que hablamos, al punto de que los españoles empezamos a acostumbrarnos a los “shows” mediáticos del Gobierno cada pocos días, en los que aprovechan cualquier agresión de sus rivales, sea verdadera o metedura de pata, para poner pie en pared y lanzar luego contra ellos toda su artillería. También a veces es directamente el propio Gobierno el que organiza la gincana sin ayuda de nadie, que para eso disponen de muchos medios, mucha publicidad, en fin, recursos más que de sobra.

Exótica reflexión presidencial

Vayamos con un par de esos ejemplos. Primero fue la exótica reflexión del cinco días sobre su continuidad o no en la presidencia del Gobierno y la política, cuando arreciaban las informaciones periodísticas sobre el llamado “caso Begoña Gómez” que afecta su mujer.

Realmente, sólo se trató de mantener al país en vilo esas jornadas para intentar crear mientras una corriente de opinión a su favor como un marido afectuoso y enamorado, ya que la decisión de seguir estaba tomada de antemano y todo era un montaje perfectamente calculado, para seguir mezclando las informaciones periodísticas con el PP y con Vox y seguir atizándoles fuerte y duro.

Más de actualidad tenemos la remolina abierta por el presidente de Argentina, Javier Milei, en un reciente acto de Vox en Madrid, en el que se refirió a los presuntos casos de tráfico de influencias que afectan a la mujer de Sánchez.

Obviamente, no está bien que el presidente de un país amigo venga al tuyo y te pegue un guantazo público de este estilo. Pero hay que tener en cuenta que además de la animadversión permanente demostrada por Sánchez contra el mandatario sudamericano, hace muy poco su ministro de Transportes, Oscar Puente, había acusado veladamente a Milei de drogarse. El Gobierno argentino exigió una rectificación por parte española que nunca se produjo.

¿Y los insultos al Rey?

Ahora, las declaraciones de Milei en Madrid han sido obviamente aprovechadas por el Gobierno para sobreactuar de una forma verdaderamente alucinante. Vamos, que al rato de producirse, ya estaba el ministro de Exteriores exigiendo una rectificación en una rueda de prensa en La Moncloa. Y acabamos de retirar a la embajadora española en Buenos Aires.

Para decidir todo esto y prolongar el asunto al máximo de cara a las elecciones europeas, básicamente el Gobierno ha considerado una “cuestión de Estado” este ataque a la mujer del presidente, cuando curiosamente no ha reaccionado de la misma forma durante los últimos años cuando otros mandatarios sudamericanos, como el venezolano Maduro, el nicaragüense Daniel Ortega o el mexicano López Obrador, han insultado al Rey de España, Felipe VI, que es el jefe del Estado y nuestra máxima autoridad institucional. También han insultado al Rey los socios de Sánchez y los partidos independentistas que sostienen al Gobierno, ante su inacción, con declaraciones durísimas de Puigdemont y Otegui, entre otros muchos, sin encontrar respuesta en el Ejecutivo. Incluso, el PSOE ha dicho en más de una ocasión que está a favor de debatir la despenalización de las injurias a la Corona.

Ahora europeas, luego Cataluña

Y así estamos, en una sobreactuación salvaje del Gobierno que continuará al menos hasta las próximas elecciones europeas, mezclando siempre al PP con Vox, dado que Núñez Feijóo no está sabiendo salirse del traje que le están haciendo a medida Sánchez y Abascal y cada día ve rebajadas sus perspectivas electorales. Todo ello además con un PSOE lanzado a la izquierda y comiéndose a Sumar y Podemos, cada vez más irrelevantes.

Falta saber qué pasará en Cataluña, la única de las más recientes convocatorias electorales que le ha salido bien a Sánchez. El PSC esperará pacientemente para intentar resolver un sudoku que se antoja casi imposible cuando se habla también de la gobernabilidad de España. Pero bueno, mientras hay vida hay esperanza.

Y Sánchez, mientras tanto como Simeone, partido a partido. Ahora su prioridad es no hundirse en las europeas y en ello está con ayuda de Tezanos, recortando cada día la ventaja que tenía con ese PP del discurso de moderación, que no se entera de nada y al que no dejan de llegarle guantazos por todas partes. Qué se prepare Núñez Feijóo, que lo de extrema derecha y la derecha extrema, está otra vez a la vuelta de la esquina y vuelve con más fuerza que nunca.

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