Advierte de la grave pér­dida in­dus­trial de la Unión Europea frente a China y EEUU

Brufau (Repsol) responde a Teresa Ribera: ”No somos retardistas ni negacionistas”

Defiende los es­fuerzos 'absolutos' de la ener­gé­tica en la lucha contra el cambio cli­má­tico

Josu Imaz y Antonio Brufau, Junta Repsol 2024.
Josu Imaz y Antonio Brufau, Junta Repsol 2024.

El pre­si­dente de Repsol, Antonio Brufau, ha afir­mado en la junta de ac­cio­nistas que “no somos ni re­tar­dis­tas, ni ne­ga­cio­nistas en la lucha contra el cambio cli­má­tico, somos ac­ti­vistas y lo de­mos­tramos cada día”. Brufau res­pon­dido de esta forma di­recta a la mi­nistra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, que acusó en su mo­mento al con­se­jero de­le­gado, Josu Jon Imaz, de rea­lizar afir­ma­ciones ne­ga­cio­nis­tas, du­rante su in­ter­ven­ción en el pa­sado Foro de Davos (Suiza).

“En esta casa no somos retardistas ni negacionistas, todo lo contrario. Somos absolutos activistas en la lucha contra el cambio climático y lo demostramos cada día con todo lo que estamos haciendo para convertir la industria en una industria muy descarbonizada”, ha señalado.

Brufau ha dedicado gran parte de su discurso a defender la apuesta de Repsol por el cambio climático y los esfuerzos inversores que el grupo está realizando en este terreno. Sin embargo, ha expresado cierta disconformidad con la política industrial que está realizando la Unión Europea.

Pérdida de peso industrial

En este aspecto, ha advertido de que Europa está perdiendo el peso industrial que tenía hace tiempo y actualmente no está dando respuesta al crecimiento de Estados Unidos y China. La brecha entre la Unión Europea y EEUU se ha disparado un 8%, lo que nos ha convertido en una región poco competitiva. Brufau ha instado a todos los países a revitalizar el panorama industrial europeo y ha mencionado la Declaración de Amberes como la hoja de ruta a seguir en la reindustrialización.

Como prueba de tal desamparo industrial, puso como ejemplo el hecho de que La Unión Europea no haya alcanzado todavía el 20% del PIB industrial fijado inicialmente para 2020, destacando a la vez que los productos made in Europe “son cada vez menos competitivos, no se crean industrias” y, por contra, “se sigue destruyendo tejido en las industrias tradicionales”.

Del 21,90% del peso del PIB que Europa tenía a nivel mundial en 2010, hemos pasado a tener el 17,51%, mientras que Estados Unidos ha subido del 22,6% al 26,11% en igual periodo y China del 9,07% al 16,85%.

Regulación excesiva

Brufau esgrimió que las principales razones por las que Europa estaba perdiendo peso se debían, en primer lugar, a una regulación excesiva y compleja, sin que se haga una valoración previa de su repercusión económica y social por las continuas modificaciones que se producen. En segundo lugar, a una escasa preocupación por la competitividad en la legislación. Tercero, a los elevados costes energéticos que las empresas soportan. Cuarto, por la agresiva competencia que China ofrece, dispuesta siempre a favorecer su dominio comercial. Y en quinto lugar, por las medidas proteccionistas que Estados Unidos siempre brinda a la industria americana.

Brufau denunció también que las emisiones siguen creciendo y reclamó que la Unión Europea “debe continuar liderando la lucha contra el cambio climático”. En este sentido, señaló que Europa “no debe desfallecer en su esfuerzo pero debe ser consciente de sus limitaciones”, a la vez que acusó a la Unión Europea de ser muy “determinista a la hora de decidir”. “El mantra instalado de que la electricidad es el único elemento que favorecerá el cambio climático, es un error” dijo.

Menos prohibiciones y más flexibilidad

El presidente de Repsol destacó que necesitamos una transición energética eficiente pero que no perjudique a la empresa europea. Por ello, reclamó que la Unión Europea debía ser más flexible, con menos prohibiciones y más incentivos a la inversión, “Hasta hoy, la legislación ha estado basada en el apoyo al sector eléctrico y se ha olvidado de otros sectores. Un caso paradigmático es el sector de la automoción, en el que Europa se ha fijado nada más en la electrificación, en vez de dejarle competir con los combustibles líquidos. De esta manera, comentó que una economía baja en carbono “solo pasará” si se respeta la neutralidad tecnológica, ya que la mayoría de las políticas europeas están enfocadas a potenciar la electricidad dejando al lado el gas natural y los combustibles renovables.

Asimismo, destacó que en 2023 el precio de la electricidad para la industria de la Unión Europea fue 2,6 veces más caro que en Estados Unidos mientras que el gas natural fue 5,8 veces mayor que en el continente americano.

Brufau criticó que la regulación solo tiene en cuenta los objetivos, sin pensar en las consecuencias económicas, por lo que comentó que el desarrollo de las inversiones necesarias para luchar contra el cambio climático “exige una regulación estable y coordinada entre administraciones”. “Cada país de los 27 tiene sus propias normas mercantiles, tiene sus propias normas jurídicas y no hay uniformidad”. Para ilustrar tal situación, puso como ejemplo a España, donde el impuesto extraordinario a las energéticas “representa una gran desventaja competitiva frente a otros países”.

El presidente de Repsol pidió además definir las ayudas de Estado en un nivel equilibrado, ya que la legislación actual permite a cada país decidir qué tipo de ayudas públicas va a dar a cada empresa que “crea que son importantes para la descarbonización”. “Estamos creando un Mercado Único a dos velocidades. Basta ya de tener 27 sistemas financieros, basta de tener 27 regulaciones bancarias. Centrémonos en tener mayor tamaño a nivel europeo”, concluyó.

