ANÁLISIS

La caída de la financiación a empresas y familias amenaza la economía española

El des­censo se ha agu­di­zado con la subida de tipos de in­terés por el BCE para con­trolar la in­fla­ción

Financiación.
Financiación.

Los úl­timos datos de la fi­nan­cia­ción a em­presas y fa­mi­lias que co­rres­ponden al mes de fe­brero si­guen siendo ne­ga­tivos en tasas in­ter­anua­les. Así se en­carga de ra­ti­fi­carlo el Círculo de Empresarios en su in­forme quin­cenal del mes de abril “Así es­tá…la eco­no­mía”, donde se evi­dencia una caída in­ter­anual del 1,5 % para la fi­nan­cia­ción de las em­presas y del 1,3 % para la de las fa­mi­lias.

Estos datos se suman a las estimaciones del Banco de España, que calcula que los altos tipos de interés lastran el crecimiento y la creación de empleo.

La financiación, que siempre ha sido el gran hándicap de la economía española, ha evolucionado de forma negativa desde finales del 2022, coincidiendo con solo unos meses de retraso, con el inicio de la subida de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE). Los efectos negativos de esta política de subida de tipos de interés por parte del BCE han sido admitidos por su presidenta, Christine Lagarde.

El Banco de España de España incluso ha cuantificado el efecto negativo de esta subida de tipos de interés y considera que en concreto restará 1,2 puntos porcentuales al crecimiento de la economía española en 2024. Así el crecimiento previsto del PIB del 1,8% por el supervisor español podría ser del 3%, con una mayor creación de empleo, de no ser por la subida de los tipos de interés.

El BCE va incluso más allá. Calcula para el conjunto de la zona euro que la subida de los tipos de interés, habrá restado al menos un promedio anual de dos puntos cada uno de los ejercicios entre 2022 y 2025, antes de ver en 2025 que la inflación retorna al 2%. Según las estadísticas del FMI, los procesos de desinflación tardan en tener efectos un promedio de tres años.

Pese a estas consecuencias negativas previstas, no hay esperanzas de grandes recortes de tipos al que miran los mercados con expectación, teniendo en cuenta que el próximo jueves se reúne el consejo de Gobierno del BCE.

Su presidenta se encargó recientemente de echar un jarro de agua fría a las esperanzas de las familias hipotecadas a tipo de interés variable, así como a las empresas y a cuantos necesitan financiación. Lagarde advertía a finales de marzo, en un discurso pronunciado en la Universidad de Goethe de Frankfurt, de que no puede asegurar más bajadas de los tipos de interés oficiales después de un primer recorte que podría producirse en junio. Según la presidenta del BCE “tras la primera bajada de tipos, no podremos comprometernos con una senda concreta”.

Según Lagarde, el BCE está pendiente de los nuevos datos que le aporte su servicio de estudios, esperará a conocer todos los datos que manejan para tomar decisiones a que llegue el momento de las mismas, pero ya ha advertido, al menos en sus dos últimas intervenciones públicas, que “incluso cuando la inflación ha descendido, continúa habiendo incertidumbre sobre su persistencia”. El mes de julio de 2022, el BCE decidió iniciar una serie de subidas de los tipos de interés de referencia, diez en concreto, desde el 0% hasta dejarlo en el otoño de 2023 en el 4,5%, fijando el máximo desde el 2008.

La estrategia para luchar con la subida de los precios ha reducido la demanda y la actividad económica en general, vinculada directamente con el recorte de la financiación a empresas y familiar, coincidencia que refleja el cuadro realizado por los servicios de estudios del Círculo de Empresarios.

Condiciones. críticas de financiación

A falta de los datos del primer trimestre de este año, entre octubre y diciembre del 2023, los bancos españoles volvieron a endurecer por séptimo trimestre consecutivo, tanto los criterios de concesión que le llevan a decidir si otorgan o no un préstamo, como las condiciones exigidas por los mismos, como el tipo de interés, la cuantía concedida, el plazo de amortización y las garantías requeridas para su concesión.

En este sentido, la gran cita económica de la semana llegará el jueves 11 con la reunión del Consejo de Gobierno del BCE del que no se espera que decida bajar los tipos, pero sí está previsto que dé indicios sobre cuales puedan ser sus próximos movimientos. El consenso en los mercados cree que el BCE tiene previsto reducir los tipos en la reunión correspondiente al mes de junio.

Los elevados tipos de interés suponen para las familias y las empresas el encarecimiento de las hipotecas y los créditos, y hacen más difícil la vida y la inversión en los negocios. No hay que olvidarse del Estado. Los gobiernos aplauden la subida de los tipos, porque les ayudan a contener la inflación y a reducir el gasto adicional en pensiones, pero a su vez tienen que ver cómo aumenta la partida presupuestaria para pagar los intereses de la deuda pública cuanto más altos estén los tipos.

Es uno de los grandes problemas de la economía española, que, con una deuda de 1,6 billones de euros, se ve obligada a destinar al pago de intereses una parte muy importante de los impuestos pagados por familias y empresas. Su reducción en términos porcentuales sobre el PIB es mero efecto del PIB nominal, empujado por la inflación.

Los variables macroeconómicas de los países del sur, España, Italia y Portugal, reflejan un mejor comportamiento que las de las economías que tradicionalmente han tirado de la economía europea. Pero destacados economistas como José María Rotellar, director del observatorio económico de la Universidad Francisco de Vitoria, o el exdirector general de la Agencia Tributaria, Ruíz Jarabo, las consideran un espejismo.

El retroceso del sistema productivo privado en España ante el incremento notable del sector público, con el incremento del gasto para sostener la economía, supone un riesgo añadido, una vez que la Comisión Europea ha aprobado la vuelta a la estabilidad presupuestaria, lo que exigirá recortes del gasto público, aunque da un mayor margen temporal para conseguirla. El propio ejecutivo comunitario en su último informe sobre España señala que los esfuerzos de reducción del déficit son insuficientes y expresa su preocupación por el crecimiento del déficit estructural. Es un grave error que la economía haya quedado olvidada en el día a día del debate público.

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