ANÁLISIS

El PNV sigue como primera fuerza política del País Vasco y podrá revalidar su gobierno con los socialistas

EH Bildu iguala a es­caños al PNV y ge­nera ex­pec­ta­tivas sobre la con­so­li­da­ción de la iz­quierda aber­tzale

El PNV mantiene el liderazgo en el País Vasco
El PNV mantiene el liderazgo en el País Vasco.

Los vo­tantes vascos no han con­fir­mado el te­mido ‘sorpasso’ de EH Bildu al PNV. Pero como pre­veían los son­deos, se ha con­fir­mado la reñida com­pe­tencia entre el Partido Nacionalista Vasco y EH Bildu, que han cer­ti­fi­cado 27 es­caños cada uno. Teóricamente nada ha cam­biado en el País Vasco. El PNV re­va­li­dará su go­bierno local con los so­cia­listas pero se ge­neran du­das, sobre todo en Madrid, sobre el fu­turo cre­ciente de la iz­quierda aber­tzale.

El PNV gana en votos y en porcentaje y le legitima para aspirar a formar gobierno y repetir gobierno con el Partido Socialista de Euskadi que ha logrado 12 escaños, dos más que en las elecciones de 2020. El espectacular ascenso en unas elecciones vascas de EH Bildu abre la puerta a que en el futuro pueda lograr ser lendakari un abertzale de izquierdas.

El PNV y PSE suman 39 escaños, uno más de la mayoría absoluta. El Partido Popular ha conseguido un escaño más, al lograr 7 diputados si bien ha sido el segundo partido que más ha incrementado su porcentaje electoral, un 2,46 %, frente al 4,57 % que ha mejorado EHBildu. Vox mantiene el único escaño con que contaba en Álava. Sumar pierde 5 de los 6 escaños que logró en las elecciones precedentes, si bien en esta ocasión se ha presentado dividida de Podemos, partido liderado por Ione Belarra, que no ha conseguido ningún escaño.

La participación de los votantes ha sido del 62,53 %, muy superior al 50,78 % de las elecciones de 2020. Pero conviene recordar que en la pasada ocasión se celebró durante la pandemia de la Covid-19 en la que se fijaron condiciones muy estrictas para poder acudir a votar. Quien hubiera dado positivo en un test PCR hasta en los 14 días previos al día de las elecciones no pudo acudir a su colegio electoral.

El proyecto de liberalismo económico con carácter social del PNV se ha impuesto al intervencionismo económico que ha propuesto EH Bildu en su programa electoral y durante la campaña. El programa del PNV no puede estar más en las antípodas del intervencionismo estatal propuesto por la formación abertzale. Esta coalición proponía recuperar el control público de Kutxabank para convertir el banco, resultado de la fusión de las cajas vascas, en un instrumento de financiación vasco. Además, promovía crear un banco público vasco, idea que en su día hace 30 años defendió el PNV, pero la abandonó ante la falta de apoyo de los demás partidos.

EH Bildu apoya un nuevo impuesto sobre los activos no productivos de las personas jurídicas, lo que consideran la tributación al lujo. También planteaba un tipo mínimo “real” en el impuesto de Sociedades e imponer una base única en el IRPF para dar el mismo trato fiscal tanto a las rentas de capital como a las del trabajo. Para ello proponía crear una hacienda única vasca, y reclamaba las competencias normativas en IVA e impuestos especiales.

Allanada la reforma de la fiscalidad

El PNV ha sido menos claro durante la campaña. Pero tiene pendiente la reforma de su fiscalidad desde la pandemia. Ya este año estaba previsto que se aprobaran los cambios para que entren en vigor durante la legislatura que dará comienzo en los próximos meses.

El futuro de estas reformas parece allanado con los resultados electorales. En el País Vasco la competencia tributaria reside en las diputaciones, mientras el Gobierno actúa como coordinador. Si se repite el Gobierno de coalición PNV-PSE, como parece previsible, no debe haber dificultades para conseguir esta reforma dada la gestión que el PNV hace de las diputaciones, con el PSE como socio.

Los líderes de PNV y PSE, en su primera intervención tras conocerse los resultados no han hecho alusión al futuro gobierno, pero fuentes de ambos partidos dan por hecho el acuerdo de Gobierno para los próximos años. Queda descartada por completo la reiterada propuesta durante la campaña del líder de EH Bildu, Arnaldo Otegui, de formar un gobierno PNV-EH Bildu. En su intervención tras conocerse los resultados, no ha hecho mención a las posibilidades de participar en un próximo Gobierno.

Así, aunque las posibilidades de Gobierno son varias, lo que parece más sencillo y realista es que PNV y el PSE reediten su coalición. Se da por hecho que lo que deberá cambiar es el juego de fuerzas en el futuro ejecutivo vasco, una vez que el PNV ha perdido cuatro escaños mientras que el PSE ha ganado dos.

Lo primero que previsiblemente pida para los socialistas el nuevo líder del PSE, Eneko Andueza, sea la presidencia del Parlamento Vasco además de asumir carteras más relevantes de las que ha desempeñado el partido durante los últimos cuatro años. Pero no parece que Imanol Pradales, el candidato del PNV, vaya a tener problemas para ser investido lehendakari.

Una vez que el PNV ha ganado en votos, aunque haya empatado a escaños, parece descartado que el PSE vaya a apoyar a Bildu. Lo ha repetido por activa y por pasiva durante la campaña Eneko Andueza. Incluso ha llegado a decir que dimitiría antes que apoyar a Pello Otxandiano para que gobierne.

Los resultados son alentadores para Pedro Sánchez. Si hubiera tenido que apoyar a Bildu, el PNV podría haber pensado en apoyar al PP, con el consiguiente problema para poder seguir en Moncloa. Lo que no parece viable es que Bildu, aunque no le apoyen los socialistas para llegar a Ajuria Enea, vaya a acordar con el PP una moción de censura contra Pedro Sánchez.

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