Ignoraba la ofen­siva legal en el país contra la pro­li­fe­ra­ción de “fake news”

Elon Musk acepta ante las demandas de Brasil poner coto a las 'fake news' en las elecciones municipales

Su ac­tua­ción ponía en juego el fu­turo de X (ex Twitter”) y de “Starlink” en el país

Elon Musk, Tesla y X.
Elon Musk, Tesla y X.

El Gobierno de Lula da Silva en Brasil ha ga­nado una gran ba­talla ju­rí­dica y me­diá­tica contra el uso ilí­cito de Internet por las “Big Techs”. Por medio del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y la au­to­ridad re­gu­la­dora de las te­le­co­mu­ni­ca­ciones (Anatel), ha for­zado a las grandes ges­toras de la Red, es­pe­cial­mente la de Elon Musk, a poner coto a la pro­li­fe­ra­ción de “fake news", de cara a los pró­ximos co­mi­cios mu­ni­ci­pa­les, donde la iz­quierda re­pre­sen­tada por el Partido de los Trabajadores (PT), pre­tende re­cu­perar el poder per­dido en 2020, cuando quedó de­rro­tado en todas las ca­pi­ta­les.

El Gobierno de Lula mantenía un pulso con Elon Musk teniendo en cuenta que la dueña de X (antes Twiter) entró en Brasil de la mano de Jair Bolsonaro y hasta ahora rechazaba frenar la ola de “fake news” favorables al ex presidente brasileño.

Lo que estaba en juego era el otro gran negocio de Elon Musk en el país: la operación Starlink (satélites), cuya licencia de explotación fue firmada los últimos días de la mayoría de derechas de Jair Bolsonaro, y que tiene como clientes a instituciones oficiales como el Ejército y la Marina.

Finalmente, y según informa este martes la prensa brasileña, Elon Musk optó por dar marcha atrás, con lo que X Brasil garantizará ahora la aplicación de las decisiones del TSE relacionadas con el bloqueo de todas aquellas cuentas de abonados perseguidos por la justicia brasileña, por la difusión de noticias falsas y mensajes de odio, posibles de multas diarias de 100.000 Reales (unos 18.000 euros).

Marcha atrás

El anuncio del cambio de 180 grados operado por el patrón de Space X y de Tesla, estuvo a cargo de los abogados de X Brasil, que han garantizado, ante el Supremo Tribunal de Justicia del país, un respecto absoluto hacia todas aquellas decisiones administrativas del TSE y de la reguladora Anatel que Elon Musk había criticado con virulencia y, sobre todo, que rechazaba aplicar.

Según informaba Reuters, el dueño de X había recibido en los últimos días una convocatoria de la Comisión de Justicia de la Camera de Representantes de Estados Unidos, para que aportara toda información pertinente relacionada con la operación brasileña. Cabe pensar, a todas luces,que el pulso de Musk en Brasil podría estar afectando ya las relaciones entre Washington y Brasilia.

Apoyo de Lula a la ofensiva

Aunque la ofensiva lanzada contra la plataforma de Elon Musk contaba con el apoyo explícito del Jefe del Estado Lula da Silva, aunque quien más estaba dando la cara es el todo poderoso presidente del TSE, Alexandre de Moraes. Del mismo modo que el responsable de las Telecomunicaciones Juscelino Filho y la autoridad reguladora del sector Anatel. Llama la atención, al respecto, la estrategia del silencio absoluto observada por las grandes operadoras como Vivo, Claro y Tim, por lo general feroces defensores de la libertad de actuación de los clientes de datos. El tiempo les ha dado la razón.

Lo cierto es que, según Alexandre de Moraes, lo que estaba en juego seria la “soberanía brasileña”, frente principalmente a “injerencias externas”, en todo lo relacionado con la utilización y la explotación de datos. Su tesis es que las titulares de redes digitales, (aunque sean privadas), tienen las mismas responsabilidades de cualquier otro servicio de utilidad pública y no podrán hacer lo que les dé la gana, sino deberán obedecer las reglas, en lugar de comportarse como si estuvieren operando en un país sin normativa ni leyes democráticas.

Y lo que es quizás más grave, bajo el punto de vista de las autoridades brasileñas, sería la actitud adoptada por Elon Musk. Ante la investigación lanzada por el TSE, relacionada con las redes de “fake news”, rechazó públicamente la posibilidad de cualquier tipo de colaboración forzada ou voluntaria. Así, según estamentos oficiales de Brasilia, la apuesta de Musk habría optado por una “flagrante obstrucción a la justicia brasileña” hasta al punto de proferir sendas “amenazas públicas de desobediencia a las ordenes judiciales”. Nada de eso se ha producido, finalmente.

Actuación contundente

La reacción del archimillonario norteamericano fue particularmente contendiente. En ningún momento dejó pensar que estaría dispuesto a hablar del problema y buscar algún tipo de acuerdo con las autoridades brasileñas. Lo que hizo fue todo lo contrario: recomendó a los usuarios de los terminales de X , bajar de la red, gratuitamente, sin ningún compromiso, una red privada virtual (VPN), destinada a proteger la actividad en línea, con un mecanismo de seguridad, como si fuera un túnel impenetrable, sin registro y sin riesgos de interferencia.

De hecho, los últimos dias de lo que Elon Musk más habla en X, con casi unos 180 millones de seguidores, es del tema brasileño. Y cuando lo consideró necesario, recorrió al perfil del ahora mas conocido de sus “clientes”: el mismísimo presidente del TSE Alexandre de Moraes (quizás el hombre más poderoso del país, después del Lula da Silva), no solo para acusarlo de practicar la censura, sino, además, amenazandole con pasar olímpicamente de las exigencias oficiales de restricciones y de bloqueo de las cuentas de abonados bajo investigación fiscal u judicial.

Bajo el punta de vista del fundador de X, lo que estaba en juego son las amenazas y las prácticas de censura aplicadas en Brasil a empresarios, periodistas y a políticos de la oposición; habla de represión masiva de la libertad de expresión; y de una situación sin precedente: según medios y fuentes cercanas al fundador de la plataforma, en sus 18 años de vida, es la primera vez que las cuentas de X sufren prácticas de bloqueo en un país democrático. Con que, Elon Musk seguirá a lo suyo: no aplicará las decisiones judiciales dictadas por las autoridades brasileñas.

Apoyo incondicional de Bolsonaro

Cabe subrayar que no fue gracias a la izquierda, sino durante los últimos tiempos de la etapa conservadora liderada por Jair Bolsonaro, que Elon Musk se hizo fuerte en Brasil. Además de X, es un actor clave en el mercado de Internet vía satélite con Starlink. Entre sus mejores clientes, están instituciones clave como las fuerzas armadas (ejercito, marina, aviación), el Tribunal de Cuentas de la Unión , tribunales de justicia, tribunales regionales, la rede escolar y numerosas otras instituciones socio-políticas nacionales, regionales y locales.

En todo o caso, sin la fuerte presión ejercida por el gobierno de Bolsonaro, Brasil no tendría probablemente la oferta de internet de banda ancha garantizada hoy por 4.408 satélites situados a 550 kilómetros de altitud. Dicho contrato fue firmado a principios del 2022, cuando se daba por descontada la continuidad de Bolsonaro… frustrada por Lula da Silva, que ya había cumplido dos mandatos (2003/2010) y pasado casi dos años en prisión por corrupción.

Artículos relacionados