BOLSA

OHLA, demasiado peso en la mochila

La vuelta a los be­ne­fi­cios en 2023 no pa­rece su­fi­ciente para tran­qui­lizar a los ac­cio­nistas de OHLA. Los nu­me­rosos con­tratos que está lo­grando ad­ju­di­carse en esta nueva etapa tras la sa­lida de­fi­ni­tiva de Villar Mir han per­mi­tido al grupo ganar 5,5 mi­llones el año pa­sado frente a las pér­didas de 97 mi­llones an­te­rio­res.

Un camino de adjudicaciones, con grandes contratos en infraestructuras dentro y fuera de España, que marcha por buen camino en estos tres primeros meses por lo que parece se está revirtiendo las negativas sensaciones del pasado gracias a una profunda transformación operativa.

Sin embargo, los numerosos litigios que aún mantiene abiertos la compañía son una pesada carga que puede tener hipotecado su crecimiento en los próximos años. Entre los numerosos conflictos por reclamaciones a los que se enfrente el grupo constructor y de servicios destaca el de IFM, fondo australiano al que vendió su filial de concesiones.

La cotizada española ha acordado pagar al fondo 74,5 millones de euros de aquí a 2030 para cerrar de forma definitiva los procesos arbitrales por dos autopistas en Latinoamérica y las reclamaciones mutuas. Importe que empezará a abonar a partir de este mismo año.

Tras este acuerdo, el grupo debe afrontar también el peso de otros conflictos y reclamaciones del pasado en Kuwait o chile que deberá ir resolviendo progresivamente y que seguramente supondrán un alto coste, frenando las expectativas de crecimiento.

Todo ello explicaría el profundo pozo en el que ha caído la cotización de OHLA. En lo que va de año ya pierde un 25%, registrando nuevos mínimos históricos. Y lo peor de todo es que tras cuatro meses consecutivos de un intenso goteo vendedor no se observan evidencias de un suelo a corto plazo.

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