Los ex­pertos dan por buenas unas cuentas sin grandes sor­presas po­si­tivas

La temporada de resultados salva los muebles pero no cambia las bolsas a corto

Todo el in­terés se tras­lada a los bancos cen­tra­les, que pa­ra­lizan el Ibex 35

Federal Reserve Bank, de EEUU.
Federal Reserve Bank, de EEUU.

La tem­po­rada de re­sul­tados del cuarto tri­mestre del año pa­sado y del con­junto de 2023 ha cum­plido, en lí­neas ge­ne­ra­les, con las ex­pec­ta­tivas del mer­cado. No ha ha­bido grandes sor­presas en las grandes ci­fras de las em­presas co­ti­zadas es­paño­las, que han sal­vado los mue­bles. La con­clu­sión más im­por­tante es que las cuentas del año pa­sado no han sido su­fi­cientes para reac­tivar a un Ibex 35 in­capaz de des­pegar desde los ni­veles a los que fi­na­lizó el año pa­sado.

La temporada de resultados ha dejado un sabor agridulce. Hay sectores como el de energía que han publicado en pleno desplome de los precios del gas o de la electricidad y que, por lo tanto, no han podido hacer valer unas cuentas en algunos casos por encima de las previsiones. Ahí está por ejemplo el caso de Enagás, que mejoró las expectativas -ganó 342 millones de euros, aunque recortó el dividendo en 600 millones de euros- pero sigue en plena caída en Bolsa.

Es sólo un ejemplo de hasta qué punto han movido poco los resultados a los inversores, que siguen nadando y guardando la ropa en estos primeros compases del mes de marzo. “Nadie va a enseñar sus cartas hasta que se aclare el escenario de tipos de interés. De momento, los gestores se están dedicando a picotear, sin tomar grandes decisiones. Será necesario que los bancos centrales ofrezcan pistas para que se empiecen a tomar decisiones más contundentes”, señalan en una gran gestora nacional.

Pésima co0ntrataci´ón

Las pobres cifras de contratación -menos de 1.400 millones de euros en la primera sesión de marzo- delatan la parálisis de un mercado en busca de tendencia en un primer tercio de año marcado por la indefinición y la incertidumbre. Ahora toda la atención está puesta en lo que decida el Banco Central Europeo (BCE) este jueves. Casi totalmente descartada la posibilidad de una primera rebaja de 25 puntos básicos antes de junio, de lo que se trata ahora es de establecer el futuro ritmo de descensos.

El Ibex y el resto de los índices europeos están pagando los excesos del tramo final del año pasado. Entonces, el mercado estaba apostando por una rápida rebaja de tipos a partir de marzo que se ha visto totalmente frustrada. Ahora, sencillamente no hay argumentos para seguir alimentando las compras en Europa. Mientras en Japón el Nikkei -ayer superó por primera vez en la historia los 40.000 puntos- y en EEUU el S&P marcan récords, las bolsas europeas están varadas.

Y eso que los últimos datos de inflación en la zona euro avalan el cambio de ciclo monetario. Sin embargo, desde el BCE no deja de filtrarse la idea de que una bajada rápida desde el actual 4,5% podría tener efectos contraproducentes. “Sabemos que el BCE está obsesionado con la evolución del empleo y de los salarios, y la fortaleza de ambas variables es un enemigo de la rebaja de tipos. Hay poco que esperar de la reunión de marzo”, señalan fuentes bursátiles.

Con poco que cotizar al alza en la reunión del jueves, una temporada de resultados amortizada -bancos y eléctricas, los grandes baluartes del Ibex 35, están en un momento de ‘impasse’- y la dura competencia de la renta fija, la renta variable española parece abocada a un período todavía extenso de encefalograma plano. Un escenario político cada vez más inestable tampoco ayuda a un mercado sin fuerza para ganar mucho más terreno por encima de los 10.000 puntos.

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