El go­bierno de centro de­recha pactó la de­ci­sión con la opo­si­ción so­cia­lista

Las constructoras españolas aplauden las grandes obras anunciadas en Portugal

Nuevo ae­ro­puerto in­ter­na­cio­nal, tercer puente sobre el Tajo y Ave Lisboa-Madrid

Luis Montenegro, primer ministro de Portugal.
Luis Montenegro, primer ministro de Portugal.

El nuevo go­bierno luso di­ri­gido por Luis Montenegro, con el apoyo de la ma­yoría re­la­tiva del Partido Social Demócrata (PSD), pasó sus pri­meras cinco se­manas casi sin dar señal de vida. Pero des­pertó esta se­mana con el anuncio de me­didas de gran ca­lado: des­pués de más de medio siglo de es­pe­cu­la­cio­nes, Lisboa li­beró la cons­truc­ción del nuevo ae­ro­puerto in­ter­na­cional de Lisboa, la reanu­da­ción del pro­yecto de AVE Lisboa-Madrid y el en­lace con España a través de un tercer puente sobre el río Tajo. Todas ellas muy buenas no­ti­cias para las cons­truc­toras es­paño­las, que sin duda li­ci­tarán por las obras.

E nuevo aeropuerto supondrá una inversión de al menos 6.000 millones de euros (hay quien hable de 10.000 millones), y cuya ubicación fue la recomendada por una comisión técnica independiente creada por la antigua mayoría socialista pero con el “ok” de la entonces oposición social-demócrata.

El Gobierno del primer ministro Luis Montenegro -que negoció las obras con la oposición socialista -hará otras dos grandes apuestas: la construcción del AVE Lisboa-Madrid (concretamente la llegada a Badajoz), y también la de un tercer puente sobre el Tajo, pero solo ferroviario, para facilitar el acceso al futuro aeropuerto.

Importancia de la inversión

La importancia clave de las infraestructuras autorizadas habñan por sí solas. En la actualidad, la conexión ferroviaria entre Lisboa y Madrid implica por lo menos nueve horas de viajen (eel COVID 19 se llevó el emblemático servicio del tren nocturno entre ambas capitales, que fue abandonado por Renfe por “falta de rentabilidad”). Y el aeropuerto supone un impulso para la francesa Vinci, que en 2012 pagó 3.100 millones de euros por la concesión de todos los aeropuertos y que ahora se valora en mas de 5.000 millones.

Pero el resto es un sueño que habrá que concretar en los procesos de licitaciones, para las empresas españolas. FCC, Ferrovial, Dragados, Sacyr, Acciona, que solas o asociadas con constructoras lusas, pueden lhacerse con hasta 70% de los proyectos de infraestructuras ferroviarias, carreteras, hospitales, etc. adjudicadas en Portugal.

El líder de la lusa Mota-Engil, Carlos Mota Santos, subraya el respecto, que las rivales españolas juegan con ventajas fiscales, su mayor poder financiero y con mejores condiciones de acceso a la financiación bancaria y a la mano de obra de calidad.

Puede haber sorpresas

En todo o caso, no cabe descartar alguna sorpresa en relación con los ambiciosos proyectos anunciados con gran pompa por el nuevo gobierno minoritario conservador dirigido por Luis Montenegro, tras haberlos negociado con el nuevo líder de la oposición Pedro Nuno Santos, el cual había defendió las mismos proyectos como responsable de las infraestructuras y obras públicas, bajo el mando del entonces líder socialista Antonio Costa. De hecho nadie descarta que Vinci, por ejemplo, decida boicotear las dos grandes medidas anunciadas ahora.

Los franceses de Vincit, encantados

El tiempo juega claramente a favor de la concesionaria francesa de toda la infraestructura aeroportuaria lusa. En su momento, defendió con uñas y dientes el poder seguir utilizando la infraestructura actual de Lisboa, hasta el término de la concesión (2062), a cambio solo de alguna mejora en las instalaciones (consideradas como una de las peores de Europa), y con la construcción de una nueva infraestructura destinada a las compañías “low cost”, ubicada en la zona de Montijo, situada a media hora de la capital pero con gran impacto ambiental negativo.

La concesionaria gala tiene cuatro anos de plazo para decidir acatar al 100%, exigir algunos cambios o rechazar sencillamente el tener que abandonar las instalaciones actuales y pasar a actuar en Alcochete en los plazos definidos por el gobierno. Probablemente sin la posibilidad de una eventual marcha atrás. Según algunos analistas, el tiempo juega a favor de Vinci, ya que puede poner la concesión en venta, con un valor de mercado superior a los 5.000 millones de euros.

Costes contenidos

Según el gobierno minoritario del PSD, el coste de la construcción de la nueva infraestructura prevista en Alcochete, a partir de 2031, no superará los 6.100 millones de euros previstos, y a cargo exclusivamente de la empresa concesionaria gala. Pero según expertos del sector, no cabe en absoluto descartar el riesgo de un incremento brutal, alcanzando y hasta superando la barrera de los 10.000 millones de euros.

Lo cierto es que con de acuerdo con el gobierno PSD sin mayoria absoluta y con el PS ahora en la oposición, los eventuales cambios de mayoría no afectaran para nada el apoyo dado ahora a la construcción de un nuevo aeropuerto internacional a Acochete: bautizado Luis de Camoes (autor de la epopeya “Los Lusiadas” publicada en 1572), tendrá inicialmente dos pistas, con la y la posibilidad de dos más en el futuro, y capacidad para recibir 100 millones de pasajeros/ ano, frente a los 40 millones que pasan hoy por el aeropuerto actual “Humberto Delgado” .

En todo o caso, lo que más llama la atención es el como el “nuevo” PSD de Luis Montenegro y el “nuevo” PS de Pedro Nuno Santos, que tras ocho años con Antonio Costa como líder y primer ministro actúa como líder de la oposición, han podido entenderse para preparar el futuro del país, sin tener que renunciar por ello a la lucha y la rivalidad política. Y lo que funcionó para buscar una solución para el aeropuerto de Lisboa, también se aplicara al despliegue del TGV y a la construcción del nuevo puente sobre el Tajo.

Cabría pensar, por lo tanto, que todo lo que están haciendo o anunciando estos días pondrá muy contentos principalmente a las grandes constructoras, tanto lusas como españolas, que llevan tiempo dando la espalda a antiguas hostilidades radicales. Lo que se lleva ahora, entra más en el ámbito de habituales rivalidades comerciales pero sin los prejuicios nacionalistas de aquellas épocas en las que ambos países ibéricos se dieran la espalda: lo más probable es que mucha de la obra pactada entre PSD y PS irá a manos de consorcios mixtos luso españoles.

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