El pre­si­dente apuesta por el tu­rismo como pa­lanca de cre­ci­miento en el fu­turo

El Salvador: la economía, asignatura pendiente del nuevo mandato de Bukele

España fue la se­gunda na­ción in­ver­sora en El Salvador du­rante el año pa­sado

Bukele, presidencia de El Salvador.
Bukele, presidencia de El Salvador.

La am­plí­sima vic­toria del pre­si­dente de El Salvador, Nayib Bukele, en las re­cientes elec­ciones pre­si­den­ciales , con­firma que po­lé­mica prác­tica po­lí­tica -calificada de au­to­ri­taria y dic­ta­to­rial por no pocos go­bier­nos, po­lí­ticos y ana­lis­tas- fun­ciona y muy bien. Bukele man­tiene un enorme res­paldo po­pular en el país gra­cias a su prin­cipal lo­gro: la erra­di­ca­ción de la de­lin­cuencia y las pan­di­llas. En este se­gundo man­dato su asig­na­tura pen­diente y obli­ga­toria será re­animar la eco­nomía del país.

Aunque los últimos datos conocidos sitúan aún el escrutinio en el 31,5%, con 1,195 millones de votos para el presidente saliente, todo indica que Bukele, tras ‘sortear’ la Constitución en lo que a reelección presidencial atañe, ha arrasado en los comicios. El propio Bukele se declaró en la noche del domingo vencedor de las elecciones, aunque los datos definitivos todavía no se conocen. Con ese 31,5% del voto analizado el partido del presidente, Nuevas Ideas, deja muy atrás al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda) y la Alianza Republicana Nacionalista (Arena, derecha).

La principal clave detrás de la transformación bajo Bukele de El Salvador, no hace tanto uno de los países más violentos del mundo, es la pacificación del país, lograda con la tan exitosa como polémica guerra contra las maras y la aplicación tanto de un Plan de Control Territorial en 2019 como de un régimen de excepción, implantado el 27 de marzo de 2022, que han logrado “superar el cáncer con metástasis que eran las pandillas, que tenían controlado el 85% del país”, en palabras del propio presidente, que ya celebra haber ganado la elección presidencial con el récord de toda la historia democrática del mundo, más del 85%”. Una lucha contra la delincuencia que no está exenta de críticas por la gestión de los derechos humanos, detenciones arbitrarias y casos de torturas, deterioro de la democracia y acusaciones de concentrar el poder en su persona.

La seguridad atrae inversión

Tras este éxito en materia de seguridad, la tarea pendiente ahora es reconducir la economía, algo que Bukele espera realizar con apoyo de la inversión extranjera y el escaparate de un país seguro y con un marco legal pro-empresa. “Somos ya un nuevo El Salvador, con una nueva historia que empezamos a escribir desde 2019”, según el presidente, que quiere hacer del turismo uno de los grandes vectores del crecimiento. La pacificación del país ha servido al mandatario para exhibir a El Salvador como un lugar para invertir en turismo, inmobiliario y construcción. Según la OMT, es el cuarto país del mundo con más incremento de llegada de turistas internacionales. En este sentido el fin de la violencia es clave, ya que era imposible cualquier estrategia de activación económica sin sacar antes de las calles a las pandillas.

Pese al amplio respaldo interno por el fin de la violencia y la normalización de la vida cotidiana, la economía carbura a bajo ritmo, presenta grandes desafíos en precios, ingresos y empleo, y sigue siendo muy dependiente de las remesas de sus emigrantes. Y si cuando Bukele llegó al poder la mayor preocupación para los salvadoreños era delincuencia e inseguridad, ahora lo es la economía, el desempleo y el alto coste de vida, con una cesta básica en alza en un país de mayoritarios salarios bajos, aumento de la pobreza y paro y una informalidad laboral del 70%. Entre los retos está el empleo y la falta de mano de obra cualificada. Según una reciente encuesta de UCA, casi el 70% de los salvadoreños identifican ya la economía como su principal inquietud.

Bajo crecimiento

Bajo Bukele, El Salvador oficializó en 2021 el bitcoin como moneda de curso legal, junto al dólar. Desde esa fecha, el Gobierno de Bukele ha invertido más de 119 millones para comprar 2.821 bitcoins. Y desde que el bitcoin se volvió moneda de curso legal con el dólar, la confianza de FMI y BM en el país se vio minada. El FMI ya instó en 2022 a eliminar el bitcoin por los riesgos asociados a su uso para la estabilidad e integridad financiera.

En crecimiento, el panorama dista de ser halagüeño. El PIB cayó en 2020 un 7,9% por la pandemia, para crecer en 2021 un 11,2% y desacelerarse luego al 2,6% en 2022 y al 2,3% en 2023. Y para 2004 se espera un 2%. Sin embargo, la inversión extranjera, de la mano de la organización de eventos y promoción de playas y zonas turísticas realizada por el Gobierno en 2023, ha cogido aire, sin llegar ni de lejos a los montantes que captan Panamá o Costa Rica. Según el banco central, El Salvador captó 487 millones de dólares en IED, volumen que no logrado desde 2018. El año pasado, Panamá fue el primer inversor, con 173 millones, seguida por España (115,16 millones) y México (106 millones).

En stock inversor, España es el tercer emisor (10% de la IED, 900 millones), con compañías presentes en la modernización de infraestructuras de transporte y energía y que desempeñan un rol clave en agroindustria y turismo, aunque su número apenas llega a la cincuentena. Allí están Barceló, Calvo, Acciona, Abantia, ACS, FCC, Indra, Atento, Santander, Mapfre, Inditex, Mango e Iberia. Telefónica, dentro de su estrategia de desinversiones, cerró la venta de su filial allí en 2022 por 125 millones al fondo inversor General International Telecom.

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