España tiene 130 Gigavatios ‘aparcados’ a la es­pera de co­nec­tarse a la red, según la AIE

El Gobierno se enfrenta a la industria renovable tras aplicar el 7% de tasa a la generación

Pedro Sánchez y Teresa Ribera par­ti­cipan en la feria del sector Genera bajo la sombra del dé­ficit de red

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La plana mayor ener­gé­tica del Gobierno, en­ca­be­zada por el propio pre­si­dente Pedro Sánchez, abre este martes la feria Genera en Madrid, que reúne a pro­fe­sio­nales del mundo de la efi­ciencia ener­gé­tica y las ener­gías re­no­va­bles. Será el primer en­cuentro del Gobierno con el sector de las re­no­va­bles a las que acaba de aplicar el Impuesto sobre el valor de la pro­duc­ción de energía eléc­trica, del 7%, que hasta ahora las re­no­va­bles. es­taban exentas .La reunión, con la se­quía ca­ta­lana por me­dio, pro­mete.

La necesidad de aumentar los ingresos fiscales que exigirá Bruselas exigirá aumentar los ingresos fiscales y volver a políticas ortodoxas de control del déficit público. La ‘tregua’ del control del déficit decidida para superar la crisis del Covid se acaba y el gobierno de coalición español lo sabe. Además, la carrera renovable ha hecho que España se haya situado como el octavo país del mundo y el segundo de Europa más avanzado en la producción renovable, con más de un 59% de su potencia instalada de origen ‘verde’ tal como indica el Renewable Energy Country Attractiveness Index elaborado por la consultora Ernst & Young (EY) .

Acompañan a Sánchez, en este encuentro con el sector que encabeza el cambio energético español la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera y la secretaria de Estado de Energía y presidenta del Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE), Sara Aagesen.

Las redes, el gran problema

Los representantes gubernamentales deberán responder también a las preguntas sobre el problema en que se han convertido las redes eléctricas para asegurar el cumplimiento de los objetivos de transición energética incluidos en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030.

Superada la crisis de abastecimiento derivada de la lenta recuperación en los suministros y el transporte internacional de mercancías, las promotoras de renovables se enfrentan ahora a un problema del que han avisado hace tiempo. El sector considera que las redes eléctricas pueden convertirse en el gran ‘cuello de botella’ de la expansión de las renovables sin la inversión necesaria para su modernización y despliegue.

No en vano, España sufre el mayor atasco de proyectos de solar y eólica en relación con su capacidad instalada de entre los países que más fomentan el giro e su economía hacia la neutralidad de emisiones. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE) España cuenta con 130 gigavatios (GW) en plantas de renovables en fase avanzada que están a la espera de conectarse a la red. Y no es solo una cuestión estadística ya que la AIE insta a l Gobierno de Pedro Sánchez a duplicar la inversión en estas infraestructuras para alcanzar los objetivos climáticos.

Asegurar la adecuada conexión de todos los proyectos solares y eólicos a los que se ha concedido autorización en España prácticamente triplicaría la capacidad instalada actualmente. Es más, estos 130 GW —equivalentes a la potencia de 130 centrales nucleares— suponen cerca del 10% de todos los proyectos de renovables en fase avanzada en todo el mundo.

Pero la AIE va más allá en sus recomendaciones. La Agencia creada por la por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) tras la crisis del petróleo de 1973, avisa: “La electrificación y el despliegue de las energías renovables se están acelerando, pero sin redes adecuadas que conecten la nueva oferta de electricidad con la demanda, existe el riesgo de que las transiciones hacia energías limpias se estanquen”.

En este momento, la potencia eléctrica instalada en España es algo superior a los 122 GW. De ellos, alrededor de 71 GW son capacidad renovable. Pero la rápida expansión de las energías limpias como arma de descarbonización y modernización de la economía no ha estado acompañada de una ampliación paralela en la capacidad y extensión de las redes.

Como en el caso del polo energético de Aragón donde las industrias grandes consumidoras de energía ya avisaban a finales del año pasado de que las inversiones en red fijadas por el Gobierno para cumplir los objetivos fijados para 2030 son insuficientes. De hecho, Julio Tejedor, del Clúster Energético de Aragón, consideraba que “el sistema eléctrico tiene que evolucionar de un modelo de generación concentrada a un modelo de generación distribuida”.

Para añadir que “no sirve de nada inyectar mucha energía renovable en el sistema si una empresa no puede acceder a los nuevos consumos de energía que necesita porque la red de distribución no alcanza”.

Según un informe de Aurora Energy Research: “El sistema de transporte de electricidad de España no ha seguido el ritmo de la rápida expansión de las energías renovables en el país en los últimos años, creando áreas donde los activos de transmisión locales no tienen la capacidad de entregar energía disponible a los consumidores, causando que la generación sea restringida; la restricción solar y eólica aumentó más de diez veces año tras año en 2022”. .

Ampliación de la red urgente

Fuentes del sector consultadas insisten en que para alcanzar los objetivos de descarbonización fijados en el PNIEC, España necesita “una urgente expansión y modernización de la red eléctrica para aprovechar plenamente el potencial de las fuentes de energía limpia y garantizar un suministro energético estable y sostenible”.

España, añaden esas mismas fuentes, tiene una oportunidad única para posicionarse como un referente mundial, pero para ello debe intensificar su inversión en redes y agilizar los trámites administrativos. De hecho, Agustín Rico, Socio Responsable de Energía de EY España, aseguraba en la presentación del Energy Country Attractiveness Index que “el panorama económico actual podría facilitar los incentivos y el gasto en proyectos de infraestructuras, lo que brindaría aún más oportunidades a la industria de las energías renovables para impulsar la demanda de energía verde”. Para subrayar que “se necesita agilizar la construcción y refuerzo de cadenas de suministro localizadas para cumplir los objetivos de cero emisiones netas”.

Por su parte, la AIE reconoce que las soluciones políticas provisionales pueden permitir el despliegue de capacidad a corto plazo, pero considera fundamental que dichas políticas vayan acompañadas de esfuerzos de planificación e inversión a largo plazo para garantizar un desarrollo sostenible. "Comprobamos que ya hay indicios de que las redes se están convirtiendo en un cuello de botella para las transiciones hacia energías limpias y analizamos los riesgos a los que nos enfrentamos si el desarrollo y la reforma de las redes no avanzan con la suficiente rapidez”, dice.

Para insistir en que “retrasar las medidas significa prolongar la dependencia de los combustibles fósiles, lo que se traduce en un aumento de las emisiones y de los costes para la sociedad. Se necesita un nivel de atención sin precedentes por parte de los responsables políticos y empresariales para garantizar que las redes apoyen las transiciones hacia energías limpias y mantengan la seguridad eléctrica”.

En definitiva, la Agencia Internacional de la Energía destaca que la falta de inversión y de expansión en infraestructuras eléctricas podría obstaculizar el crecimiento a largo plazo de las energías renovables y retrasar la transición hacia un sistema enrgético más sostenible.

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