Monitor de Latinoamérica

El pre­si­dente Chaves im­pulsa me­didas para eli­minar obs­táculos a la in­ver­sión

El nuevo plan de IED de Costa Rica dispara el interés de las empresas españolas

Bank of America ca­li­fica al país como ‘economía ja­guar’ y elogia su desem­peño

Rodrigo Chaves, pte. de Costa Rica.
Rodrigo Chaves, pte. de Costa Rica.

La nueva es­tra­tegia de atrac­ción de IED en Costa Rica, adop­tada en 2023 por el pre­si­dente Rodrigo Chaves, y ba­sada en una mayor di­ver­si­fi­ca­ción y adap­ta­ción a nuevos sec­to­res, ha con­ver­tido al país, junto al fuerte cre­ci­miento li­de­rado por la ex­por­ta­ción de los úl­timos años, en des­tino re­gional clave para la in­ver­sión.

Costa Rica es el segundo país de Centroamérica con mayor presencia empresarial española y allí operan, notablemente en turismo, renovables e infraestructura más de 80 empresas que generan 18.000 empleos, con un stock inversor de 1.600 millones. Destacan FCC, Sacyr, Copisa, Grupo Puentes, Globalvia, Ríu, Barceló, Iberia, Naturgy, Acciona, Iberdrola, Elecnor, Siemens-Gamesa, Eulen, Calvo, Iberojet, Tendam, Inditex, Mapfre e Indra.

Telefónica vendió su negocio en Costa Rica en 2021. España fue en 2019 segundo inversor europeo y sexto mundial, aunque en los últimos años su posición ha bajado. En 2023 se situó tras EEUU, Bélgica, Suiza y Panamá.

El país, la economía más estable de Centroamérica y uno de los mayores ‘hub’ logísticos del área con Panamá, presentó a mediados de 2023 una nueva estrategia de atracción de IED que está dando frutos Un proyecto a cuatro años basado en aspectos diferenciadores como sostenibilidad, estabilidad política, seguridad jurídica, talento humano, reputación-país, plataforma comercial, incentivos fiscales y ubicación geográfica. Y con el que se prevé crear 100.000 empleos y atraer al menos 70 planes de inversión fuera del área de la capital.

‘Nearshoring’ e inmobiliario

Con este modelo, el presidente Chaves espera lograr que la inversión en ese cuatrienio se eleve a 12.950 millones y lograr 300 proyectos de reinversión, 200 proyectos nuevos y 24 proyectos alianzas público-privadas (APP). En palabras del ministro de Comercio Exterior, Manuel Tovar, se trata de una estrategia para “promover, atraer y retener inversiones que impulsen el empleo y las exportaciones con una propuesta de valor diferenciada y coherente”. Los ejes, atraer nueva IED en sectores consolidados, en crecimiento y nuevos; un aumento de los incentivos; reinversiones y eliminación de trabas a la inversión.

Desde su asunción como mandatario en 2022, Chaves focalizó su programa económico en tres “prioridades”, la creación de empleo impulsando una mayor inversión privada e internacional; una mayor competencia en mercados clave y la reducción de los costes de producción y el combate a la corrupción. Desde entonces, ha maniobrado para reducir trámites y facilitar la acción empresarial.

A los tradicionales motores del turismo/ecoturismo, zonas francas y renovables, el país ha sumado con éxito la captación de inversión procedente del fenómeno de relocalización que impulsa el ‘nearshoring’, amparado en su estabilidad y su proximidad a EEUU. Y también una renovada apuesta por la captación de inversiones tecnológicas y ligadas al medio ambiente.

Asimismo, el país vive un impresionante auge del mercado inmobiliario, especialmente en el segmento del turismo residencial, que ha captado el interés del inversor foráneo. Recientemente, además, San José ha anunciado un Fondo de Preparación de Proyectos de APP con potencial para catalizar 1.200 millones en recursos privados para planes de infraestructura pública sostenible (transporte, energía, agua) e infraestructura social hasta 2030.

Atraer más IED es la bandera del Gobierno Chaves, que ha anunciado que en los primeros tres trimestres de 2023, ésta alcanzó 2.691 millones de dólares, con un incremento del 16% frente al año anterior y con expectativas de haber superado la meta trazada para ese año. Un 51% de esas inversiones correspondió a empresas en zonas francas; el 27% a empresas fuera de zonas francas; el 8% a sector inmobiliario y el 6% al turismo. El país lideró la atracción de IED en Centroamérica en 2022 por tercer año consecutivo.

Elogios de la OCDE

En 2023, Costa Rica fue el segundo país con mayor crecimiento de Latam (entre el 4,9% y el 5,1%), sólo por detrás de Panamá, tras haber avanzado el 4,3% en 2022 y un fuerte 7,8% en 2021 que siguió a la mayor caída del PIB en cuatro décadas (-4,5% en 2020) por la pandemia. Para 2024, el banco central prevé un avance del 4,2%, que la OCDE baja el 3,5%, con una inflación inferior al 2% (1,8% en 2023), la menor de Latam. Dentro del crecimiento de 2023 destaca el avance de las exportaciones (10,5%) y la inversión (8,6%). La OCDE subraya, además, el descenso del paro a menos de 8%; la mejora del salario real y el descenso de la relación deuda/PIB en dos puntos, al 61%.

Semanas atrás, el Bank of America calificó a Costa Rica como una ‘economía jaguar’ por su fuerte de crecimiento, el dinamismo exportador ligado a la tecnología; una baja inflación y la mejora fiscal, panorama que asemeja al país al desarrollo de los ‘tigres’ asiáticos como Taiwán, Singapur, Hong Kong o Corea del Sur hace unas décadas. El reporte indicaba que a ello ayuda el pacto comercial con EEUU y resaltaba que la exportación de manufacturas de Costa Rica (dispositivos médicos, sector aeroespacial, componentes informáticos y electrónicos y productos farmacéuticos), es la más avanzada de la región.

Según los economistas de BofA, Costa Rica está logrando una notable combinación de fuerte crecimiento y deflación, debida a que el crecimiento se ha orientado más a la exportación desde la pandemia. “Vemos una analogía con las ‘tigres asiáticos’ que se desarrollaron rápidamente centrándose en la acumulación de capital, las manufacturas orientadas a la exportación y el desarrollo del capital humano, pero con menos intervención estatal y una exitosa política de zonas de libre comercio y su régimen fiscal diferenciado”.

“En nuestra opinión, el cambio es estructural y debería verse reforzado por la deslocalización de inversiones de EEUU hacia las zonas francas”, se dice, para añadir que “el país se ha beneficiado de tendencias globales como el “friendshoring”, tras las disrupciones de la cadena de suministro por el Covid”.

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