Considera “positivos” los cam­bios fis­cales que se ba­rajan para las in­ver­siones en pro­yectos ener­gé­ticos

Josu Imaz (Repsol) comienza a entenderse con el Gobierno de Pedro Sánchez

“Espero que las re­fle­xiones de la UE y del jefe del Ejecutivo no caigan en saco ro­to”, ase­gura

Josu Imaz, CEO Repsol.
Josu Imaz, CEO Repsol.

El con­se­jero de­le­gado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha de­tec­tado un cierto signo po­si­tivo en la pre­dis­po­si­ción que existe por parte del pre­si­dente del Gobierno, Pedro Sánchez, para mo­di­ficar el gra­vamen que ha im­puesto a las em­presas ener­gé­ti­cas. Imaz ha re­cor­dado que, pri­mero, fue Bruselas quien se ma­ni­festó en contra del gra­vamen y, pos­te­rior­mente, fue Sánchez quien re­fle­xionó sobre la idea de me­jorar la fis­ca­lidad a la in­ver­sión en pro­yectos ener­gé­ti­cos.

En la rueda de prensa posterior a la presentación del nuevo Plan Estratégico 2024-2027 y de los resultados del ejercicio 2023, el CEO de la multienergética se mostró optimista sobre el giro que el jefe del Ejecutivo parece dispuesto a dar, tras el enfrentamiento que el “impuestazo” ha generado con Repsol y las grandes eléctricas -Iberdrola, Endesa y Naturgy-, además de Cepsa y la banca.

“Desconocemos qué va a pasar. Pero si Bruselas y Sánchez lo dicen, creo que tienen una clara idea de que es modificable. Sería bueno para el país, que esto cambiara”, dijo Imaz.

El máximo ejecutivo de Repsol se refería así la posibilidad de que el Gobierno alargase este gravamen más allá de 2023 y 2024, es decir para 2025 y 2026, aunque se suavizaría en los Presupuestos del Estado con mejoras fiscales a la inversión. Imaz volvió a insistir en que el impuesto es “discriminatorio” por lo que lo tienen recurrido.

No obstante, señaló que el grupo Repsol está siempre abierto al diálogo con las instituciones y recalcó: “espero que las reflexiones de la UE y del presidente Sánchez no caigan en saco roto”.

Dependientes de la regulación

Y es que Repsol, ha presentado la que será la nueva hoja de ruta de la compañía para el periodo 2024-2027 y en la que se barajan unas inversiones de entre 16.000 y 19.000 millones de euros para estos cuatro años. De esta cantidad, las Península Ibérica concentrará el 60% del total y Estados Unidos, el 25%.

Algunas partidas de este volumen, “se modularán en función del escenario macroeconómico, la evolución de la tecnología y de la regulación, la madurez de los proyectos y el avance en la rotación de activos y las desinversiones previstas”, señala la compañía.

Dentro de la política de descarbonización y transición energética que exige Bruselas, Repsol baraja precisamente invertir entre 5.500 y 6.800 millones de euros en este periodo para mantener a la vanguardia los siete complejos industriales -seis de ellos en la Península Ibérica- en polos multienergéticos.

Estas iniciativas permitirán desarrollar los combustibles renovables, el hidrógeno renovable y el biometano, que requerirán inversiones mínimas de entre 2.000 y 3.000 millones. La compañía afirma rotundamente que dichas inversiones estarán “condicionadas” a la evolución del marco regulatorio y fiscal en España.

La fortaleza del grupo

Imaz dijo que el nuevo Plan Estratégico se fundamenta en unos posicionamientos sólidos de la compañía, muy focalizado en la mejora de los activos y la disciplina financiera que el grupo de se ha marcado. El escenario central que la compañía baraja para el petróleo es de un precio de 70-71 dólares/barril, un nivel que permitirá estar tranquilo al grupo para mantener las inversiones y el dividendo sin sobresaltos y un escenario bajo de 55 dólares/barril donde las cosas no serán tan fáciles.

El consejero delegado señaló que no le gusta hacer previsiones sobre el petróleo porque nunca se cumplen los diagnósticos pero, en cambio, comentó que el mercado apunta hacia arriba por dos razones: “la demanda está subiendo y la producción está sostenida”. Por tanto, hay que pensar que los precios irán hacia arriba.

Salida a Bolsa de la actividad upstream

En cuanto al objetivo de sacar a Bolsa el negocio de upstream en el primer semestre de 2026, señaló que sigue el plan que se diseñó en el acuerdo con EIG. La salida a Bolsa sería en EEUU porque, según comentó, “si queremos sacar valor para nuestros accionistas tenemos que hacerlo con el negocio de exploración y producción en un país anglosajón y ese país no es otro que Estados Unidos. Los múltiplos son diferentes si los comparamos con Europa”, comentó.

La compañía sorprendió con la fuerte apuesta que hace por el dividendo y la retribución a los accionistas. Y es que, Repsol destinará entre el 25% y el 35% del flujo de caja de las operaciones a retribuir a sus accionistas, incluyendo dividendos y recompra de acciones. La compañía podría llegar a distribuir hasta un máximo de 10.000 millones de euros entre sus más de 520.000 accionistas.

Incremento del dividendo hasta 0,9 euros

Para 2024, la petrolera ha anunciado un incremento de casi un 30% del dividendo en efectivo, concretamente hasta 0,9 euros por título, repartiendo 1.095 millones. Para los siguientes años el compromiso es incrementar un 3% anual esta cantidad total, hasta 1.197 millones en 2027.

Según señala el grupo, esta nueva propuesta de valor al accionista proporciona “estabilidad” y visibilidad al dividendo, a la vez que dijo Imaz “aporta credibilidad al mercado para que seamos atractivos a los inversores”.

En materia de energías renovables, el consejero delegado descartó que fueran a realizar más compras para seguir creciendo. En este sentido, consideró que la forma de crear valor no pasa por la compra de un parque eólico en producción sino por llevar a cabo su desarrollo y luego vender un 49% para aumentar la rentabilidad del proyecto.

Por tanto, negó que se puedan abordar futuras operaciones del tamaño de las estadounidenses Hecate, ConnectGen o Asterion Energies. Estas compras le han permitido tener una cartera de 60 gigavatios (GW), que están pendientes de desarrollo.

Artículos relacionados