Monitor de Consumo Bancario

El factor psi­co­ló­gico, so­cial y po­lí­tico, pe­sará mucho en las de­ci­siones de las fa­mi­lias

El rebote del Euribor apoya la estrategia de la banca en hipotecas

El sector im­pul­sará aún más su plan de co­mer­cia­lizar prés­tamos fijos y mixtos

ivienda, hipotecas.
Vivienda, hipotecas.

El ex­tra­or­di­nario re­bote que en oc­tubre del año pa­sado llevó el Euríbor hasta las puertas del 4,20% sigue muy vivo en la me­moria co­lec­tiva de los hi­po­te­ca­dos. El ajuste a la baja pos­te­rior ha sido pro­nun­ciado, pero no lo su­fi­ciente como para hacer ol­vidar -en ab­so­luto- el trauma de la brutal subida de 2023. Ahora, el re­bote de fe­brero re­su­cita viejos fan­tasmas que la banca ve como una opor­tu­nidad para llevar a cabo hasta el lí­mite su nueva es­tra­te­gia.

Que no es otra que vender el máximo número posible de préstamos a tipo fijo y mixto. El objetivo es asegurar ingresos estables y totalmente predecibles en un momento de ‘impasse’ hasta que el Banco Central Europeo (BCE) se decida a poner en marcha la esperada rebaja de tipos de interés. Parece que el viaje hasta el nivel del 3% será lento (con primera parada como mínimo en junio) y eso favorece los intereses de la banca.

Después de la abrupta subida que tocó techo hace apenas cuatro meses, el Euríbor se ha convertido en una obsesión para los hogares. Son muy pocos, una inmensa minoría, los que estarían dispuestos a contratar una hipoteca variable incluso en un escenario de gran caída del precio del dinero. La mentalidad general es la de dormir tranquilo y que no se vuelva a repetir los episodios del año pasado. Hasta 8.000 euros más han tenido que pagar los hipotecados a tipo variable en los dos últimos años.

Más interés por las fijas

Con estas cartas sobre la mesa, fuentes del sector aseguran que más del 90% de quienes buscan una hipoteca se interesan por las fijas o por las mixtas. Y la banca está favoreciendo este movimiento con precios cada vez más competitivos en ambas modalidades. En enero y en menor medida en febrero han mejorado sus ofertas de forma en algunos casos sustancial y esperan hacerlo más cuando el Euríbor lo permita.

“Creo que podemos ver tipos fijos alrededor del 2,5% pronto. Todo dependerá del ritmo de bajada de los tipos. Ahora se impone una época de mayor estabilidad, hasta que el proceso comience”, señalan fuentes del sector, que aseguran que ya se están ofreciendo de nuevo precios “extraordinarios” a los perfiles más solventes. Para la banca es una prioridad acelerar en un negocio clave como el de las hipotecas tras un 2023 en el que la contratación pinchó de forma sustancial.

La combinación de precios más competitivos y fuerte demanda deberían empezar a frenar el enorme desplome del saldo vivo hipotecario generado el año pasado por el rally del Euribor. El volumen de las hipotecas que generan intereses se desplomó en cerca de 16.000 millones de euros y perdió la referencia del medio billón de euros. Una situación -lo peor está claro que ha pasado a pesar del rebote del Euribor hasta el 3,671% en febrero- que la banca tiene que revertir cuanto antes.

De momento, el Euribor está rompiendo la previsión de una caída rápida y pronunciada que los analistas vaticinaban cuando empezó el 2023. Todo hace indicar que la actividad evolucionará de menos a más a lo largo de un año que estará marcado por la velocidad del ritmo de caída del precio del dinero. Mientras, el sector bancario sigue reafirmando su apuesta por el tipo fijo a la espera de que la actividad vuelva a crecer con fuerza.

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