Los ne­ga­cio­nistas au­mentan pre­sencia pese e la in­fluencia de las agendas de des­car­bo­ni­za­ción

La economía mundial no puede prescindir de los combustibles fósiles

Diez ra­zones que acon­sejan no acabar de­fi­ni­ti­va­mente con esta fuente de energía

Descarbonización, Iberdrola.
Descarbonización, Iberdrola.

El fin de los com­bus­ti­bles fó­siles no pa­rece tan en­ca­rri­lado como pre­tenden hacer creer desde Europa. Existen ra­zones de peso por las cuales no va a ser tan fácil dejar de uti­lizar la ma­teria prima que ha mo­vido el mundo du­rante los úl­timos dos­cientos años. Es una cues­tión que va mucho más lejos de la se­mán­tica, como algún jeque ha tra­tado de im­poner re­cien­te­mente. Es que los ban­cos, los go­biernos y las em­presas pueden en­fren­tarse al fra­caso, de­bido al papel fun­da­mental que tienen los com­bus­ti­bles fó­siles en la eco­no­mía.

“La economía depende extraordinariamente de los combustibles fósiles. Si no hay suficientes combustibles fósiles para todos, es probable que haya luchas por los disponibles. Es probable que algunos países obtengan mucho más de lo que les corresponde, mientras que el resto de la población mundial se quedará con muy pocos o ningún combustible fósil”, comenta Gail Tverberg, una negacionista sobre el fin de los combustibles fósiles y que echa leña a este fuego en su blog Our Finite World.

Tverberg no está sola. Hace unas semanas, el consejero delegado de Repsol Josu Jon Imaz, lanzaba un pronunciamiento en el último Foro de Davos: “en los próximos 20 o 25 años, la mitad de la economía, el 40%, no va a ser descarbonizada mediante la electrificación. Necesitamos producir combustible renovable para sectores como el marítimo, el aéreo, los camiones, muchas industrias. Nos estamos esforzando en invertir con fuerza en nuestras refinerías para transformarlas y producir combustible a base de aceite vegetal, aceite reciclado, grasas animales”.

Tverberg ha señalado que la infraestructura crítica, como la electricidad, Internet y los sistemas comerciales, colapsarían sin el apoyo de los combustibles fósiles. La agricultura y la calefacción doméstica se volverían ineficientes e inaccesibles para muchos, lo que provocaría una agitación social generalizada.

La propietaria de Our Finite World apunta diez razones por las cuales no deben sepultarse los combustibles fósiles.

  1.   Los bancos quebrarán. De la hiperinflación se pasará al abaratamiento del dinero por parte de los bancos centrales y más inflación. “Los bancos quebrarán porque una parte demasiado grande de las deudas no se puede pagar con intereses”. De nada valdrá el incremento de salarios, porque los precios de los bienes subirán más rápido.
    
  2.   Los gobiernos actuales fracasarán. Con los bancos en quiebra, los gobiernos querrán rescatarlos. Los ingresos fiscales se reducirán. Las organizaciones intergubernamentales perderán fuerza en el contexto global.
    
  3.   Las empresas actuales fracasarán. Sin combustibles fósiles adecuados, las empresas internacionales corren un riesgo especial de dividirse en unidades más pequeñas. Les resultará imposible operar en partes del mundo que prácticamente no cuentan con suministro de combustibles fósiles.
    
  4.   La red eléctrica e Internet desaparecerán. Los combustibles fósiles son importante para el mantenimiento de la red eléctrica. Para reparar redes colapsadas por tormentas se necesitan combustibles fósiles. Para conectar paneles solares o turbinas eólicas a la red se necesitan combustibles fósiles.
    
  5.   El comercio internacional se reducirá mucho. “El problema es que sin combustibles fósiles, algunas partes del mundo tendrán muy poco que ofrecer a cambio de bienes fabricados con combustibles fósiles. Los países con combustibles fósiles se darán cuenta rápidamente de que la deuda pública de los países sin combustibles fósiles en realidad no significa mucho cuando se trata de pagar bienes y servicios. Como resultado, el comercio se reducirá para igualar las exportaciones disponibles”.
    
  6.   La agricultura será mucho menos eficiente. Utiliza grandes equipos mecánicos impulsados por diésel.
    
  7.   Las necesidades de mano de obra recaerán en el sector agrícola. Tanto en Estados Unidos como en Europa, se necesitaría un enorme cambio en el empleo para llegar al 70% del empleo agrícola (como se vio a principios de los años 1990 para el grupo de los países menos desarrollados de la ONU), o incluso al 55% (como lo experimentó recientemente el mismo grupo). grupo). 
    
  8.   La calefacción será un artículo de lujo sólo al alcance de los ricos. Sin combustibles fósiles, la madera tendrá una gran demanda por su valor calorífico. Se necesitará madera para cocinar los alimentos y su precio la volverá prohibitiva.
    
  9.   Vivir sólo será cosa del pasado. “Incluso en las zonas cálidas del mundo, la gente vivirá junta en grupos, simplemente porque mantener un hogar para una sola persona resultará increíblemente caro. Los alimentos y el combustible para cocinar representarán una gran parte de los ingresos de una familia. Poco sobrará para otros gastos”.
    
  10. Los gobiernos perderán importancia y la ganarán las nuevas tradiciones y religiones. “Los gobiernos han hecho docenas de promesas, pero sin un suministro creciente de combustibles fósiles (o un sustituto adecuado), no podrán cumplirlas. Las pensiones desaparecerán. Es probable que desaparezca la capacidad de los gobiernos para hacer cumplir las leyes de propiedad. Sin un buen sustituto de los combustibles fósiles, el resultado probable es un desorden masivo”.

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