Análisis de co­ber­tura en los úl­timos cua­renta años por el cambio cli­má­tico

Los españoles apenas tienen cubierto el 25% de los riesgos por catástrofes climáticas

El BCE ad­vierte de los efectos ne­ga­tivos en bancos y em­presas de la si­tua­ción

Cambios climáticos.
Cambios climaticos.

El Banco Central Europeo (BCE) ha ad­ver­tido que el cambio cli­má­tico puede con­ver­tirse en una ame­naza contra la es­ta­bi­lidad fi­nan­ciera, al tiempo que puede de­bi­litar la po­si­ción de los go­biernos por su obli­ga­ción de ga­ran­tizar los bienes tras un su­ceso de esta na­tu­ra­leza. Aunque los se­guros cons­ti­tuyen la pri­mera línea de de­fensa contra las ca­tás­tro­fes, sólo el 25% de las pér­didas se en­cuen­tran cu­biertas por pó­lizas de se­guros en el Viejo Continente.

El BCE y la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación (EIOPA) han publicado datos muy preocupantes sobre la posición de algunos países respecto a catástrofes climáticas. En este tipo de sucesos no sólo se encuentran eventualidades de erupciones de volcanes o terremotos, sino fenómenos de sequía prolongada o inundaciones por fenómenos atmosféricos a los que muchos países se han visto abocados en los últimos años.

La cobertura segura, el 50% de los daños, sólo la habían alcanzado tres países, Dinamarca, Noruega y Holanda en el periodo escogido para este análisis, que era de 1980 a 2021. Alemania, Luxemburgo, República Checa y Eslovenia se habían situado entre el 35% y el 50%.

Protección limitada frente al clima

España, Francia, Bélgica, Austria, Suecia y Finlandia alcanzaron una protección de entre el 20% y el 35%. Llama la atención que en los países balcánicos, así como Italia y Grecia no se había cubierto ni el 5% de los riesgos.

Los dos organismos recomiendan una serie de cinco medidas a tomar por parte de los países europeos en cuanto a la protección de riesgos climáticos. La primera es ayudar a proporcionar pagos rápidos en las indemnizaciones por catástrofes naturales.

Otros dos consejos con incentivar medidas de mitigación de riesgos y complementar los mecanismos de cobertura de los seguros existentes. En cuarto lugar, se recomienda compartir costes y responsabilidades entre las partes interesadas. Por último, y quizá lo más importante, reducir la proporción de pérdidas económicas derivadas de grandes desastres naturales soportadas por el sector público a largo plazo.

“Los seguros privados deberían ser la primera línea de defensa para cubrir las pérdidas derivadas de desastres naturales relacionados con el clima”, señala el BCE. “Las políticas deben diseñarse cuidadosamente para garantizar que fomenten la adaptación y reduzcan la vulnerabilidad a las catástrofes relacionadas con el clima con el tiempo”.

También se aconseja que los gobiernos establezcan asociaciones público-privadas y mecanismos de respaldo para cubrir parcialmente los costos en que puedan incurrir las aseguradoras en caso de grandes desastres. También deberían prepararse para catástrofes relacionadas con el clima mejorando sus estrategias de gestión del riesgo de desastres.

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