ANÁLISIS

La PAC y los tractores amarillos

Más pes­ti­cidas y menos libre co­mercio para una Europa ame­na­zada por el campo

Política Agraria Común.
Política Agraria Común.

La Política Agraria Común (PAC) fue la res­puesta eu­ropea a una si­tua­ción de es­casez ali­men­taria sur­gida des­pués de la Segunda Guerra Mundia y apenas re­suelta antes d la crea­ción del Mercado Común, germen de la ac­tual UEl. El riesgo de des­abas­te­ci­miento re­cla­maba la in­ter­ven­ción pú­blica para ga­ran­tizar la co­ber­tura ali­men­taria con pro­duc­ción propia eu­ro­pea. El éxito de la po­lí­tica de in­ter­ven­ción es­tatal no tardó mucho en lle­gar. Se pasó de la es­casez a los ex­ce­dentes agrí­co­las.

En los años ochenta, la PAC se concentró en ayudas para el almacenamiento de los excedentes, su compra y estímulos a la exportación. El gasto de las intervenciones y el apremio por corregir los desequilibrios entre oferta y demanda provocaron una reforma de la PAC en 1994.

Aquella reforma se concretaba en sustituir los apoyos a la producción por ayudas directas a las rentas de los agricultores a la vez que se impulsaba la competitividad de las explotaciones agrarias y el desarrollo rural. En 2023 se establece un nuevo sistema de ayudas: el Pago Único.

Este sistema fija la ayuda a los agricultores en función de las que ya recibieron en el pasado con independencia de su nivel de producción futura. La PAC pretendía, a su vez, hacer frente a las exigencias medioambientales, los problemas energéticos y la gestión del agua.

Nueva regulación

Se busca una nueva regulación para el periodo 2023-2027. Nuevos objetivos: un sector agrícola competitivo que garantice la seguridad alimenticia a largo plazo mediante la protección del medio ambiente y el fortalecimiento del tejido socioeconómico de las zonas rurales. Todos los Estados Miembros, según el principio de subsidiariedad, deben instalar sus propios planes estratégicos con el compromiso de respetar el cambio climático y garantizar el relevo generacional.

Y así llegamos al año 2024. Los 60.000 millones de euros anuales que dedica la PAC al campo, una tercera parte del presupuesto comunitario, no satisfacen sus necesidades, a tenor de las reclamaciones de los agricultores.

Los tractores ocupan las carreteras y las ciudades europeas. Las quejas del mundo rural se concretan en el encarecimiento de los costes de producción junto a los bajos precios que reciben en origen por parte de las cadenas de distribución. Los márgenes se han reducido, reclaman los agricultores, mientras que la competencia internacional se está acentuando.

Los productores europeos están constreñidos por las exigencias de las autoridades comunitarias mientas que sus competidores no europeos no sufren las mismas restricciones. La economía verde europea reclama una reducción de los pesticidas y fertilizantes, reservar más superficies para barbecho.

Encarecimiento de costes

En definitiva, restricciones a la producción y encarecimiento de los costes. Ningún competidor extranjero cumple ese tipo de requisitos. Respuesta: los tractores ya no están en las explotaciones sino en las carreteras y en las ciudades europeas. Todas esas acusaciones, incluidos los onerosos trámites burocráticos, proporcionan una munición eficacísima a los movimientos populistas máxime en un año de elecciones al Parlamento europeo.

La PAC ha conseguido garantizar el abastecimiento del consumidor europeo junto a una modernización sin precedentes de las explotaciones agrarias europeas y, sin embargo, la PAC está siendo cuestionada por el campo.

Quizá como ha sucedido en EEUU, lo subraya un editorial del Financial Times, las unidades de explotación europea deben reestructurarse para ser competitivas en un mundo de mercados abiertos e inexorables exigencias medio ambientales Este es el reto del momento mientras la respuesta del campo se concentra en reclamar menos barbechos, mas fertilizantes y pesticidas y más restricciones a la libre circulación de mercancías.

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