Los ex­pertos creen que las va­lo­ra­ciones dentro y fuera de España deben bajar más

Las bajas valoraciones enturbian las salidas a Bolsa en España

Los in­ver­sores re­claman im­por­tantes des­cuentos que cam­bian los planes de las em­presas

Grupo Astara.
Grupo Astara.

El mer­cado de sa­lidas a bolsa ca­lienta mo­tores dentro y fuera de España. En clave na­cio­nal, hay que poner freno a una se­quía his­tó­rica de ofertas de ac­ciones y Astara y Puig están en la puerta de sa­lida con va­lo­ra­ciones de al­re­dedor de 2.000 y 9.000 mi­llones de euros res­pec­ti­va­mente que, a pri­mera vista, pueden pa­recer muy exi­gen­tes. Fuentes del mer­cado ase­guran que las ex­pec­ta­tivas de in­gresos pueden ser de­ma­siado al­tas.

El fabricante y distribuidor de vehículos Astara puede dar el pistoletazo de salida. Si nada se tuerce, puede ser empresa cotizada el próximo mes de abril. El grupo ya ha entablado las primeras reuniones con los inversores institucionales -su oferta, que combina venta directa de acciones con una ampliación de capital, no tendrá tramo minorista- y todo hace indicar que será difícil defender la valoración de 2.000 millones de euros.

“Es una buena compañía, con un proyecto muy atractivo de crear una gran plataforma de movilidad. Pero aún está en una fase inicial. Además, el grupo obtiene alrededor del 50% de sus ingresos en América Latina, lo que eleva el perfil de riesgo de la compañía”, señalan en una gran gestora que ha estudiado a fondo la filial de automoción de los Bergé, que tras la OPV seguirán manteniendo el control del grupo.

La operación servirá para testar el apetito del mercado, que en los últimos meses ha demostrado ser muy exigente con las valoraciones en un escenario marcado todavía por la fragilidad económica y las dudas sobre la evolución de los tipos de interés. Ahí están por ejemplo las cancelaciones de las salidas a bolsa de CVC o, muy recientemente, de Ampere, la división de vehículos eléctricos de Renault, que esperará a tener el proyecto mucho más maduro para dar el salto al parquet. En ambos casos, los inversores pidieron descuentos de doble dígito.

No sería extraño que los grandes fondos pongan sobre la mesa descuentos de hasta el 20% en las operaciones que se están fraguando en estos momentos. Eso va a testear a fondo la vocación bursátil de las empresas que ultiman sus salidas. La historia reciente nos demuestra que ni los grandes grupos familiares (dueños de las mayorías de Astara o Puig) ni los fondos de capital riesgo suelen estar dispuestos a reducir de forma significativa sus expectativas de ingresos.

“En el caso de Puig, estamos hablando de un negocio que se asienta en un segmento como el del lujo que ha sido el más resistente desde el comienzo del Covid-19. El problema es que el sector ya ha corrido demasiado y que los múltiplos de comparables como LVMH, Hermés o L’Óreal son ahora muy exigentes. Hará falta una valoración muy realista para que un grupo mucho más pequeño como Puig pueda entrar por el ojo de los gestores”, señalan fuentes financieras.

El conjunto de los gestores cree que las empresas españolas deben tener en cuenta que tienen un tamaño reducido en comparación con sus grandes competidores mundiales y que el hecho de tener accionistas de control -que lo seguirán siendo tras las OPV- les resta cierto atractivo en bolsa. “O ajustan bien sus valoraciones y ofrecen altas rentabilidades por dividendo, o lo tendrán difícil para conseguir grandes niveles de demanda”, aseguran en una firma española.

Criptomonedas, también

Fuera de España, la competencia de otros activos como la renta fija, las materias primas o incluso las criptomonedas también ejercen presión sobre los candidatos a salir a bolsa. La red social Reddit se autovalora entre 5.000 y 6.500 millones de dólares, mientras las voces que apuntan a una sobrevaloración excesiva de la compañía crecen. Algo parecido ocurre con el nuevo gigante textil chino Shein.

Con una valoración de alrededor de 90.000 millones de dólares, podría elegir Londres para debutar en el mercado de valores en la que podría ser la mayor operación de 2024. Otra vez los analistas han advertido de una cifra desmesurada. “La mayoría de estas operaciones van a salir adelante, pero vamos a ver como casi todas se colocan en la parte más baja de las horquillas de precios”, señalan desde un banco de inversión nacional.

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