La com­pañía que di­rige Gabriel Escarrer con­sigue una me­jora del 10% en sus in­gresos por ha­bi­ta­ción

Meliá traba su recuperación por el 'estrés financiero' y la dificultad para vender activos

El tirón de la de­manda en Canarias co­loca a España como el primer mer­cado del grupo

Hotel de Meliá en Tenerife.
Hotel de Meliá en Tenerife.

Meliá Hoteles ha ce­rrado un buen ejer­cicio de 2023 fa­vo­re­cida por los buenos tiempos por los que atra­viesa el sector tu­rís­tico. La so­lidez del me­rado la­boral ha ani­mado un cambio de ten­dencia en el con­sumo pos­t-­Covid que lleva a las fa­mi­lias a an­te­poner el gasto en tu­rismo y ocio frente a otros con­cep­tos. Eso ha per­mi­tido a las em­presas del ramo evitar una crisis ‘cantada’ de an­te­mano como con­se­cuencia de la alta in­fla­ción y la con­si­guiente subida de los tipos de in­te­rés.

En ese marco, la hotelera española que preside y dirige Gabriel Escarrer presentará el próximo día 29 los resultados de 2023, año en e que el mercado prevé un aumento del 2% en sus ventas (por encima de los 1.900 millones de euros) respecto al ejercicio anterior y del 4% sobre el año de referencia en turismo, 2019. La fortaleza del mercado de Canarias y unos precios el 25% superiores a los de 2019 sustentan dicha evolución.

La hotelera española ha sabido aprovechar ese cambio en el consumo y esa mayor actividad para lograr un beneficio bruto de explotación (Ebitda) que analistas como Intermoney Valores sitúan cerca de los 480 millones de euros; lo que arroja un margen del 25%.

Aún así, el fuerte aumento de los precios no consigue compensar el impacto negativo del aumento de costes, con especial relevancia los salariales que suben el 13% en tasa interanual. Pese a todo, los ingresos por habitación disponible de la compañía (Revenue Per Available Room o RevPAR en inglés) crecen en 2023 en torno al 10% en términos interanuales gracias a la subida de precios y a la mejora de la ocupación.

Hay que tener en cuenta que durante el último trimestre del ejercicio, Meliá asumió fuertes amortizaciones y unos gastos financieros que crecen el 11% en el año. De hecho, los analistas de Intermoney Valores señalan que por cada 25 puntos básicos de subida de tipos los costes financieros de Meliá suben en torno a los 1,4 millones de euros. Dado que desde julio de 2022 el precio del dinero se ha encarecido en 450 puntos básicos, los costes financieros de la empresa han subido en torno a los 25 millones.

Estrés financiero

Estos es particularmente significativo para una compañía cuya deuda neta se sitúa en torno a los 2.700 millones según las nuevas normas internacionales de información financiera (NIIF o IFRS por sus siglas en inglés). Bajo la contabilidad ‘tradicional’ la deuda, sin embargo, se queda en 1.200 millones de euros.

Todo ello, según los analistas consultados, coloca a Meliá en una “situación de estrés financiero” con unas ratios de deuda de 5,7 veces el EBITDA (con normas NIIF, 4,2 veces EBITDA según la contabilidad tradicional). Además, la remodelación de hoteles como el Paradisus de Punta Cana (República Dominicana), donde invertirá 20 millones de euros o las inversiones (unos 30 millones) para asegurarse diversos contratos de gestión supondrán “salidas de caja puntuales”.

Es más, Intermoney Valores cree que estas ratios de deuda que presentará Meliá son “insostenibles para este tipo de negocio” y cifra una proporción de deuda neta sobre Ebitda “por encima de las 3,5 veces en este tipo de negocios es complicado de mantener. Hay que tener en cuenta que el negocio hotelero es muy intensivo en capex de mantenimiento y que una compañía hotelera con tensiones financieras conlleva a no invertir lo que el hotel necesita, provocando a la larga un empeoramiento de las instalaciones y de los hoteles e incluso a dañar la marca”.

Aunque el mayor problema está en cómo reducirá Meliá dicho apalancamiento. “La reducción de la deuda será menor de lo esperado”, señalan desde CIMD Research.

El plan de enajenación de activos, inicialmente valorado en 200 millones fue, posteriormente, ‘rebajado’ a entre cien y 120 millones de euros. Hasta elemento, la hotelera de los Escarrer (la familia controla el 54% del capital) solo ha anunciado la venta del del 50% de un hotel en Puerto Vallarta (México) por 30 millones, de los que cobró la mitad en el tercer trimestre de 2023.

Por ello, los analistas consideran que “a la incertidumbre macroeconómica se le une la complicada situación financiera, ya que en un entorno como el actual, el mercado está castigando especialmente a las empresas con mucha deuda, como es el caso de Meliá”.

Prudencia para 2024

Por mercados, España se mantiene como la que más aportan negocio gracias al ‘tirón’ de Canarias. La actividad prevista en el archipiélago y el Caribe, hace pensar a los analistas en que el ingreso por habitación (RevPar) marcará nuevas mejoras sobre las tasas de 2023. En el Caribe la evolución es mantener los resultados del último trimestre de 2022, con un mejor comportamiento de República Dominicana que de México.

En el área de EMEA (siglas en inglés de Europa, Oriente Próximo y África) se prevé una buena recuperación de la ocupación hasta quedar a apenas el 5% de la obtenida en 2019, con precios estables respecto a los trimestres anteriores; aunque el 25% por encima de los obtenidos en el año previo a la pandemia, en ciudades como Milán, París o Roma. Alemania seguirá rezagada, con un RevPar aún por debajo de 2019. Con ello, el beneficio neto estimado rondará los 107 millones de euros; lo que representa un descenso del 4% respecto a 2022 y del 9% sobre los de 2019.

Tal como señaló el presidente y consejero delegado de la compañía, Gabriel Escarrer: “el futuro de nuestra compañía pasa por ser más grandes y mejores gestores, lo que implica incorporar un mínimo de un hotel cada dos semanas; un crecimiento que será muy cualitativo, centrado especialmente en los segmentos de lujo y premium, en alianza con los mejores partners del sector, y consolidando nuestro liderazgo en el eje vacacional en el Caribe, sudeste asiático y Mediterráneo".

Eso se traducirá en la apertura de 20 hoteles (unas 4.000 habitaciones) durante 2024; en su mayoría en el segmento de lujo en España, Portugal, Italia y México. A medio plazo, la atención se centrará en el Caribe, el sudeste asiático y el Mediterráneo con países como Albania. Esperan que el impacto de las tensiones geopolíticas en países competidores de España en el Mediterráneo oriental -como Egipto o Turquía- beneficien a Meliá durante 2024.

El crecimiento de la actividad en el presente ejercicio se basará en el factor de ocupación de sus hoteles, en mercados que les falta por recuperar como el alemán, el asiático o Cuba.

En términos de balance, los responsables de Meliá “seguirán buscando crecer junto con socios e inversores a largo plazo, en modelos de gestión y franquicia” -señala CIMD Research- como el acuerdo firmado recientemente con el fondo soberano de Abu Dhabi (ADIA), Tyrus Capital y entidades como Banca March.

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