La ba­talla por el grupo de cer­ti­fi­ca­ción es un ejemplo de trans­pa­rencia

Applus y Talgo protagonizan una guerra de OPAS desigual

El mer­cado des­confía y cree que se ha ven­dido la piel del oso en la oferta de Talgo

La OPA de Talgo.
La OPA de Talgo.

Dos opas sa­cuden el ta­blero bur­sátil na­cional en estas pri­meras se­manas de 2024. Una, la de Applus, está más que en marcha y tiene todos los in­gre­dientes de lo que debe ser una ope­ra­ción de este tipo: dos com­pe­ti­dores que lu­chan a brazo par­tido por una com­pañía muy es­pe­cia­li­zada, 'hedge funds' que apuestan por un subida del precio hasta ni­veles de al menos 12 euros y re­glas del juego bien claras y de­fi­ni­das. Sólo queda por saber quién será el ga­nador en una puja de muy altos vue­los.

Apollo por un lado y el consorcio formado por I Squared y TDR por otro van a poner toda la carne en el asador para sacar adelante una operación en la que se esperan muchas emociones fuertes. El primero de los oferentes ha puesto sobre la mesa 10,65 euros por acción y ya ha comprado a distintos fondos oportunistas el 22% de las acciones de Applus. Como el que da primero (suya fue la primera la oferta) da dos veces, Apollo se viste con el traje de ganador seguro en esta batalla, incluso si no gana la OPA.

Como mínimo se embolsará los 11 euros que el consorcio ha puesto sobre la mesa. A la espera de que se apruebe esta última oferta, todo hace indicar que la operación está abocada a dirimir con la solución del sobre cerrado. Es decir, al mejor postor... salvo que aparezca un tercero en liza con la cartera llena. Bueno en cualquier caso para los accionistas de una compañía con mayoría de fondos profesionales en el capital. Muchos de ellos siguen comprando porque ven el precio final mucho más arriba.

De momento el mercado valora a Applus en cerca de 11,4 euros por acción. "Apostar por Applus ahora tiene poco riesgo. Es evidente que quien quiera quedarse con la compañía tendrá que ser muy generoso, y las dos partes están cargadisimas de liquidez y tienen la financiación de la operación más que atada. Por ejemplo, Apollo ya cuenta con un crédito de 1.300 millones de siete bancos, y I Squared y TDR tienen muy bien armado su asalto a la compañía española.

Batalla desigual y sin letra

Se trata por lo tanto de una batalla sin letra pequeña, sin trampa ni cartón, tan sencilla que no hay más morbo que conocer el nombre del ganador. Otro asunto bien distinto es el de Talgo, donde todo se está embarrando en las últimas horas en una operación con mucho más matices y donde manda la más absoluta incertidumbre. El mismo valor que el pasado viernes fue suspendido de cotización cuando subía más de un 10%, ayer perdía más de un 6% por la razón contraria a la que subía la sesión anterior.

Es decir, porque pinchan las expectativas de OPA por parte del grupo húngaro Magyar Vagon, que no está dispuesto a lidiar con el riesgo de que los bancos acreedores exijan el vencimiento anticipado de préstamos por valor de 227 millones de euros si, tal y como está establecido, se produce el cambio de control de la compañía. Queda claro que la operación necesita de maduración, porque no hay dudas de que potenciales compradores, acreedores y el accionista mayoritario Trilantic están defendiendo intereses muy distintos.

"Hará falta alinear intereses muy distintos para que esta OPA salga adelante. Da la impresión de que ha habido mucha improvisación y de que el grupo húngaro liderado por András Tombor no esperaba encontrar tanta resistencia", señalan fuentes bursátiles. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que en la OPA de Applus se está limitado a seguir el manual básico, tiene trabajo extra en el caso de Talgo.

De momento, ya ha dicho no al intento del grupo magiar de condicionar la oferta a la luz verde de los bancos para no exigir el vencimiento de los préstamos. Una decisión acertada en aras de la transparencia y contra la especulación bursátil que deja la oferta de Magyar Vagon totalmente en el aire. Vienen semanas de arduas negociaciones entre todas las partes para dilucidar si sale adelante la OPA de unas de las empresas que estaban en todas las quinielas de los analistas.

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