Los ‘pinchazos’ de los gi­gantes cues­tionan el mundo feliz de la in­ver­sión con riesgo

Los desplomes de los grandes valores cuestionan las próximas salidas a bolsa

Tesla, PVH, Kering y Superdry re­pre­sentan la cruz de un op­ti­mismo ex­ce­sivo

Al Tesla le falta corriente.
Al Tesla le falta corriente.

Mientras los mer­cados dis­cuten el cuánto y el cuándo de las re­bajas de los tipos de in­terés en Estados Unidos y en la zona euro, al­gunos de los gi­gantes de uno y otro lado del Atlántico em­piezan a emitir señales preo­cu­pan­tes. Tesla, PVH, Kering y Superdry han su­frido des­ca­la­bros en bolsa en los úl­timos días de la mano de ci­fras de ventas y pre­vi­siones de­cep­cio­nantes y ope­ra­ciones cor­po­ra­tivas fa­llidas que cues­tionan el mundo feliz en el que viven los mer­cados en 2024.

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El caso de Tesla es el más llamativo. La caída del 8,5% de la facturación en el primer trimestre del año respecto al mismo período del año anterior ha superado las previsiones más pesimistas. Los analistas esperaban un retroceso amplio, pero no de una magnitud tan grande. El problema ahora es que el mercado debe ajustarse a una nueva realidad muy lejana a los crecimientos del 50% esperados hasta hace muy poco. El desembarco de grandes competidores chinos complica más las cosas.

En lo que va de año, el precio objetivo medio de Tesla no ha dejado de bajar y ahora la compañía podría enfrentarse a nuevos tijeretazos. Con un valor de mercado de 530.000 millones de dólares (pierde alrededor de 250.000 en lo que va de año), Tesla está muy lejos de las seis compañías que valen más de un billón de dólares en Wall Street. Los gigantes han pagado el resbalón de Tesla, con caídas incluso razonables si se analiza la gran subida acumulada en 2024.

“La gran pregunta es si las valoraciones de los gigantes tecnológicos son razonables. Los siete grandes valen más que toda la bolsa alemana junta, y habrá que decidir hasta qué punto es sostenible una situación así. No estaría mal un ajuste entre el 5% y el 10% en los grandes índices mundiales para devolver atractivo a unas valoraciones que parecen en muchos casos infladas”, señalan en una gran gestora nacional.

Sobrevaloraciones de muchas compañí as

Hay sectores en los que esa sobrevaloración es evidente, como el del lujo. Hace apenas un par de semanas, Kering -dueño de Gucci y Balenciaga- lanzaba un ‘profit warning’ en toda regla, anticipando una caída de ingresos de doble dígito en términos comparables en el primer trimestre. El sector, el gran ganador en bolsa desde que estalló la pandemia del Covid-19 en marzo de 2020, empieza a ofrecer los primeros signos de cansancio en Europa en un escenario económico marcado por la debilidad.

La cotización de Kering no ha reaccionado tras el desplome de casi el 12% en bolsa del 20 de marzo. Y tampoco lo hace la de PVH, que en este arranque de abril perdió el 22% en una sola sesión después de anticipar un tijeretazo de entre el 6% y el 7% de los ingresos para este año. La dueña de marcas como Tommy Hilfiger y Calvin Klein habla de un “desafiante entorno macroecónomico”, especialmente en Europa.

El póker de avisos a navegantes lo completa la firma de moda Superdry, que está viviendo una pesadilla en bolsa. La acción ha perdido un 80% de su valor en cuestión de cuatro sesiones. Ha bastado la decisión de su consejero delegado de abandonar la idea de adquirir la compañía para provocar una salida masiva de inversores. Ahora, la compañía necesita capitalizarse con urgencia para evitar males mayores.

“Es normal que muchos inversores estén buscando refugio en otros activos como el oro o las criptodivisas, ahora que estas últimas están respaldadas por potentes fondos cotizados. Hay signos evidentes de cansancio en los mercados que muchos gestores están obviando porque no quieren bajarse de un tren muy rentable en esta primera parte del año. Pero lo cierto es que algunas valoraciones imponen mucho respeto”, asegura un veterano bolsista.

La otra lectura tiene que ver con el impacto que estas duras caídas en el parquet pueden tener en las futuras salidas a bolsa. Los inversores van a ser mucho más selectivos y exigentes en precio y, a la espera de futuras pistas de los bancos centrales sobre el futuro a corto plazo de los tipos de interés. Si quieren dar el salto al mercado, los accionistas mayoritarios tienen que mentalizarse de que deberán realizar importantes descuentos.

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