Los ges­tores suben su apuesta por el metal pre­cioso en un es­ce­nario di­fícil

El oro se prepara para un nuevo rally a la espera de la rebaja de tipos

Los ex­pertos apuestan por má­ximos his­tó­ricos por en­cima de los 2.200 dó­lares

Oro en lingotes:
Oro en lingotes:

El oro está ha­ciendo una de­mos­tra­ción de con­sis­tencia en las pri­meras se­manas de 2024. Tras un ex­cep­cional cierre de 2023, en el que se quedó a las puertas de los 2.100 dó­lares por onza, ahora está con­so­li­dando po­si­ciones en la an­te­sala de lo que el mer­cado es­pera que pueda ser un nuevo rally. "Un des­canso antes de ir a por los má­ximos his­tó­ri­cos", señalan en di­fe­rentes casas de aná­li­sis.

Fuentes financieras señalan que gestores y grandes fortunas están elevando sus posiciones en oro en este comienzo de año. Un movimiento que, a pequeña escala, replica el que están realizando los bancos centrales, especialmente desde que estallaron las tensiones en Oriente Medio. En 2023, se cargaron con más de 1.000 toneladas, un nivel extraordinario.

¿Hay fiebre del oro? Todo apunta a que el metal amarillo va a reeditar la fortaleza de 2023. Los expertos creen que sólo es cuestión de tiempo que se lance a por nuevos máximos históricos en el nivel de los 2.200 dólares. Además de las compras a manos llenas de los bancos centrales, a favor del metal juegan varios factores, con los geopolíticos y el futuro de los tipos de interés a la cabeza.

Tensiones políticas

En el primer apartado, la guerra de larga duración entre Ucrania y Rusia y las tensiones crecientes en Oriente Medio harán valer cada vez más el valor refugio del oro. Son dos asuntos de enorme complejidad geoestratégica en los que no se vislumbra una solución rápida y que van a mantener a los inversores en guardia durante muchos meses todavía. Los valores refugio son los grandes beneficiados.

Y la otra gran clave será la evolución del dólar, con una gran correlación con el metal, con el que se mueve de forma inversa. Si como se espera la Reserva Federal empieza a reducir tipos en primavera (marzo está casi descartado y mayo o junio pueden marcar el pistoletazo de salida) en un movimiento que durante 2024 puede alcanzar los 100 puntos básicos, todo apunta a que el oro puede ser el gran ganador.

"La subida del oro dependerá de la intensidad de la subida de tipos en Estados Unidos. Ahora mismo es una incógnita, pero sobre el papel todo favorece al metal. Hay mucha demanda", señalan en una gran gestora internacional. Y el tercer gran factor tiene que ver con la caída de las expectativas de rentabilidad de otros activos por parte de los gestores en un escenario cada vez más incierto.

Según una encuesta publicada esta semana por Natixis, las expectativas de rentabilidad de los gestores globales de fondos para este año se han desmoronado cerca de un 30% respecto a 2023, y se sitúan ahora en el 6,3%. La mayor preocupación es que se produzca una recesión económica global. Unos temores que también favorecen la adopción de activos refugio a corto y medio plazo.

Si los problemas macro disparan la volatilidad en los mercados de renta fija y de renta variable, el oro podría ser uno de los grandes beneficiados y convertirse en una de las grandes estrellas de 2024. De momento, está aguantando a pie firme (puede haber una corrección en este primer trimestre, pero sería de escaso calado según los expertos) las dudas sobre los tipos de interés. Todo apunta a que lo mejor está por venir.

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