Sin ren­ta­bi­lidad no hay sol­vencia y sin sol­vencia no hay banca y para ello hace falta un marco re­gu­la­torio es­table

Kindelán (AEB) insiste en la necesidad de avanzar en la unión bancaria europea

La AEB confía en al­canzar un pronto acuerdo con los sin­di­catos para el con­venio co­lec­tivo

Alejandra Kindelán, presidenta de la AEB.
Alejandra Kindelán, presidenta de la AEB.

El ritmo de cre­ci­miento de la eco­nomía es­pañola, aunque to­davía mo­de­rado, ha si­tuado a los bancos in­te­grados en la Asociación Española de Banca (AEB) entre los más ren­ta­bles y efi­cientes de la Unión Europea. En un con­texto com­pli­cado por las ten­siones geo­po­lí­ticas y pen­dientes de un nuevo ciclo hacia la nor­ma­lidad en la po­lí­tica mo­ne­taria por parte de los grandes bancos cen­tra­les, las en­ti­dades es­pañolas han lo­grado al­canzar un ROE del 12,6% de renb­ta­bi­li­dad.

Una elevada rentabilidad gracias al modelo comercial imperante basado en la captación de depósitos y la concesión de crédito.

Alejandra Kindelán, presidenta de la AEB, ha destacado que “la rentabilidad es clave. La rentabilidad, ha insistido, muy cerca ya de los niveles de coste de capital “es la primera línea de defensa de la solidez y la sostenibilidad de los resultados y refuerza la capacidad del sector para contribuir al Estado del bienestar” con el pago de impuestos, la financiación de familias y empresas y el reparto de dividendos a más de 5 millones de accionistas, en su mayoría minoristas.

“Sin rentabilidad no hay solvencia y sin solvencia no hay banca” ha apuntado la presidenta de la AEB, por eso es una excelente noticia que los fondos propios sigan creciendo a buen ritmo. Todo ello con unos altos niveles de sostenibilidad, con la morosidad en niveles históricamente bajos, una liquidez por encima de la media en Europa y con un notable esfuerzo por la gobernanza, la transición digital y la atención personalizada.

Fuerte compromiso por la inclusión

Kindelán ha subrayado el fuerte compromiso del sector por la inclusión financiera con un dato relevante: la banca española cuenta en la actualidad con 77.500 puntos de contactos físicos a lo largo y a lo ancho de la geografía de España. A eso se une los esfuerzos desde la Fundación AEB para impulsar la educación financiera.

Unos retos que el sector seguirá afrontando en los próximos meses con elecciones en medio mundo, entre ellas las europeas, y con una necesidad de financiación billonaria en sectores como la defensa, la sanidad, la movilidad o la energía entro otro muchos que necesitarán una banca fuerte para darles respaldo.

Un marco regulatorio inestable resta previsibilidad a la banca

Para ello, la presidenta de la AEB ha insistido en la necesidad de un marco regulatorio estable y seguro que permita a Europa consolidar su posición de liderazgo en el mundo. Pese a la elevada rentabilidad, el mercado, los analistas, siguen sin observar previsibilidad en la rentabilidad de la banca no tanto por la capacidad de los bancos españoles sino por las dudas que llegan desde el ámbito regulatorio en España y Europa. Al respecto, la mayoría de los bancos siguen infravalorados, por debajo de su valor en libros, y buena culpa de ello la tiene esta falta de previsibilidad.

Para alcanzar este objetivo ha reclamado la necesidad de lograr cuanto antes una Unión bancaria con una hoja de ruta que parece se está despejando, al menos Kindelán ha mostrado un cierto optimismo en este sentido. Se requiere medidas que faciliten la armonización de la regulación europea como en el caso del blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo que pueda ser compartida de forma ágil y rápida.

A preguntas de los periodistas sobre las negociaciones del actual convenio colectivo, Kindelán ha recalcado que la AEB siempre ha apostado por acuerdo y las negociaciones con las organizaciones sindicales. Para ello ya llevan nueve reuniones y pronto tendrán una nueva en la que espera avanzar en un acuerdo satisfactorio para ambas partes. “Estoy segura de que lo vamos a lograr”, ha insistido. De hecho, la banca ha experimentado un fuerte aumento de los gastos laborales, con un aumento del 11% de las cotizaciones sociales fruto de un fuerte incremento de las plantillas y la mejora del último convenio.

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