El Ministerio de Teresa Ribera pre­para una subida del 30% en la lla­mada ‘Tasa Enresa’

Sánchez se 'inventa' un nuevo impuesto a las eléctricas mediante el canon nuclear

Fuertes cri­ticas a la me­dida por "doble im­po­si­ción", que se suma a los 25 euros por ki­lo­vatio que pagan ya las nu­cleares

Central nuclear de Cofrentes (Valencia)
Central nuclear de Cofrentes (Valencia)

Suma y si­gue. Después del de­no­mi­nado "impuestazo" a los be­ne­fi­cios caídos del cielo de las eléc­tricas y pe­tro­le­ras, el Gobierno de Pedro Sánchez se ha bus­cado otra nueva fuente fiscal en las eléc­tri­cas, esta vez en forma de subida de la lla­mada ‘Tasa Enresa’, como se co­noce al canon que pagan las nu­cleares a la em­presa pú­blica que pre­side José Luis Navarro por la ges­tión de los re­si­duos ra­diac­tivos y el des­man­te­la­miento de las cen­tra­les.

El Ministerio de Transición Ecológica que encabeza la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, ha puesto en fase de ‘audiencia pública’ el proyecto de Real Decreto en el que se decide una subida del 29,8% en dicha tasa que pasa a ser de 10,36 euros por cada megavatio (MW) generado, frente a los 7,98 euros por MW que las eléctricas pagan actualmente.

El sector, como es lógico, ha acogido con auténtico desagrado una medida ya que considera “excesiva” ya que, aseguran, supone un cambio sustancial de condiciones pactadas en el Protocolo de Intenciones de 2019 entre Enresa y las centrales nucleares y, posteriormente, incorporado al Plan Nacional de Energía y Clima. Según ese acuerdo, la subida máxima sería del 20%.

No obstante, el nuevo precio es inferior al previsto ya que se esperaba una subida del 40% de la tasa Enresa. Algo que desde el sector se ve como una medida que va más allá de la actualización de las tarifas por la inflación. “No tiene sentido que los propietarios de las centrales nucleares estén pagando un impuesto para desviaciones de costes de Enresa (impuesto al combustible nuclear gastado) y luego trasladar a los propietarios de las nucleares las desviaciones que se produzcan por inflación o por decisiones políticas”, aseguran.

Por el contrario, la convicción entre las empresas es que esta subida de la tasa viene a ‘tapar’ el sobrecoste de pasar del (fallido) proyecto de Almacén Temporal Centralizado (ATC) que, inicialmente, se iba a instalar en el municipio conquense de Villar de Cañas a un modelo de siete almacenes descentralizados.

Según el Foro Nuclear, las centrales nucleares españolas “están sometidas a una fiscalidad excesiva, en algunos casos redundante, así como discriminatoria y no homogénea ni comparable a la del resto de tecnologías, que penaliza enormemente el funcionamiento y la gestión de éstas, por lo que cualquier incremento adicional de tasas comprometería su viabilidad económica” por una evidente pérdida de competitividad de la industria nuclear española.

El conjunto del parque nuclear español soporta un coste de generación de entre 58 y 62 euros por MWh, mucho más elevado que el de países como Francia -gigante nuclear europeo- al que supera en unos 16 euros, cerca del 40% más.

Las centrales nucleares españolas generaron en 2023 un total de 54.275,01 GWh; lo que representa el 20,34% del total de la producción eléctrica neta. Con una potencia instalada neta de 7.117 MW (solo el 5,71% del total) la nuclear se ha convertido en la segunda fuente de producción en España, según datos de Red Eléctrica analizados por Foro Nuclear.

Doble imposición a las empresas eléctricas

Para las gestoras de las centrales españolas, la medida que prepara el Ministerio de Teresa Ribera es “una doble imposición” al sector y la tasa no debería subir ya que, con los ingresos actuales, se cubren suficientemente las necesidades financieras de Enresa.

Según los cálculos del sector, el impuesto al combustible nuclear utilizado es de cinco euros por MW; más que suficientes para cubrir “los 2,4 euros por megavatio que necesita actualmente Enresa y, aun así -añaden- sobrarían 2,6 euros para futuras desviaciones”. “Dicho de otro modo: las plantas nucleares pagan en impuestos alrededor de 25 euros/MWh por producir electricidad, se venda al precio que se venda, frente a los 3 euros/MWh que pagaban en 2005”, señalan expertos del sector.

Entre impuestos, tasas y la tasa de Enresa, la carga fiscal de las nucleares alcanza los 25 euros/MWh. De ellos, entre 10 y 12 euros/MWh se van a tasas e impuestos nacionales y locales; entre cinco y seis euros más van a las arcas de las comunidades autónomas en las que están instaladas las centrales y otros ocho euros/MWh destinan a impuestos autonómicos (entre 5 y 6 euros/MWh) y tasa de Enresa (8 euros/MWh).

Eso hace que durante los últimos años, entre el 35% y el 40% de la facturación de las nucleares por la venta de electricidad se haya destinado al pago de impuestos y tasas como los impuestos sobre el combustible nuclear gastado y residuos radiactivos y otro sobre el almacenamiento de combustible nuclear gastado que suponen un sobrecoste para las empresas de algo más de 5 euros/MWh por cada central. Con todo ello, el Estado ha recaudado 3.000 millones de euros.

Estas tasas, establecidas en 2012 y añadidas a la Tasa Enresa, fueron polémicas desde el principio y propiciaron un enfrentamiento en los tribunales que llegó hasta la corte de Justicia Europea. Y ha hecho que, por el ejemplo, el propio gobierno central haya tenido que litigar en varias ocasiones para evitar o consentir la doble imposición de tasas contaminantes en comunidades como Cataluña.

Cinco centrales en funcionamiento

Hoy, en España siguen en funcionamiento cinco centrales nucleares, dos de ellas con dos reactores. Están situadas en Cáceres: Almaraz I y II (propiedad de Iberdrola Generación Nuclear, Endesa Generación y Naturgy). Lascentrales de Ascó I (propiedad de Endesa Generación) y Ascó II (de Endesa e Iberdrola Generación Nuclear), y la de Vandellós II (Endesa Generación e Iberdrola Generación Nuclear).

Mientras en Valencia funciona la central de Cofrentes (propiedad de Iberdrola Generación Nuclear) y en Guadalajara sigue a plena producción la central de Trillo (de Iberdrola Generación Nuclear, Naturgy, EDP HC Energía y Endesa Generación).

Según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica, la central de Santa Maria de Garoña (Burgos) está en proceso de cierre definitivo y la central José Cabrera (Guadalajara) en desmantelamiento. Vandellós I (Tarragona) se encuentra en periodo de latencia, previo a su desmantelamiento.

Según datos del Foro Nuclear, la energía nuclear es la única tecnología que lleva doce años consecutivos produciendo más del 20% de la electricidad en España. Y la fuente energética que más horas equivalentes a plena potencia ha estado operativa (el 87,06% del total de las horas del año).

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