SALIDAS A BOLSA

La co­lo­ca­ción llega des­pués de una gran subida del sector del lujo en bolsa

Puig trae aire fresco a un Ibex-35 muy necesitado de diversificación y tamaño

El grupo as­pira a una va­lo­ra­ción mí­nima de 10.000 mi­llo­nes, como IAG o ACS

Sede Corporativa de Puig
Sede Corporativa de Puig

Si se cum­plen los pla­zos, los mer­cados lo per­miten y no hay cambio de opi­nión de úl­tima hora, Puig será em­presa co­ti­zada en cues­tión de tres se­ma­nas. La ope­ra­ción es clave para el mer­cado es­pañol por va­rias ra­zo­nes: re­abre el mer­cado de sa­lidas a bolsa 20 meses des­pués, trae al mer­cado una com­pañía de un sector sin re­pre­sen­ta­ción y, por úl­timo, aporta ta­maño con un valor de em­presa que será de al menos 10.000 mi­llones de eu­ros.

“Es, a todos los efectos, lo que podríamos denominar una operación llave. Si sale bien, abrirá las puertas a otras compañías más pequeñas que necesitan que otras mayores les abran el camino testando la demanda. Pero, sobre todo, amplía el radio de acción de un Ibex 35 totalmente dependiente de bancos, energéticas y constructoras al que muchos grandes inversores consideran como muy poco diversificado”, señalan en una gran gestora internacional.

A la espera de que Puig ponga sobre la mesa la horquilla de precios, se está barajando una colocación entre los 2.500 y los 3.000 millones de euros que devengaría en una capitalización bursátil de partida que podría incluso alcanzar los 15.000 millones de euros. Una previsión que podría ser demasiado optimista, con un suelo en los 10.000 millones que convertiría a Puig en una empresa de media tabla en el Ibex 35.

Una vez colocada en bolsa, no pasarán más de seis meses para que dé el salto al selectivo, con un valor de mercado que la equipararía como mínimo con grandes valores como IAG o ACS. Por lo tanto, llega un nuevo valor de referencia que parte con una ventaja teórica: no tiene competidores cotizados a nivel nacional. Otra cosa es en el entorno europeo, donde hay auténticos gigantes que no han dejado de crecer desde que estalló la pandemia.

El sector del lujo se dispara en las Bolsas

Algunos de ellos como LVMH es ya el mayor del Euro Stoxx 50 por capitalización. Otros, sin embargo, están empezando a sentir el peso de una larga subida y el descenso de la demanda china. Es el caso de Kering, que sigue muy lejos de los niveles desde los que se desplomó un 12% el 20 de marzo tras anunciar una fuerte caída de las ventas de algunas de sus marcas estrella. Y hay otros avisos a navegantes muy recientes.

Ahí está la salida a bolsa del grupo de distribución de perfumes Douglas, que cayó más del 10% en su debut bursátil de marzo y no consigue remontar el vuelo. En este escenario agridulce, la inminente salida a bolsa de Puig suscita algunas preguntas. La primera y la más importante es si puede estar llegando un poco tarde al parqué. En este punto, los expertos tienen muy claro que casi todo depende del precio.

“La compañía confía en que sus resultados récord y las expectativas de crecimiento tras las últimas adquisiciones permitan conseguir una valoración muy atractiva. El sector del lujo ya ha corrido mucho en bolsa, es verdad, pero es también uno de los favoritos de los inversores. Si Puig fija un precio atractivo, con recorrido respecto a la media del sector, la demanda puede ser muy elevada. Es un nuevo jugador cotizado con mucho potencial”, señalan fuentes bursátiles.

El dividendo será clave para reforzar esta impresión. La compañía está barajando un ‘pay out’ que podría rondar el 40%, un reclamo que puede ser muy importante teniendo en cuenta la estructura de la operación. Puig saldrá a bolsa con acciones clase A y clase B, lo que permite mantener el control en manos de la familia fundadora. Sin el aliciente de una posible operación hostil, la compañía deberá demostrar que puede seguir creciendo a velocidad de crucero y llenar el bolsillo de sus accionistas por la doble vía de la subida de la acción y del dividendo.

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