Subida del dividendo

Por su parte, el consejero delegado, Josu Jon Imaz, dedicó gran parte de su intervención en la junta a poner en valor y explicar la nueva hoja de ruta que establece el nuevo Plan Estratégico 2024-2027. Uno de los aspectos más relevante para los accionistas es la subida que va a suponer el reparto del dividendo para estos cuatro años. Repsol aumentará un 30% el dividendo en efectivo en 2024 hasta 0,9 euros por acción y se compromete a incrementarlo un 3% anual hasta alcanzar los 1.197 millones de euros en 2027. El consejo aprobó en febrero pasado un programa de recompra de 35 millones de acciones con el fin de amortizar 40 millones de títulos antes de que finalice el mes de julio. La compañía distribuirá 4.600 millones de euros en efectivo en el periodo 2024-2027 y tiene previsto destinar en este periodo unos 10.000 millones de euros a remunerar a los accionistas.

En 2023, Repsol destinó 2.461 millones de euros a retribuir a los más de 520.00 accionistas que han percibido un dividendo en metálico de 0,7 euros por título, un 11% más que en 2022. Por su parte, la contribución fiscal en España se situó en 10.446 millones de euros, la mayor del Ibex 35.

Respecto a las inversiones, el grupo multienergético baraja invertir entre 16.000 y 19.000 millones de euros en cuatro años y destinar más del 30% a iniciativas bajas en carbono. La Península Ibérica representará el 60% de las inversiones totales y Estados Unidos el 25%. Repsol recuerda, en cambio, que estas inversiones “dependerán de la regulación y del entorno macroecómico”, entre otros aspectos. Para este año, la inversión neta se sitúa alrededor de los 5.000 millones de euros.

Repsol obtuvo en 2023 un resultado neto de 3.168 millones de euros, lo que supone un descenso de un 25,5%, debido a la caída de los precios. Pese a este descenso, Imaz calificó el ejercicio de “sólido”. El resultado ajustado neto que mide el funcionamiento de los negocios, ascendió a 5.011 millones, un 26% por debajo del total de 2022, en un entorno macroeconómico incierto y volátil, con unos precios del crudo y del gas inferiores al año anterior.

La deuda neta se situó en 2.096 millones, 160 millones de euros inferior al cierre de 2022. El ratio de apalancamiento se cerró a finales del ejercicio pasado en el 6,7% frente al 8% de 2022. En cuanto a las inversiones, ascendieron a 6.167 millones de euros. Durante el primer trimestre de este año, Repsol selló una alianza estratégica con Bunge para incrementar el suministro de materias primas en la producción de combustibles renovables. Además, adquirió el 40% del desarrollador de plantas de biogás Genia Bioenergy. En Estados Unidos, Repsol cerró la compra del promotor de energías renovables Connecgen y completó la construcción de su mayor planta fotovoltaica, Frye Solar.

La compañía multienergética suma ya más de 2,3 millones de clientes de electricidad y 8,3 clientes digitales, la mayoría de los cuales son usuarios de la aplicación de pago Waylet. En su nuevo plan estratégico, baraja duplicar su base de clientes de electricidad y gas hasta los 4 millones en 2027, y reforzar su posición en ambos mercados, donde ya es el cuarto operador con una cuota del 6%.

Entre enero y marzo, el entorno internacional estuvo marcado por las tensiones derivadas de los conflictos en el mar Rojo y entre Israel y Palestina. Ambas situaciones tuvieron su reflejo en los precios del crudo Brent que mantuvieron una tendencia al alza hasta alcanzar una media de 83,2 dólares por barril, un 2,5 superior al periodo de 2023. Por contra la cotización media del gas Henry Hub cayó un 32,4%, hasta 2,3 dólares por MBtu.

Repsol ganó en el primer trimestre del año 969 millones de euros, lo que supone una caída de un 12,9% respecto al mismo periodo de 2023 que registró 1.112 millones de euros.

La deuda neta alcanzó hasta marzo los 3.901 millones de euros frente a los 2.096 millones de finales del año pasado. Este incremento se debió, principalmente, a las mayores inversiones y al aumento temporal del fondo de maniobra, la liquidez del grupo alcanzó los 10.332 millones de euros, lo que supone 2,85 veces los vencimientos de deuda bruta a corto plazo. El resultado bruto de explotación (Ebitda) ascendió a 2.143 millones, con una caída del 20,5%. El resultado operativo fue de 1.263 millones, un 33% menos, debido básicamente a la caída del precio del gas.

Respuesta a los ecologistas

La parte más escabrosa de la junta se produjo en el turno de preguntas. El consejero delegado acusó a los grupos ecologistas de ser los responsables de su “ideología y de su dogma” del incremento de las emisiones de CO2 en el mundo. “Ustedes son los responsables, la señora de Greenpeace, usted y mucha gente como ustedes, desde su ideología, desde su dogma y muchas veces de su defensa de intereses como los del lobby eléctrico que muchas veces van compaginados”, respondió Imaz a una pregunta formulada por parte de representantes de Finanzas Éticas y Greenpeace.

El consejero delegado de Repsol defendió también que la compañía “no fue responsable de la causa original” del accidente del vertido de petróleo en Perú en 2022. El alto directivo advirtió de que el incidente se debió en origen a “un movimiento del barco que transportaba el petróleo”.

“Más allá de la responsabilidad legal que pudiera corresponder a otros, en el primer momento del derrame de Perú en enero de 2022 acometimos todas las acciones necesarias. Hemos destinado más de 300 millones de dólares a limpieza, remediación y a compensaciones en las zonas afectadas”, aseguró. Añadió también que la compañía había dado ayudas a más de 10.000 personas.

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