INVERSIONES

China y Brasil li­de­rarán este año la re­be­lión de los emer­gentes

Valores tecnológicos y de países emergentes, una apuesta segura en Bolsa

Los in­ver­sores de­berán mirar más allá de EEUU para lo­grar buenas ren­ta­bi­li­dades

Schroders.
Schroders.

Después de más de una dé­cada donde las in­ver­siones en va­lores de cre­ci­miento se han lle­vado la mejor parte del pas­tel, ahora ha lle­gado el mo­mento de cam­biar drás­ti­ca­mente de men­ta­li­dad. Las im­pli­ca­ciones del final del di­nero gra­tuito están siendo muy re­le­vantes en gran parte de los ac­tivos fi­nan­cie­ros.

Los inversores en renta variable, apuntan en Schroders, están obligados a cambiar el chip. Sus nuevos objetivos, según la firma, deberían estar ahora puestos en una mayor diversificación entre regiones, menos Estados Unidos y más resto del mundo, en un mayor foco en las implicaciones de los cambios estructurales y una atención especial a las valoraciones, la calidad y el riesgo.

En este sentido, los mercados emergentes van a aportar grandes oportunidades, aunque para adentrarse en ellos será necesaria una gestión activa para tener en cuenta tanto los aspectos estructurales de las distintas regiones como los factores cíclicos. India representa un ejemplo claro de este argumento. El país presenta una oportunidad de crecimiento estructural muy atractiva a medio y largo plazo, pero las valoraciones de este mercado son ahora mismo muy altas y hay mejores oportunidades en otros sitios.

Grandes desafíos y mayores oportunidades en China

Esto incluye a China, señalan en Schroders. Ahora mismo, el sentimiento hacia China es muy negativo. Se habla mucho de los obstáculos estructurales y geopolíticos, y el momento de debilidad económica que atraviesa el país se añade a los temores a corto plazo, pero a la larga puede ser muy positivo.

China afronta una desaceleración del crecimiento para la próxima década. Su economía necesita hacer una transición para dejar atrás un modelo de crecimiento basado en la inversión. El porcentaje del PIB imputable a la inversión es insosteniblemente alto: la infraestructura ya está notablemente desarrollada, al mismo tiempo que un boom inmobiliario que ha durado años ha provocado un exceso de oferta en muchas zonas del país.

Los niveles de deuda son altos y las tendencias demográficas son, cada vez más, un lastre. El gigante asiático afronta el hundimiento de su población activa, un notable descenso de su tasa de natalidad y un rápido aumento de la tasa de dependencia conforme la población va envejeciendo.

Además, China se enfrenta a la conocida como “trampa de la renta media”. Con el incremento de los costes salariales, China ha perdido competitividad como país manufacturero de productos de gama baja y necesita seguir escalando en la cadena de valor.

Las tensiones geopolíticas con Estados Unidos se suman a las dificultades que atraviesa la economía. Contribuyen a la diversificación de las cadenas de suministro, impiden el acceso a tecnología avanzada y la transferencia de conocimiento y restringen la inversión extranjera directa.

“No obstante, esta situación se refleja ahora en unas valoraciones baratas y el posicionamiento se ha ajustado notablemente. Las autoridades cuentan con el suficiente margen político para promover el crecimiento, al tiempo que se ve un claro deseo de estabilizar las relaciones con Estados Unidos. Aunque este mercado no está exento de riesgos, probablemente el momento de pesimismo actual puede ser excesivo.

No en vano, China es una economía de 18 billones de dólares con un inmenso mercado interno y el tamaño suficiente como para respaldar su propia política industrial. Si hay un país que puede salir de la trampa de la renta media, ese es China.

El gigante asiático está muy integrado en la economía global y sigue siendo muy competitivo, por lo que la diversificación de la cadena de suministro tardará años en materializarse del todo. El país crea innovación y es uno de los grandes beneficiarios potenciales de la descarbonización: fabrica el 80% de los paneles solares de todo el mundo, vendió dos tercios de los vehículos eléctricos que se compraron en todo el mundo en 2022, controla el 75% de la capacidad mundial de producción de baterías y domina amplias áreas de la cadena de suministro de las renovables.

A todo ello se añade una elevada tasa de ahorro, una cuenta de capital bajo control, con lo que no depende del capital externo para crecer, y un fuerte control del sistema financiero. Factores que brindan a China un importante margen en sus políticas. En un mercado tan amplio y profundo, siempre habrá empresas que ofrezcan oportunidades.

Más allá del gigante asiático

En cualquier caso, los mercados emergentes son mucho más que el gigante asiático. Se trata de un universo heterogéneo de países con diversos motores de crecimiento entre los que también destacará Brasil.

Los tipos de interés en el país sudamericano están ahora mismo en el 12,25%, al tiempo que las previsiones de inflación para el 2024 se sitúan por debajo del 4%. Se prevé que el banco central siga bajando los tipos, beneficiando a un mercado en el que la renta variable cotiza en general barata y donde la curva de rendimiento es elevada. El ciclo monetario en el país puede plantear así grandes oportunidades. El Banco Central al igual que la gran mayoría de bancos centrales de los mercados emergentes, están obligado a actuar con ortodoxia. En algunos países, ahora mismo hay margen para una importante flexibilización monetaria tras las agresivas subidas de tipos y la desinflación.

Otra de las opciones para este año será aprovechar el ciclo comercial, sobre todo, señalan en Schroders, en el sector tecnológico, en el que ala firma se encuentra sensiblemente sobreponderados. El ciclo de existencias está llegando a un punto de inflexión a medida que se agotan las existencias y se restringen la producción y la ampliación de la capacidad.

Aunque la tibieza de la demanda de los mercados desarrollados en 2024 puede restar brillo al ciclo alcista, “contamos con posiciones en empresas y mercados que cotizan a valoraciones atractivas y se benefician del ciclo alcista ofreciendo a su vez buenas perspectivas a medio plazo”.

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