RESULTADOS

Tras la sa­lida del ca­pital de Prisa des­carta in­vertir en me­dios de co­mu­ni­ca­ción

Telefónica renegocia con Digi su acuerdo pese a los ‘remedies’ de la fusión Orange-MasMóvil

Álvarez-Pallete sub­raya la es­tra­tegia de “disciplina de ba­lance” que no afec­tará a po­si­bles com­pras de em­presas

Telefónica negocia con Digi su acuerdo en móvil pese a los ‘remedies’ ganados en la fusión Orange-MasMóvil
José María Álvarez Pallete, presidente de Telefónica.

Telefónica re­ne­gocia con Digi el con­trato hasta 2026 por el que la com­pañía ru­mana ofrece sus ser­vi­cios de te­le­fonía móvil sobre la in­fra­es­truc­tura de la te­leco que pre­side José María Álvarez-Pallete. La re­ciente apro­ba­ción, por la Comisión Europea, de la fu­sión entre Orange España y MásMóvil, que la con­vierte en la pri­mera ope­ra­dora en España) lleva como con­di­cio­nantes (remedies) la ce­sión a Digi de es­pectro ra­dio­eléc­trico por 120 mi­llones de euros (incluir banda para el 5G) y le da la op­ción de al­quilar ca­pa­cidad móvil a la nueva Orange-MásMóvil.

Para Telefónica, cuyos resultados fueron recibidos con subidas en Bolsa superiores al 2%, mantener a Digi como cliente se ha convertido en un asunto clave. Tal como reconoce su consejero delegado (CEO), Angel Vilá: “Tenemos una buena relación comercial con Digi desde hace años, con contratos muy elaborados”.

Inmersa en su nueva estrategia denominada Plan GPS (agronómico de Crecimiento, Rentabilidad y Sostenibilidad en inglés) Telefónica inició hace meses las negociaciones con Digi cuando la obtención de esos remedies “era solo una posibilidad”. Para ello, la operadora española tiene en plena revisión todos las cláusulas de los contratos suscritos con el fin de presentar una oferta “que Digi no pueda rechazar” tanto en precio como en seguridad y tranquilidad de sus propios clientes habida cuenta de las dificultades y riesgos que entrañaría un cambio de host para la operadora de origen rumano.

La idea de Telefónica es conseguir que el acuerdo entre ambas compañías se mantenga más allá de 2026 cuando vencen los contratos actuales. “Creemos que podremos conseguir una renegociación, extensión y reformulación de los acuerdos con Digi que sea satisfactoria para ambas parte”, aseguraba Vilá mientras su presidente, José María Álvarez-Pallete confiaba en la capacidad de Telefónica de presentar una oferta altamente competitiva.

Rigor inversor

Tras la presentación de resultados, Álvarez-Pallete hizo hincapié en la nueva estrategia centrada en fortalecer el balance de la operadora mediante una mayor disciplina de balance basada en el fortalecimiento de la liquidez de la empresa y una rigurosa asignación de Capex (gastos de capital) en las inversiones que realice la empresa. Aunque, según matizó posteriormente, dicho rigor no afectará al crecimiento inorgánico de la compañía.

La idea clave de la nueva situación de Telefónica es rentabilizar las grandes inversiones realizadas durante los últimos ejercicios si, por ello, renunciar al crecimiento inorgánico (caso de Telefónica Tech, por ejemplo). Lo que si quedan descartadas, tras la salida del accionariado de Prisa, son las inversiones en medios de comunicación tal como aseguró Álvarez-Pallete .

En paralelo, los ejecutivos de la teleco española esperan a que se aclare el horizonte accionarial de la compañía. Por un lado, la operadora pública saudí STC sigue sin mover ficha tras el anuncio de que controla cerca del 5% del capital y tiene opciones en derivados por otro 5% que, de momento, no ha ejecutado; como tampoco ha solicitado tener presencia en el consejo. Mientras eso no ocurra, su 4,9% entra en los límites que permite la normativa española. Y, por tanto, el gigante árabe se limita a cobrar el dividendo de 0,3 euros por título a la espera de que el clima político alrededor de Telefónica se estabilice.

Una remuneración que, al menos, se repetirá en 2024 aunque la compañía no descarta volver a recomprar acciones como el 1,4% del capital que tenía en autocartera y que amortizará con cargo al ejercicio 2023.

El otro protagonista anunciado, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) tampoco ha dado a conocer cómo ejecutará el mandato que el Consejo de Ministros español le dio en diciembre pasado para hacerse con el 10% del accionariado de Telefónica -declarada empresa estratégica- y evitar que su control quede fuera de España.

Fin a la regulación especial

El presidente ejecutivo de Telefónica, José María Álvarez-Pallete , volvió a insistir en la necesidad de que la normativa específica que limita la competitividad de la empresa acabe. Según el presidente ejecutivo de la empresa, Telefónica fue regulada porque “era el monopolio en cobre”. Sin embargo el avance tecnológico y el hecho de que el próximo mes de abril se cierre definitivamente la red de cobre hace que “la regulación ha quedado desfasada y la fusión Orange MásMóvil lo demuestra”.

“Solo necesitamos -añadió- que se nos deje competir en igualdad de oportunidades: que no tengamos que dejar nuestras infraestructuras a precios marcados por alguien que no tiene en cuenta nuestros costes y que nuestras ofertas hayan de ser aprobadas antes del lanzamiento de campañas”. Para asegurar que “Telefónica España podría ganar mucha competitividad porque tiene la mejor marca, la mejor red tecnológica y comercial y pedimos que se nos deje competir, que se nos desregule. Los motivos de este marco regulatorio han expirado y ha llegado el momento de que a Telefónica se la deje competir”, dijo.

En esa misma línea, el CEO de la operadora, resaltaba que “se abre un escenario nuevo con la fusión Orange-MásMóvil, Telefónica deja de ser líder en clientes, en accesos en el segmento minorista”. Por ello, como en el caso de la televisión, el proceso debería “resultar en la desregulación de Telefónica de España y que puedan pasar a ser posibles cosas que hace tiempo hubieran sido utilizadas de forma distinta. Conceptualmente en una linea progresiva de desregulación del negocio en España se pueden presentar oportunidades que en el pasado no eran posibles”; aseguró Ángel Vilá.

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