Monitor de Latinoamérica

Lima otea ya la reac­ti­va­ción en 2024, tras un duro 2023, y pide más in­ver­siones

España mantuvo el tipo inversor en Perú en el peor año para el país

Acciona, Sacyr, Ferrovial, Ineco y BBVA re­for­zaron su in­terés por ese mer­cado

Dina Boluarte,  pta. de Perú.
Dina Boluarte, pta. de Perú.

Después de un 2023 muy com­pli­cado por los vai­venes po­lí­ticos (el úl­timo la re­mo­de­la­ción esta se­mana del Gobierno) y una eco­nomía en si­tua­ción de re­ce­sión, el Gobierno de Perú que pre­side Dina Boluarte es­pera que este año sea el de la reac­ti­va­ción. Lima cree que se dan ya las con­di­ciones para el des­pe­gue, aunque al­gunos ana­listas tienen du­das. El PIB cayó casi el 0,6% en 2023, su se­gunda peor con­trac­ción desde 1998 des­pués de la cau­sada por el Covid.

Pese al ‘annus horribilis’ de la economía peruana, las firmas españolas (entre ellas Acciona, Sacyr, Ferrovial e Ineco, que reforzaron su interés) sostuvieron su fe en el país: fueron segundas inversoras, con un 17% de la IED. Aunque España perdió el primer puesto a manos del Reino Unido, mantiene el primero en stock (unos 40.000 millones).

El pasado fue un año que será recordado como el de la recesión y el deterioro de inversión privada y confianza empresarial. Las expectativas oficiales de una expansión del 3% no se cumplieron, debido a múltiples factores y según el banco central, todo apunta a que la tradicionalmente estable economía peruana lo cerró con un descenso del PIB del 0,55%, el peor resultado en 26 años (desde 1998, -0,4%), excluyendo 2020, cuando la pandemia hundió la economía (-11%). Perú avanzó en 2021 el 13,3% en 2021 y el 2,7% en 2022.

Fenómenos climáticos adversos (El Niño, sequía en el sur, ciclón en la costa norte) que dañaron producción agrícola, pesquera y transformadora; masivas protestas sociales que afectaron a la actividad y el transporte; menor consumo y una débil confianza empresarial llevaron a la inversión privada, motor del país, a caer el 7,2%. Es el peor desempeño en 15 años y segundo año seguido de caída del índice. La convulsión social tuvo su origen en el intento de golpe del presidente Castillo, hoy preso, y el aumento de la incertidumbre tras la toma de posesión del Gobierno interino de la presidenta Dina Boluarte, que pasado ya un año parece querer demorar las presidenciales a 2026. Una mayoría de peruanos juzga que le falta de legitimidad y reclama elecciones ya.

Esperanza para algunos en Latam

Boluarte es la sexta mandataria desde 2018 y la inestabilidad política de los últimos años ha impedido o atrasado diez años medidas y reformas clave, según los analistas, lo que está pasando factura. A fines de 2023, el ministro de Economía, Alex Contreras, admitió que tampoco el contexto político ayudó, sino que restó, “aunque Perú sigue siendo país atractivo para invertir”. Asimismo, defendió la inversión sostenible, inclusiva y responsable y resaltó la estabilidad jurídica. “Pese a lo complicado de 2023 se han dado avances importantes. Los fundamentos no han cambiado. La contracción económica no es estructural”.

Según Contreras, Perú sigue siendo una economía abierta, con estabilidad macro y “volverá a crecer a su potencial en el segundo semestre”. “El año 2023 fue atípico. Avizoramos recuperación, sin los factores temporales que han jugado en contra recientemente. Perú es estable en términos de moneda e inflación (3%), asuntos fiscales y tiene bajo nivel de deuda y déficit controlado”.

