Christian Gebara, CEO de la fi­lial, prio­riza el cre­ci­miento or­gá­nico sin des­cartar ope­ra­ciones

Vivo se consolidó en 2023 como la principal fuente de resultados exteriores de Telefónica

La ope­ra­ción bra­si­leña no se vio afec­tada por la ra­len­ti­za­ción de la in­ver­sión

Vivo, Telefónica Brasil.
Vivo, Telefónica Brasil.

Los ana­listas bra­si­leños son uná­nimes en sub­rayar la po­si­ción al­can­zada el ul­timo año por Vivo, que se con­so­lida como la mayor fuente in­ter­na­cional de in­gresos del grupo Telefónica. Y lo hace pese a la caída de la in­ver­sión, cuya ex­pli­ca­ción por parte del CEO de la fi­lial bra­si­leña, Christian Gebara, se fun­da­menta en el enorme es­fuerzo rea­li­zado con la ad­qui­si­ción de li­cen­cias en la subasta de es­pectro 5G y con el rá­pido des­pliegue de la nueva red en el país.

De hecho, la oferta 5G de Vivo ya llega a todas las 350 capitales y grandes ciudades del país, y avanza más rápido de lo exigido por la autoridad reguladora Anatel, con lo que solo cabía esperar una reducción sensible del ritmo inversor.

Después de la presentación de los resultados anuales consolidados de Telefónica, el liderazgo de Vivo, en términos tanto globales como porcentuales, ha quedado retratado como el más rentable y la segunda mayor operación internacional de la operadora española. Contabilizados en euros, los ingresos globales de Vivo alcanzaron los 9.650 millones, con un crecimiento anual del 8,8% (dos puntos más que en 2022), y representan un 21% de los 40.600 millones de ingresos del grupo Telefónica.

Contraste con España

Como un mercado en gran expansión, el fuerte crecimiento de Vivo contrasta con el también notable 1,3% registrado por Telefónica España, que con 12.600 millones de euros de ingresos es aún la operación más importante del grupo (en un mercado ya maduro) y que supera el 1,6% de crecimiento consolidado.

La operación brasileña también sigue ganando terreno a la alemana, cuya aportación creció un 4,7%, hasta 8.600 millones. El fuerte crecimiento de los resultados de Vivo, que cuenta con más de 100 millones de clientes (10 corresponden al reparto con Claro y Tim de la antigua operación móvil de Oi ) contrasta también con la unidad Hispanoamérica, que aportó 8.300 millones, un 8,3% menos en términos porcentuales.

Mas allá de los resultados anuales, el ejercicio de Vivo, también se explica por la reducción del “churn” (la tasa de evasión de clientes), que el ultimo año solo cayó un 0,94%. Los analistas subrayan, al respecto, el impacto positivo que tuvo el incremento de las ofertas convergentes de Vivo Total, con la venta de nuevos servicios digitales de video y música.

Aumento de ingresos

Otro dato a tener en cuenta fue el incremento medio de los ingresos “per cápita”. Centrado principalmente en la creación de valor, también tiene mucho que ver el segmento de móvil pospago, que a finales de año totalizaba unos 62 millones de clientes.

De cara al futuro, la prioridad de Vivo ya no será el crecimiento de la capacidad de red, sino la mejora de los niveles de calidad y cobertura. Según Christian Gebara, la operadora tendrá ahora como principal objetivo estratégico la digitalización del servicio, con la misión de llevarla a todos los rincones del país.

Vivo y las restantes operadoras nada podrán hacer al respecto sin la colaboración de las autoridades locales. Pese al rápido despliegue de la red 5G, Brasil tiene todavía enormes áreas del interior sin capacidad para recibir la nueva tecnología, y además con los parámetros técnicos y legales exigidos por la nueva ley de antenas elaborada por Anatel.

Pendientes de un acuerdo

Vivo tiene aun pendiente llegar a un acuerdo con la autoridad reguladora y el Tribunal de Cuentas (TUC) sobre la liquidación de la concesión del fijo y la migración del servicio al régimen más flexible de la autorización. El plazo de 120 días fijado por el TUC para ello expira en abril, pero Vivo no ha cambiado de posición:, ya que sigue reclamando una compensación de hasta 10.000 millones de reales (1.860 millones de euros), por “desequilibrios financieros” sufridos durante la concesión, unos 240 millones mas que la suma calculada por Anatel. Vivo se compromete invertir el 100% de la suma reclamada en mejoras tecnológicas del servicio fijo.

Aunque la gran apuesta de Vivo sea ahora el “crecimiento orgánico”, Christian Gebara no descarta la posibilidad de alguna nueva adquisición. De hecho, se habla en medios técnicos de la operación de fibra de Oi y de una nueva reestructuración judicial. La operadora histórica brasileña pondera desprenderse de dicho activo, con unos 4 millones de clientes, que utilizan la red neutral de fibra alquilada a la operadora V.Tal.

El precio de la operación rondaría los 7.300 millones de Reales (unos 1.360 millones de euros), aunque nadie apuesta seriamente en una eventual oferta de Vivo.

El discurso oficial de Vivo no pasa por incrementar sino por rebajar el ritmo inversor. Fue lo que pasó ya en 2023, con un volumen total de 9.000 millones de Reales (unos 1.675 millones de euros). Después del enorme esfuerzo realizado en la subasta de licencias 5G y en el despliegue de la nueva tecnología, el intereses se centra entre Vivo, Claro y Tim. Las tres operadoras reclaman nuevas reglas destinadas a las “Big Techs”, que generan hasta un 82% de los datos consumidos, sin tener que participar al despliegue de la red, a cargo exclusivamente de las operadoras.

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