Los ex­pertos apuestan por un primer se­mestre de pocas ope­ra­ciones

La imprevista cancelación de la OPV Ampere (Renault) golpea al mercado

Desánimo en la banca de in­ver­sión ante las dudas de los com­pra­dores

Ampere Renault, la marca eléctrica.
Ampere Renault, la marca eléctrica.

La ra­dical de­ci­sión del grupo au­to­mo­vi­lís­tico Renault de parar en seco la sa­lida a bolsa de su fi­lial de co­ches eléc­tricos y 'software' Ampere ha caído como jarro de agua fría en las plantas no­bles de los bancos de in­ver­sión. El primer test serio de 2024 se salda con la evi­dencia de que los in­ver­sores no están dis­puestos a pagar lo que al grupo au­to­mo­vi­lís­tico francés le gus­ta­ría. Una simple cues­tión de pre­cio.

El CEO de Renault, Luca de Meo, ya había advertido en diciembre que la operación no se haría a cualquier precio. Renault no tiene prisa, porque Ampere tiene unos objetivos ambiciosos que, entre otras cosas, pasan por generar unos ingresos de 25.000 millones de euros en 2031 (prevé que alcance los 10.000 millones tan pronto como el año que viene), con márgenes operativos del 10%.

Por lo tanto, Renault confía en recuperar esta operación cuando el mercado sea capaz de poner en valor su potencial de crecimiento. De momento, no es el caso. Y como el grupo no tiene necesidades inmediatas de liquidez, la salida a bolsa de Astara queda pospuesta al menos hasta la segunda parte de 2024, si es que está vez el vendedor recaba el interés que considera que merece su proyecto.

Condiiciones adversas

De momento, el grupo galo ha justificado el retraso por las condiciones de mercado, que no son las ideales. Se trata de una vieja excusa que parece tener poco que ver con un mercado bursátil que acabó 2023 a todo trapo, que ha empezado 2024 en plena fase de consolidación y que más allá de otros factores económicos y geopolíticos debe cotizar al alza la rebaja de tipos de interés que viene.

Pero la realidad es que el parón de la OPV de Ampere -antes, en noviembre del año pasado, fue pospuesta otra gran operación como la salida a bolsa de CVC, con una valoración de unos 15.000 millones de euros- ha deprimido a las empresas que quieren dar el salto al parqué. Se han quedado sin uno de las colocaciones clave para testar el estado de salud del mercado.

"Está claro que quien quiera dar el salto a la bolsa ahora tendrá que aceptar recortes de valoración significativos. Especialmente aquellas empresas que necesitan obtener financiación rápida para sus proyectos y ven como el escenario se complica. Con tipos de interés en el 4,5%, la renta variable tiene una gran competencia en la fija y los inversores están siendo muy exigentes con las valoraciones".

En clave nacional, hay operaciones muy avanzadas que ya veremos si pueden ser lanzadas esta primavera, una época tradicionalmente activa en las salidas a bolsa. Ahí está el caso, también en el sector de la automoción, de la salida de Astara, la división de automoción de los Bergé. O entre los grandes proyectos, el de Cosentino, que tiene todas las bases puestas para dar el salto a la bolsa.

Lo que parece claro es que el primer semestre se complica. Primero, porque no se ven en el horizonte operaciones de gran calado en Europa que abran el mercado. Y segundo, porque hay dudas sobre cuándo empezarán a bajar los tipos de interés en la zona euro desde el actual 4,5%, y eso mantiene en guardia a los gestores y actúa sobre las valoraciones. El primer trimestre ya se puede dar casi como perdido para las salidas a bolsa. y para el segundo también hay poca visibilidad.

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