La pro­bable me­jora de las ca­li­fi­ca­ciones atraerá a más in­ver­sores

La banca confía en una mejora del rating tras sus excepcionales resultados

Los ana­listas an­ti­cipan que el sector fi­nan­ciero cuenta con un ele­vado po­ten­cial

Agencias de rating.
Agencias de rating.

La so­lidez del cre­ci­miento mos­trada gra­cias a la nor­ma­li­za­ción de los tipos de in­terés ha vuelto a poner al sector fi­nan­ciero en el foco de las agen­cias de ra­ting. Casi todos los bancos con­fían en una pró­xima re­vi­sión al alza de las ca­li­fi­ca­ciones que em­piecen a re­coger su ex­ce­lente mo­mento ac­tual. El banco es­pañol con mejor ca­li­fi­ca­ción en la ac­tua­lidad es el Santander con un nivel de riesgo cre­di­ticio bajo con pers­pec­tiva es­ta­ble, pero in­cluso en su caso sigue al­gunos es­ca­lones por de­bajo de los me­jores grados de in­ver­sión.

Por detrás se sitúan BBVA y CaixaBank, por este orden, seguidos por Bankinter y Banco Sabadell, mientras que Unicaja cierra la lista con un riego crediticio moderado según Moody´s y un riesgo de incumplimiento bajo, pero más vulnerable a las condiciones económicas, en opinión de Fitch.

Ahora todos confían en que los excelentes resultados de 2023 sirvan para convencer a las agencias internacionales de medición de riesgos para una posible mejora de las calificaciones que permitan atraer más inversores. Los seis bancos españoles que cotizan en el mercado cerraron 2023 con unos resultados récord. Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Banco Sabadell, Bankinter y Unicaja obtuvieron un beneficio conjunto de 26.355 millones de euros, cerca de un 26% más, incluso a pesar del duro golpe que ha supuesto el impuesto a los beneficios extraordinarios.

No solo es el beneficio

Pero no solo ha sido un año fantástico en cuanto a los beneficios, todas las entidades financieras han mejorado sus ratios de rentabilidad y solvencia, manteniendo la tasa de morosidad en rangos muy satisfactorios en torno al 3,6% de media.

Una positiva evolución general que se podría traducir en una mejora del rating en el sector en los próximos meses. Uno de los más optimistas en este sentido es el Banco Sabadell. Leopoldo Alvear, director financiero de la entidad, señaló en la presentación de los resultados la posibilidad una pronta subida de las calificaciones del banco por parte de las agencias de rating.

Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, también se ha mostrado optimista, aunque algo más cauto, tras señalar que “este proceso está en discusión con las agencias de calificación, pero son ellos los que deciden cómo y cuándo”. Pero, lo cierto es que “CaixaBank a día de hoy presenta un marco más sólido, más fuerte que lo que era hace 12 meses y hace un año ya era muy sólido y muy fuerte, con lo cual no creemos que debamos esperar mucho para la mejora”.

Una situación que comparte el conjunto del sector. A estas buenas sensaciones se unen también los analistas concediendo un importante potencial de revalorización para todos los bancos españoles cotizados. Aunque cabe esperar que los recortes de tipos de interés previstos a partir de julio, o incluso algo antes, puedan mermar un tanto los márgenes de intereses, todo apunta a que este movimiento será positivo a la larga, pues servirá para dinamizar su actividad de negocio.

Las entidades españolas cotizan por debajo de su precio objetivo

El consenso del mercado se muestra así especialmente favorable con Bankinter y Unicaja con un potencial de revalorización del orden del 50% desde su cotización actual hasta sus respectivos precios objetivos en 8,4 y 1,3 euros por acción.

El potencial del Santander, con un precio objetivo de 4,7 euros por acción, el de CaixaBank, con una valoración objetiva de 5,1 euros, y el del Banco Sabadell, con una estimación de 1,5 euros, se sitúa en torno al 30% de revalorización. Por detrás se situaría BBVA con un precio objetivo por parte del consenso del mercado de 9,96 euros por acción, lo que supone un avance potencial del orden del 12%.

Todo ello evidencia la solidez del conjunto de la banca española gracias a los esfuerzos de reestructuración de la última década y a una gestión de riesgo conservadora que ha permitido reforzar los balances y garantizar la sostenibilidad del crecimiento y garantizar una atractiva política de retribución a los accionistas mediante el pago en efectivo y la recompra de acciones.

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