Aunque es la cuarta con menor ca­pa­cidad ins­ta­lada vía ae­ro­ge­ne­ra­dores

Euskadi, segunda comunidad española con más empleo en la industria eólica

Poco in­terés de las em­presas en par­ques de­di­cados a esta energía sos­te­nible y re­no­vable

Parque eólico de Iberdrola en Euskadi.
Parque eólico de Iberdrola en Euskadi.

Euskadi des­taca como la se­gunda co­mu­nidad au­tó­noma es­pañola por su alta ca­pa­cidad para ge­nerar em­pleo dentro de la in­dus­tria eó­lica dentro in­cluso de una si­tua­ción cuanto menos cu­riosa; y es que, esta apuesta vasca por al eó­lica es fuerte pese a que su eco­sis­tema de par­ques es de lo más es­caso con solo cinco com­plejos re­le­vantes con ae­ro­ge­ne­ra­dores (el úl­timo de ellos de hace casi dos dé­ca­das).

Las principales empresas del sector generan cerca de 3.000 puestos de trabajo directos en Euskadi (el impacto económico si se incluye su actividad en el exterior es mucho mayor); solo por detrás de Galicia, que bordea los 4.000 empleos.

La realidad eólica vasca

Con 153 megavatios (MW), Euskadi es la cuarta comunidad autónoma con menor capacidad instalada vía aerogeneradores, solo por delante de Baleares, prácticamente con esta tecnología sin implantar, Cantabria (35 MW) y Extremadura (39), según el último informe de la Asociación Empresarial Eólica (AEE). Pero no es necesario irse muy lejos para llegar a datos que multiplican con mucho esa capacidad vasca: es el caso de La Rioja, Navarra y sobre todo Castilla y León (con 276 parques eólicos a cierre de 2022), Galicia y Aragón.

Una posición para presumir poco pero que, sin embargo, supone todo un contraste con el poder y la fuerza que traen las firmas de Euskadi que forman parte de la cadena eólica y que se dedican sobre todo a la exportación. Es el caso de Siemens Gamesa (a la cabeza a la hora de resolver sus problemas actuales), así como Iberdrola, Ingeteam, Sener, Saitec o Haizea Wind (especializada eólica marina) y otros fabricantes especializados en componentes concretos de los aparatos.

Aluvión de proyectos

En este presente y futuro más inmediato está la cantidad ingente de proyectos en tramitación administrativa y que, salvo imprevistos, irán dando vida a nuevos aerogeneradores en la parte final de la década con el consiguiente incremento de más puestos de trabajo en los próximos años.

Los distintos proyectos presentados al Gobierno vasco ya dan buena cuenta del impacto socioeconómico que tendrá la construcción del parque y su futuro mantenimiento, con cifras que varían lógicamente en función del tamaño del complejo. Y se calcula además el impacto de la construcción de estos aerogeneradores (seis en total) en la cadena de proveedores y fabricantes en cerca de 30 millones de euros que, en gran medida, podrían quedar en manos de empresas vascas.

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