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Almirall refuerza su pipeline

El de­te­rioro pro­vo­cado por la floja evo­lu­ción de Seysara ha las­trado las cuentas de Almirall en 2023. Pese a me­jorar las ventas y el margen bruto, el la­bo­ra­torio der­ma­to­ló­gico ha re­gis­trado unas pér­didas de 35,8 mi­llones de euros y ha re­du­cido su Ebitda en un 12,1%, hasta 174 mi­llo­nes.

Unas cuentas compensadas por la buena marcha de las ventas, y las mejores expectativas respecto a sus potenciales fármacos tras las grandes inversiones en I+D en proyectos en etapas iniciales y en especial en los estudios de Lebrikizumab ya en fase IIIb.

El grupo ha anunciado también el cierre de un acuerdo con Novo Nordisk para el desarrollo y comercialización de uno de sus fármacos. En concreto, el laboratorio dermatológico se ha hecho con la licencia exclusiva sobre los derechos del anticuerpo monoclonal NN-8828, que bloquea de la citoquina IL-21.

De este modo, obtiene los derechos mundiales para desarrollar y comercializar este anticuerpo monoclonal en determinadas indicaciones, incluidas las enfermedades dermatológicas inflamatorias inmunomediadas.

Almirall asumirá el desarrollo global del activo para abordar enfermedades dermatológicas clave y la futura comercialización en estas indicaciones. Novo Nordisk recibirá a cambio un pago inicial, así como pagos adicionales por hitos comerciales y de desarrollo y royalties escalonados en función de las ventas mundiales futuras. Este anticuerpo es una nueva y prometedora opción para el tratamiento de los trastornos inflamatorios y autoinmunitarios de la piel.

El grupo busca así el crecimiento de su pipeline en activos dermatológicos desarrollados internamente y licenciados reforzando su sólida cartera con alrededor de 50 productos de dermatología en diferentes modalidades: tópica, sistémica y biológica. Todo ello, con una amplia red de ventas en Europa que cubre 60% de dermatólogos en consultas y 90% de dermatólogos en hospitales.

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