Para 2024, Economía y banco central prevén un crecimiento del 3% por el menor nivel de conflictividad social y alteración climática, el precio favorable del cobre, mejora del poder adquisitivo y baja de tipos. Expertos y organismos son también optimistas: FMI y BBVA prevén un avance del 2,7% y Cepal, del 2,4%. Preocupa, eso sí, que las expectativas de confianza empresarial anticipen una débil recuperación. Con todo, Perú ha dejado de ser el país que crecía al 6,5% para hacerlo al 2,5%. En 2002-2013 lo hizo a tasas de más del 5%, con picos del 9,1%, antes de pasar en 2014 a tasas inferiores, salvo el ‘rebote’ de 2021.

Pese a las dificultades de 2023, Perú sumó ese año 30.172 millones de dólares en IED, con Reino Unido (18%) y España (17%, más de 13.000 millones) como grandes emisores, por delante de Chile (12%) y EEUU (11%). La IED se concentró en los sectores minero, financiero y de telecos. El banco central proyecta para 2024-25 un alza del flujo de IED por la recuperación económica y Lima prevé este año una gira internacional para captar nuevos inversores.

Grandes oportunidades de inversión en Perú

El país sigue generando oportunidades. El pasado otoño ProInversión interesó en Madrid a firmas españolas en los proyectos de modernización del Ferrocarril Huancayo-Huancavelica, por 340 millones, y la Carretera Longitudinal de la Sierra 4 (950 km y 970 millones). Por esos y otros proyectos bajo fórmula APP se interesaron Renfe, Sacyr, Grupo Ortiz, Copasa, Ineco, ACS y OHLA. Y Aeropuertos del Perú proyecta construir nuevas terminales para 2028 con una inversión de 800 millones y destinar 650 millones a rehabilitación de pistas.

Además, Lima planea iniciar siete proyectos minería (sector que aporta el 19,7% del PIB) en 2025. “No podemos darnos el lujo de tener un portafolio de más de 50.000 millones que no avanza”, según Contreras, cuyo ministerio adjudicó un récord de proyectos de asociación público-privada en 2023: 2.300 millones, 24 veces lo adjudicado en 2022. El ministro quiere reducir la brecha en infraestructura y para ello “es vital el capital privado”. También impulsar el turismo como palanca de reactivación. En Fitur, Perú firmó un acuerdo con OMT y CAF para elaborar la Guía de Inversión Turística del Perú y atraer capital, además de presentar la campaña estratégica ‘Perú Wow’ en Madrid.

Más de 500 empresas españolas operan en Perú, sobre todo en finanzas, infraestructuras, energía y saneamiento, entre ellas BBVA, FCC, ACS, Sacyr, Telefónica, Repsol, Santander, Inditex, Redeia, Globalia, Endesa, Enagas, Naturgy, Ferrovial, Acciona, Mapfre, Meliá, NH y OHLA. En enero, Ignis anunció que planea invertir 318 millones en centrales solares y en febrero un consorcio liderado por Ineco se adjudicó el estudio de la primera autopista de montaña, la ‘Nueva Carretera Central’, proyecto con 6.200 millones de inversión.

Acciona, Sacyr y Ferrovial se han aliado para promover la construcción de una autopista en el área metropolitana de Lima, el Anillo Vial Periférico (2.380 millones de inversión). Las dos primeras y Elecnor, han ganado contratos o se han presentado a concursos en el último año y BBVA prevé invertir más allí.

Las firmas españolas reclaman, por otro lado, avanzar en la negociación del Acuerdo contra la Doble Imposición para elevar su inversión allí y mayor seguridad jurídica, menos burocracia en las licitaciones y más APP. Porque, pese a la confianza, todo no es color de rosa. Días atrás un tribunal del Ciadi ha condenado en primer arbitraje a Perú a indemnizar a ACS y FCC por sobrecostes y daños en el contrato Línea 2 Metro de Lima, y Enagas confía en ganar el arbitraje contra Perú y recobrar 200 millones en 2024 por la paralización del Gasoducto Sur. Y Lima espera resolver su litigio con Repsol por un vertido en 2022 y ha pedido a la firma que no cese su inversión allí.

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