ANÁLISIS

Profunda división en el Partido Popular sobre su labor de oposición al Gobierno

Un sector quiere re­bajar la ten­sión opo­si­tora mien­tras otro apunta a la opor­tu­nidad del caso Koldo/Ábalos

Sede del Partido Popular
Sede del Partido Popular

Puede que solo sea una falsa apa­riencia de tran­qui­lidad po­lí­tica y de nueva época para me­jorar las re­la­ciones de los dos prin­ci­pales par­tidos del arco par­la­men­ta­rio, o mejor dicho entre el Partido Popular y el Gobierno de Pedro Sánchez, pero en los úl­timos días -salvo el en­fren­ta­miento Núñez Feijóo-Pedro Sánchez en la re­ciente se­sión de con­trol al Gobierno- la re­la­ción pa­rece más cal­mada.

Entre los defensores desde el Gobierno de esta idea de pacto de no agresión está su ministro de la Presidencia y ministro de Justicia, el todo influyente, Félix Bolaños, que transmite a sus interlocutores populares la idea de tranquilidad. Quienes también admiten esta idea desde el PP ponen el ejemplo de la pasada semana en la que uno y otro partido dejaron fuera de las comisiones de investigación al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y a su mujer, Begoña Gómez y al del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.

Los defensores de esta política de no agresión en el Partido Popular ponen como ejemplo lo sucedido en la última sesión de control al Gobierno, en la que salvo Feijóo, la mayoría de los portavoces populares optaron por dejar al margen las cuestiones de la eventual corrupción de los socialistas en la gestión de los recursos extraordinarios que se emplearon durante la época de la pandemia de la Covid-19 y realizar preguntas genéricas sobre cuestiones de economía.

Estrategia que critican históricos del PP, al considerar que quienes deberían hacer de lobos, de hombre malo, recuerdan siempre el papel de Alfonso Guerra durante sus años de oposición, en la sesión de control son los segundos y dejar un papel institucional y conciliador al presidente de su partido. Lo que no fue así.

Entre los contrarios a esta idea de pacto recuerdan que en el Senado han dejado abierta la posibilidad de ampliar el ámbito de investigación de la comisión de investigación. Aunque los letrados del Senado han advertido que no se podrá hacer esta ampliación sin una autorización previa del Pleno del Senado, cuyo objetivo prioritario es incluir entre las personas citadas a comparecer a Begoña Gómez, la mujer del presidente del Gobierno, los populares ya estudian solicitar esta ampliación para el próximo pleno de la semana del 22 de abril.

Los socialistas también tienen previsto, a su vez, solicitar una ampliación de los objetivos de investigación de la mencionada comisión con el objetivo de poder incluir más responsables de comunidades autónomas entre los investigados.

Junto a esta decisión de si se incluye a la mujer del presidente en la comisión de investigación del caso Koldo/Ábalos, hay otro acontecimiento para aclarar si este mensaje de pacto de no agresión es ciertamente una realidad o más bien se trata de un deseo. Se trata de la renovación del Consejo General del Poder Judicial, negociación que debería concluir en los próximos días si se quiere hacer con el actual negociador, el belga Didier Reynders.

Así, la primera evidencia de la existencia de ese pacto de no agresión y de mayor colaboración entre Gobierno y primer partido tras las elecciones del 23J, sería llegar a un acuerdo sobre la renovación del Consejo General del Poder Judicial propiciado por el Comisario Europeo de Justicia, Reynders, quien se mostró recientemente muy optimista.

En este caso los plazos apremian. Reynders, candidato oficial del Reino de Bélgica para ser secretario general del Consejo de Europa, tiene que abandonar la el Ejecutivo comunitario. El código de conducta de la Comisión Europea le obliga a abandonar el cargo mientras esté haciendo campaña, pero Reynders pidió retrasar su excedencia para que comience el 25 de abril. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, dio el visto bueno a la fecha, dando la oportunidad a PP y a PSOE para alguna reunión más con el comisario de Justicia.

Acuerdo europeo muy próximo

El Comisario mostraba su optimismo el pasado 5 de abril en un encuentro con varios periodistas donde dijo que veía “muy cerca” el acuerdo, pero que faltaba “voluntad política”. "Realmente estamos muy, muy cerca de un acuerdo sobre la renovación del Consejo en materia de justicia, pero también sobre una serie de reformas necesarias en el sistema judicial español. Ahora es una cuestión de voluntad política saber cuándo queremos hacerlo", afirmó.

Reynders, consciente de la dificultad que imponen las fechas, abrió la puerta a que el Ejecutivo comunitario pueda nombrar un nuevo negociador tras su partida, si fuera elegido secretario general del Consejo de Europa, ya que tendría que abandonar definitivamente la Comisión Europea.

Los populares fueron los primeros en recortar el optimismo expresado por Reynders. Consideran que no hay tiempo para el acuerdo a pesar de las semanas extra. El PP además pone fecha, considera que la renovación del CGPJ y el sistema de elección de sus miembros no será posible “hasta después de las elecciones europeas”.

Fuentes populares apuntan que, incluso sin Reynders y sin ningún otro mediador podría alumbrarse el acuerdo, siempre que el ambiente político sea menos tenso. Algo, que en la actualidad, no facilitan los tres próximos procesos electorales como son las elecciones vascas, las catalanas y las europeas en las que estamos inmersos y de cuyas consecuencias depende la estabilidad del Gobierno. Y el futuro de la oposición.

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