OPINIÓN

Centenario del Manifiesto Surrealista: de la amnistía a la sequía

"Reclamemos la prio­ridad de la razón para di­solver di­fe­ren­cias entre es­paño­les"

Manifiesto Surrealista.
Manifiesto Surrealista.

Unos cientos de in­de­pen­den­tistas ca­ta­lanes que te­nían la am­nistía al al­cance de la mano temen que se es­fume. Otros, mu­chí­si­mos, ha­bi­tantes de Cataluña co­rren el riesgo de abrir el grifo y no tener agua. Todo ello pa­rece su­rrea­lista.

Hace justamente un siglo, en 1924, André Bretton publicaba el Manifiesto Surrealista. Pero ojo al parche. Se trataba de un grito, como recuerda el crítico de arte del Finantial Times, “contra la real politik que había generado la catástrofe de la Primera Guerra Mundial. El surrealismo reclamaba una revolución de la mente ante la ausencia de un control que debía ejercer la razón”.

Salvador Dalí pinta su cuadro: “Construcción blanda con judías hervidas”, en 1936. Una premonición de la Guerra Civil española. El surrealismo siempre ha predicado la tolerancia; una invitación a todos aquellos que no se sientan conectados a una tradición cultural que solo ve diferencias. Diferencias entre catalanes y no catalanes, entre españoles y no españoles.

La Vanguardia se ha hecho eco de las quejas de aquellos ciudadanos e instituciones de Cataluña sobre el por qué se rechaza el agua del Ebro para la conurbación de Barcelona. El embalse de Mequinenza está desaguando cuatrocientos m3 por segundo mientras que el área de Barcelona necesitaría solo 1,5 m3 por segundo. La Generalitat, escribe el diario catalán, conoce el dato, pero rechaza actuar ante “la falta de una conciencia social y política para tirar hacia adelante”.

Puigdemont y su cohorte rechazan la amnistía en la versión que ya habían aceptado. Ahora aparece el miedo a ser acusados de terrorismo cuando el fiscal M. A. Carballo rechaza las nuevas pesquisas de los jueces. Puigdemont exige nuevas concesiones bajo la amenaza de enturbiar la legislatura. El Gobierno no debería temer a estas amenazas.

Sin amnistía, la “leal oposición” del PP al Gobierno de la nación se queda sin su principal bandera de enganche. Las rogativas de los asistentes frente a la sede de Ferraz han sido oídas por San García-Castellón y San Aguirre.

Un gobierno sin ataduras emocionales, pero sujeto al riesgo de perder más votaciones en el Congreso, empezando por los Presupuestos, no deja de ser una excelente noticia. La economía marcha más que bien así que como decía el poeta francés: “déjala así que así es la rosa”.

Una excelente ocasión para concentrar la atención en la ciudadanía. Presencia de los funcionarios ante los administrados; máxima diligencia para resolver el deficiente funcionamiento de las reclamaciones, desde los subsidios asistenciales a los retrasos en la atención sanitaria.

Un parlamento menos exigido y una administración concentrada en el quehacer del día a día. Hay problemas mayores, la sequía, en el este y el sur de España, pero también hay pantanos llenos en el norte, el centro y el oeste de España. Nada impide encontrar soluciones.

En cuanto a los problemas que nos vengan de fuera, abastecimiento del petróleo, por ejemplo. El canal de Suez está cerrado, pero tanto petroleros como barcos contenedores que suben por la costa oeste de África, encuentran los primeros puertos europeos en España. Hay que preparar al máximo esos puertos.

Hay mucho que hacer sin necesidad de concentrar la atención en los debates parlamentarios. Así que manos a la obra porque la economía funciona y no hay ninguna necesidad para corregir el rumbo.

En USA el expresidente Trump critica al hoy presidente de la Reserva Federal, que él nombró, bajo el supuesto de que bajará el coste del dinero en la proximidad de las elecciones para favorecer al candidato Biden. En España el fantasma de la amnistía oscurece la buena salud de la economía española.

Volvamos al Manifiesto Surrealista y reclamemos la prioridad de la razón para disolver diferencias entre españoles.

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